MI CINE (I): DIEZ OBRAS MAESTRAS.

Hola a todos.

Igual que hemos hecho con nuestra música, vamos a compartir nuestros gustos cinematográficos.

MI CINE (I): DIEZ OBRAS MAESTRAS.

“Nunca nada es tan claro como se ve en el cine. La mayoría de las personas no saben lo que desean o lo que sienten. Solamente en las películas se sabe bien cuáles son los problemas y cómo resolverlos”. JohnCassavetes, director de cine y actor norteamericano (1929-1989).

 

Historias del celuloide.

Historias del celuloide.

El Cine, el Séptimo Arte, es una de las maravillas creativas de la humanidad. A los duendes nos encanta sobremanera y pensamos que no sabéis los humanos de estas afortunadas generaciones recientes la inmensa suerte que habéis tenido por vivir la época del cinematógrafo. Por tener la fortuna de recibir historias tan bien contadas y realizadas a través de este asombroso medio audiovisual. Pues el cine, que tan sólo cuenta con un poco más de un siglo de existencia (de 1895 son primeras películas de los hermanos Lumière), ya ha escrito su grandiosa y asombrosa propia historia en letras de oro y se ha convertido en uno de los instrumentos intelectuales más completos de los posibles hoy día, pues nos ofrece esparcimiento a la vez que humor, historia, denuncia, concienciación y cultura. Las buenas películas (porque todas, lamentablemente, no son buenas) son obras maestras producto del brillante  y honesto trabajo de grandes directores, actores, actrices, fotógrafos, técnicos varios, productores y otros profesionales. Donde todos ponen lo mejor de cada uno para contarnos magistralmente historias de todo tipo pero, casi siempre, increíbles, hermosas, sobrecogedoras o inolvidables: porque el cine todo lo magnifica y embellece. Qué no hubieran dando Sócrates, Julio César, el rey Alfonso X el Sabio, Felipe II, Descartes,  Napoleón, Goya o cualquier otro mortal anónimo anterior al siglo XX por que le hubieran mostrado la navegación de un majestuoso velero surcando las olas, la batalla por la toma de Troya, la muerte de la bella Cleopatra, la defensa de Jerusalén por los cruzados, la conquista del espacio o cualquiera otras maravillas de las miles que nosotros hemos tenido la oportunidad y el privilegio de “vivir” en la gran pantalla. Sin olvidar que el cine ha sido la única escuela cultural para varias generaciones que nos precedieron. ¡El buen cine es uno de los auténticos milagros del mejor y más excelso humanismo!

3D - El cine del futuro.

3D – El cine del futuro.

Desde mi particular punto de vista, suelo dividir el cine en tres grandes apartados: cine norteamericano, cine europeo y cine del resto del mundo. Personalmente me inclino en mis preferencias por el buen cine europeo o latinoamericano que siempre me ha parecido más personal, intimista y sincero. La potente industria cinematográfica de Hollywood produce cientos de películas al año que, en su inmensa mayoría, buscan el entretenimiento desenfadado del gran público y siempre, sobre todo, la mayor rentabilidad posible (bueno, esto último lo buscan todos y en todo lugar). Profesionales y películas basadas en el mayor pragmatismo económico. Y para ello manejan a las mil maravillas todos los recursos a su alcance: las vías de distribución, la exportación, la popularidad del Star System (contratación de actores y actrices muy conocidos, reconociendo que ya sólo con sus nombres en carteleras aseguran un buen porcentaje de taquilla), cientos de temas triviales y fáciles, de héroes y superhéroes, violencia patriótica, efectos especiales espectaculares, personajes de golfos simpáticos o graciosos, chicas de amores acaramelados, etc. Vamos, que si ahora mismo intento recordar una película norteamericana donde no haya una persecución de buenos y malos sin que se vean destrozados varios autos o donde no haya unas cuantas explosiones espectaculares… ¡me cuesta una barbaridad! Pero, claro, entre esta gran abundancia cinematográfica siempre aparecen (a la fuerza) alguna que otra buena o muy buena película (sobre todo cuando son el producto del trabajo más o menos libre y siempre comprometido de los grandes directores), son ese segmento cinematográfico de élite y buen cine que suele optar a los prestigiosos premiso Oscars. Pero el cine europeo, o argentino o de cualquier otro lugar, no cuenta con aquellos presupuestos de ensueño ni creo que pueda competir en medios y logística con la poderosa industria de Hollywood. Así, este cine se ve obligado a ser mucho más cuidadoso y preciso en sus producciones. Obligados a acertar algo más en sus temas, guiones, exigencia a sus actores y, en suma, en ofrecer muy buena calidad, si quieren “hacer algo importante y sonado” fuera de sus fronteras. Bueno, que tal vez se me note algo en mis gustos esta inclinación personal por el cine de aquí, de Europa, o por ese otro cine de autor más íntimo y personal. Pero, por supuesto, no he despreciado nunca una buena película, sea de donde sea. Sólo les pido que me digan algo importante, bello o humano o que me hagan reír con algo de humor inteligente, y que lo hagan de una manera intensa y sincera. Me gustan las películas lo suficientemente bien hechas para que se me queden grabadas en mi recuerdo para siempre. Y de ese tipo de películas es de las que me apetece hablar y las que pasarán por el Scriptorium. Pido a los Hados que me permitan estar acertado en mis listas de recomendaciones.         

Los geniales trovadores del siglo XX.

Los geniales trovadores del siglo XX.

Ahora, como ya estoy haciendo con mi música, paso a compartir con vosotros mis gustos y mis recuerdos de toda una vida de fiel y agradecido espectador, con la esperanza de coincidir con alguno de vosotros en estos gustos cinéfilos. Empezaré por recordar diez películas que me han dejado un recuerdo imborrable y que las considero auténticas obras maestras, perfectas, inolvidables. Más adelante iré hablando de otras muchas pero sólo de las que me han gustado. Por supuesto, no haría falta que lo dijese (pero lo digo), estoy abierto a cualquier tipo de comentario sobre errores u omisiones en mis propuestas pues, de nuevo, me reconozco un simple aficionado al buen cine y en ningún caso un entendido o autoridad en la materia. Tal vez, en otras futuras entregas, las vaya agrupando por géneros. Es decir, iré recordando diez películas bélicas, o diez cómicas, musicales, del oeste, de aventuras, románticas, dramáticas, etc. El Scriptorium es un lugar abierto a la improvisación cultural (y, sobre todo, ajustado a la disponibilidad de tiempo libre de este duende), por este motivo no me pongo límites a mi cháchara cinematográfica ni a mi imaginación caprichosa. Así que, por aquí, podremos hablar de cualquiera buena película que recordemos con cariño y admiración. Las películas se ordenarán, no por gusto o valoración personal (pues todas me suelen gustar y porque establecer una escala “en el querer” es algo subjetivo y muy personal), sino por el año de su estreno. Luego, daré unos pequeños datos de las mismas: director, año, nacionalidad, duración, premios y actores principales, para terminar con un pequeño comentario de admiración (porque, insisto, sólo hablaré de las películas que a mí me han marcado. Las malas o estúpidas -siempre en mi modesta opinión-, que haberlas haylas, no se tratarán nunca por aquí). Bueno, y dicho esto, ahí van mis diez primeras perlas, imborrables en mi agradecido recuerdo. Espero y deseo que os gusten.

 

1/ El Acorazado Potemkin.

Director: Sergei M. Eisenstein (1898-1948).

Año: 1925. Película muda.

Nacionalidad: Unión Soviética (U.R.S.S.).

Duración aproximada: 77 minutos.

Premio destacado: Mejor película de la historia del cine en la Exposición General de Bruselas de 1958.

Principales Intérpretes: Aleksandr Antonov, Vladimir Barsky, Grigori Aleksandrov, Mikhail Gomorov.

 

Comentario: Es de justicia empezar nuestras recomendaciones con esta película. Fue considerada en la Exposición General de Bruselas de 1958 como la mejor película de todos los tiempos. Yo no sé si decir tanto, pero desde luego es una grandiosa película y una auténtica obra de arte. Si, a los directores de cine de hoy, se les preguntara por los cuatro ases de la baraja de los mejores directores de cine de la historia (algo muy pero que muy, difícil; pero vamos a jugar), estoy seguro que muchos de ellos coincidirían conmigo y nombrarían a Sergei Eisenstein, John Ford, Akira Kurosawa y Stanley Kubrick. Pero Eisenstein fue el primero, el maestro indiscutible en muchos aspectos cinematográficos. En esta película se puede apreciar su particular concepción del cine y la genial maestría de su oficio: el ritmo, la acción, sus enfoques, su primeros planos, su montaje, todo es magnífico y nos muestra el drama, la tensión y la angustia de los personajes de forma asombrosa y magistral; el espectador casi lo vive. Nunca olvidaremos la tensión y el drama de las escenas de La Escalera de Odesa cuando los soldados zaristas tirotean a las masas. En suma, una película muda que tal vez ha hecho mucho más por la industria del cine que ninguna otra en la historia. Imprescindible.

 

 

2/ Amarcord (Mis recuerdos).

Director: Federico Fellini (1920-1993).

Año: 1973.

Nacionalidad: Italia.

Duración aproximada: 127 minutos.

Premio destacado: Oscar a la mejor película extranjera del año 1974.

Principales Intérpretes: Bruno Zanin, Pupella Maggio, Armando Brescia, Ciccio Ingrassia.

 

Comentario: Los seres humanos (y los duendes) al nacer somos un frasco vacío que desde ese mismo instante comienza a llenarse de vivencias y recuerdos (bueno, todos los humanos no piensan así. Algunos creen firmemente que esa inocente alma que es el recién nacido -la mayor pureza que imaginar se puede- no está del todo vacía sino que viene al mundo con un no sé qué pecado mortal del que únicamente se libran si se afilian a su credo, sin su conocimiento y voluntad, claro: marketing, puro marketing. En opinión de este duende es algo muy retorcido y malvado cargar a un recién nacido de culpas de las que no se puede defender. Pero, en fin, allá cada cual con su consciencia o su fe. Esto sólo es la opinión de un duende pagano. Sigamos). En esta bella película Fellini utiliza sus recuerdos de juventud para mostrarnos el país gris, represor y triste que era la Italia fascista de los años treinta del siglo XX. Pero lo hace a través de un elenco de personajes alegres muy logrados, con ingenio brillante, ganas de vivir  y humor muy mordaz. Todo ello consigue hacer de esta película la mejor sátira caricaturesca de un tiempo y un lugar: la Italia fascista anterior a la Segunda Guerra Mundial. Pero, sobre todo, creo yo, es una magnífica película porque, en su momento, marcó con estilo propio y un atrevimiento sorprendente el camino a seguir a otros buenos cineastas que le precedieron. Desde entonces fue y ha sido el mejor y más claro referente de ese cine de crítica social, sátira ácida y de tópicos personajes costumbristas que tantas buenas películas nos ha ofrecido (por ejemplo, unas cuantas de Luis García Berlanga). Una gran película y un extraordinario director, a los que yo siempre recomendaré.

 

 

3/ Barry Lyndon.

Director: Stanley Kubrick (1928-1999).

Año: 1975.

Nacionalidad: Gran Bretaña.

Duración aproximada: 183 minutos.

Premio destacado: 4 Oscars en 1975: Mejor fotografía, Mejor dirección artística, Mejor banda sonora y Mejor vestuario.

Principales Intérpretes: Ryan O’neal, Marisa Berenson, Leon Vitali, Patrick Magee, Mary Kean.

 

Comentario: Uno de los más grandes directores de la historia del cine en una de sus mejores y más bellas realizaciones. Una película esplendorosamente ambientada en el siglo VXIII y en las cortes absolutistas de Europa, que dura casi tres horas pero que siempre se nos ha hecho corta. Stanley Kubrick realizará un alarde de oficio y maestría, ofreciéndonos sus mejores recursos profesionales y algunas técnicas innovadoras (rodar con luz natural de velas, por ejemplo, y conseguir así unas imágenes preciosas y muy evocadoras de la época barroca) para refleja esta historia de aventuras, ambiciones, pasiones, desengaños y dramas. La historia se centra en la vida del protagonista principal, el joven irlandés Barry Lyndon. Desde que se ve obligado a abandonar su hogar materno por supercherías de faldas producidas por su amor hacia una prima suya,  hasta su dramático y final desenlace en un fatídico duelo que lo dejará tullido. Un personaje que va perdiendo su inicial inocencia juvenil para transformarse en un ser pragmático, en un arribista sin escrúpulos, pero en un padre amoroso y, como consecuencia de esto último, en un pobre borrachín amargado. Llegará a la cumbre social para luego caer de golpe al precipicio de la vida. Pero no antes de mostrarnos que todo este desenlace es consecuencia de una sucesión de experiencias personales forzadas y por enseñanzas de otros personajes igualmente maquiavélicos y trepas. Pero lo grandiosos de esta historia es que es puro cine. Para mí, una de las películas más perfectas y hermosas que podremos recordar. Vestuarios, maquillajes, ambientación, música, personajes, la interpretación, todo es utilizado magistralmente por el director para transportar al espectador de manera espectacular y grandiosa al universo barroco del siglo de las luces y conseguir de esta manera su más sincera admiración a la vez de conducirle a la más placenteras concentración en la historia. Sin duda alguna, una de las grandes obras maestras del cine de todos los tiempos.

 

 

4/ Dersu Uzala (El Cazador).

Director: Akira Kurosawa (1910-1998).

Año: 1975.

Nacionalidad: Unión Soviética (U.R.S.S.).

Duración aproximada: 141 minutos.

Premio destacado: Oscar a la mejor película extranjera del año 1975.

Principales Intérpretes: Maksim Munzuk, Yuri Solomin, Svetlana Danilchenko, Dima Kortishev.

 

Comentario: Cuando acabó la Segunda Guerra mundial nuestro occidente civilizado sufrió la famosa Guerra Fría y su terrible metáfora: El Telón de Acero. Consecuencia: por estos lares siempre se ha visto poco cine ruso. Muy poco. Siempre se oía decir que el cine ruso sólo era un instrumento de propaganda política. Y puede que en gran parte fuera así, no lo sé, pero personalmente dudo que no se realizara de vez en cuando alguna que otra buena película autorizada para occidentales. Supongo que por estos motivos políticos fueron, y son, pocas las películas que se visionaban en las salas occidentales y, a la fuerza, las pocas distribuidas tenían que ser películas selectas.  El caso es que las películas rusas que este duende ha tenido la oportunidad de ver han sido casi todas magníficas. Y Dersu Uzala es uno de mis mejores y más apreciados recuerdos cinematográficos. A principios del siglo XX, un pequeño destacamento del ejército zarista, a las órdenes del capitán topógrafo Vladimir Arseniev, es encomendado de recorrer la región de la taiga del Ussuri, en el extremo oriental de la Gran Rusia. Allí se topan con un solitario cazador de avanzada edad, Dersu Uzala. La amistad que se establece entre el capitán y el anciano cazador es el eje argumental de la película. Este duende recuerda siempre ese asombroso final dramático del film, que viene a decirnos que las personas nunca podrán tener la certeza de que un simple acto de bondad no se pueda transformar en causa de un vil suceso. Afirmar que ésta es una magnífica obra creo que nadie lo pondrá en dudar, pero es que pienso que ya valdría la pena ver la película aunque sólo fuera por ver a los soldados rusos como personas normales y no como retorcidos villanos que es a lo que estábamos acostumbrados por estos lares, y eso sin hablar de todos los valores y sentimientos humanos que sus bellas imágenes nos producen. En fin, debo de reconocer que en materia de cine ruso, este duende, está falto de objetividad por carecer de los debidos conocimientos: ¡más cine ruso, por favor!

 

5/ Carros de fuego.

Director: Hugh Hudson (136- ).

Año: 1981.

Nacionalidad: Gran Bretaña.

Duración aproximada: 123 minutos.

Premio destacado: 4 Oscar en 1981: Mejor película, Mejor guión original, Mejor banda sonora y Mejor vestuario.

Principales Intérpretes: Ben Cross, Ian Charleson, Nigel Havers, Cheryl Campbell, Alice Krige.

 

Comentario: Una película maravillosa y muy bella, con una banda sonora igualmente increíble y hermosa del gran compositor Vangelis (1943- ). Que el deporte es algo consustancial con el género humano es por todos sabido pero, nunca, en mi opinión, se nos ha mostrado de forma tan bella y emotiva como en esta elegante película. La película se centra en los atletas británicos que participaron en los Juegos Olímpicos de 1924 en París. Y, sobre todo, esta película es un hermoso canto a la superación personal, al esfuerzo y entrega sincera de los jóvenes atletas que se nos muestran movidos por sentimientos patrióticos, de superación deportiva y siempre éticos, para nada, en ningún momento, venales (ay, ¡qué tiempos aquellos!). Y, ¡esa música celestial! La música acompaña a las imágenes de forma maravillosa para enaltecer al alma del espectador. Nunca olvidaremos esas bellas escenas del grupo de atletas entrenando en la playa o el doloroso esfuerzo en el rostro de los jóvenes en las pistas de competición. Lo dicho, nunca este duende se ha conmovido tanto y tan sinceramente con imágenes deportivas como lo hizo en esta magnífica película. Un grandioso y sincero homenaje al Olimpismo y al deporte en general. Es otra de esas películas que deberían ser de obligada proyección en escuelas e institutos. Nadie, ningún joven en formación, chicas y chicos, se la debería de perder.

 

 

6/ Amadeus.

Director: Milos Forman (1932- ).

Año: 1984.

Nacionalidad: Estados Unidos de América.

Duración aproximada: 173 minutos.

Premio destacado: 8 Oscar en 1984: Mejor película, Mejor director, Mejor actor, Mejor guión adaptado, Mejor dirección artística, Mejor vestuario, Mejor maquillaje y Mejor sonido.

Principales Intérpretes: Tom Hulce, F. Murray Abraham, Elizabeth Berridge, Simon Callow.

 

Comentario: Una grandiosa película ambientada en la época barroca del siglo XVIII que se centra en la vida de uno de los mejores músicos de todos los tiempos: Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). El guión de la película se basa en un hecho no demostrado históricamente: la rivalidad y envidia que le profesaba a Mozart el italiano Antonio Salieri (1750-1825). Este músico fue un gran compositor de reconocido prestigio en la corte imperial de Viena. Envidia esta que empujará a Salieri a convertirse en la causa directa de la muerte de Mozart y a intentar apropiarse de su genial obra póstuma, su gloriosa Misa de Réquiem. De nuevo tenemos una película de época bellísima donde el director nos lleva de forma imperceptible a sentir las emociones más intensas y profundas. En la figura del joven Mozart, que se nos presenta como un inmaduro arrogante, alocado, tarambana y derrochador, también apreciamos el espíritu del genio creador más sublime. Vemos el esfuerzo y la genialidad de un ser que posee un don especial y divino que lo hace único y maravilloso pero que no lo libra de sufrir todas las miserias y bajezas humanas. Debilidades que inexorablemente lo empujan, solo y empobrecido,  a la frialdad de una triste fosa común. Un guión asombroso, los maravillosos vestuarios, la banda sonora clásica, las ambientaciones barrocas y, sobre todo, las insuperables interpretaciones de unos magníficos actores y actrices son elementos magistralmente combinados por este gran director para ofrecernos casi tres horas del más bello y exquisito cine que imaginar se pueda. Hay muchas escenas bellas en este film pero la escena que más me ha impresionado de siempre es cuando, en la parte final, vemos a Mozart postrado en su cama y agonizante, entre pálidas luces de velas, dictándole la composición del Réquiem a un asombrado y excitado Salieri mientras se van mezclando los tarareos de la genialidad enferma con la majestuosa música de la misa de difuntos interpretada por la orquesta de la banda sonora. Es la mezquindad humana frente a la sublime genialidad como jamás nos la han mostrado. La antítesis humana más común y triste: la mediocridad intentando apropiarse de la apariencia. ¡Glorioso final!

 

 

7/ Los Santos Inocentes.

Director: Mario Camus (1935- ).

Año: 1984.

Nacionalidad: España.

Duración aproximada: 107 minutos.

Premio destacado: Festival de Cannes 1984: Mejor interpretación masculina a Alfredo Landa y a Paco Rabal.

Principales Intérpretes: Alfredo Landa, Francisco Rabal, Juan Diego, Terele Pávez.

 

Comentario: Sin duda, es la película que más me gusta del cine español. Además de un director magnífico, cuenta con un elenco de grandes actores difícil de superar. Y, claro, el resultado no podía ser otra cosa que una película inolvidable y grandiosa. El drama de la España caciquil (esa España de la que también se acuerda Luis García Berlanga –pero éste con cierto humor ácido. Ya tocaremos su cine en otras entregas-), el mundo rural latifundista como nunca nos lo han mostrado, con toda su crudeza, cinismo e inhumanidad. Desde entonces este duende, desde que vio esta película, ha conocido en su vida algún que otro señorito Iván. Es decir, asocio inexorablemente ese carácter de déspota explotador e intransigente a ese nombre (y, lamentablemente y que me perdone, al pobre de Juan Diego. Pero… ¡él se lo ha buscado con su extraordinaria e insuperable interpretación!). Nombre, ¡Iván!, que ya desde entonces me resulta muy antipático, como, por ejemplo, “Celestina”. Milagros del buen cine, supongo. Creo no exagerar si digo que, en mi opinión, esta extraordinaria película aportó su granito de arena a la modernización y democratización del pensamiento social español. Porque, aunque hoy día ya serán pocos los que se reconozcas como Santos Inocentes, no estará nada mal volver a visionar esta historia de vez en cuando para refrescar y oxigenar la conciencia social de clase. Pues, se reconozca o no, la aguda estratificación social todavía es una realidad manifiesta en nuestras civilizadas sociedades de hoy día.

 

 

8/ Pelle, El Conquistador.

Director: Bille August (1948- ).

Año: 1987.

Nacionalidad: Dinamarca.

Duración aproximada: 138 minutos.

Premio destacado: Oscar a la mejor película extranjera del año 1988.

Principales Intérpretes: Max Von Sydow, Pelle Hvenegaard, Astrid Villaume, Lars Simonsen.

 

Comentario: Una maravillosa historia, magistralmente realizada. Esta película se sitúa a finales del siglo XIX en la Dinamarca rural; país donde los salarios son tan altos que los niños no tienen que trabajar y pueden estar todo el día jugando con sus amigos. Dos emigrantes suecos, un padre viudo, Lasse, y su joven hijo, Pelle, llegan a la isla de Bornhlom hacinados entre otros emigrantes a bordo de un pequeño velero. Son analfabetos y desembarcan prácticamente con lo puesto. Su intención es contratarse como mano de obra y ganar algo de dinero, tal vez para poder comprar pasajes para continuar hasta tierras más prometedoras. Cuando ya casi han desesperado de encontrar trabajo son contratados por un capataz que llega tarde al reparto de mano de obra de emigrantes en el puerto. De esta forma se ven trabajando en régimen de servidumbre (o esclavitud encubierta) en la granja Stone, donde sufrirán durante varios años explotación y maltrato. Hoy día no se concibe una sociedad sin la escolarización de los niños, pero esto es algo relativamente reciente. Esta película nos muestra aquella época de miseria y explotación humana donde los niños sólo eran considerados por los “señores” como mano de obra barata, “aunque floja”; lo cual está muy bien para que todos, la mayoría de nosotros, los obreros y duendes, recordemos de qué lugar venimos y lo mucho que todavía queda por hacer en aras de una sociedad más justa e igualitaria. Al final de la película vemos al decidido Pelle, el conquistador, huir de la granja, no sin antes despedirse de todas y cada una de sus vacas y, finalmente, de su anciano padre que se ve sin fuerzas para acompañarle. Irá decididamente de frente y sin volver la vista atrás, en busca de su buena suerte. Y sabemos, los espectadores, que se apoyará en la confianza inquebrantable de su carácter para no perder la esperanza en una nueva y mejor vida. Queremos pensar que el joven Pelle encontró una vida más feliz (que, dado de donde procedía, no sería muy difícil) pero esto no nos debe hacer olvidar que “Pelles” siguen existiendo todavía hoy día. Tal vez no casos tan extremos y miserables (por lo menos en los países del primer mundo), pero qué otra cosa son todos esos jóvenes universitarios y trabajadores que se ven obligados a abandonar sus países en buscar de un trabajo digno, empujados por los malos gobiernos (por lo menos en la España actual) y/o por un salvaje capitalismo depredador que acentúa su ya extrema avaricia apoyándose en la tan mencionada globalización. Sí, lamentablemente, ¡valientes Pelles, obligados a la precariedad de vida por sociedades injustas, todavía hay muchos más de los deseados!

 

 

9/ Cinema Paradiso.

Director: Giuseppe Tornatore (1956- ).

Año: 1988.

Nacionalidad: Italia.

Duración aproximada: 123 minutos.

Premio destacado: Oscar a la mejor película extranjera del año 1989.

Principales Intérpretes: Philippe Noiret, Jacques Perrin, Salvatore Cascio, Agnese Nano.

 

Comentario: Yo, este duende, exclamo aquí y ahora que a esta película la amo. Sí, la quiero, como se quiere a lo más preciado, porque encierra buena parte de mis más felices recuerdos. Pero la quiero no para mí sólo. Desearía que todos la vieran por lo menos una vez en la vida, mayores, adultos o jóvenes, pues ningún alma con un poco de sensibilidad, después de ver esta maravillosa película, dejará ya nunca de querer al cine. Giuseppe Tornatore (tenía que ser el ingenio italiano, claro)  ha creado el más merecido y hermoso auto-homenaje que el propio cine podía imaginar. Siempre me emociono y me saca las lágrimas, no lo puedo evitar (los duendes somos muy flojos en lo sentimental. ¡Qué le vamos a hacer!). De principio a fin, todas esas bellas imágenes envueltas en su emotiva banda sonora inexorablemente me atrapan y cautivan. ¿Quién no ha sido Toto? Todos, en algún momento, hombres y duendes de alguna edad, hemos tenido nuestro propio Cinema Paradiso. Aunque lo recordamos como el cine Cervantes, el Monumental, el Ideal, Cine Independencia, cine Gloria o las sesiones continuas del cine Coliseo, con nuestra merienda de bocadillos de salami o queso. Allí fuimos vaqueros, gladiadores, policías, espadachines y besucones enamorados. Hemos alborotado con las cargas de caballería, jaleado los besos de tornillo, silbado a los malos malísimos y, los más afortunados, ocupado la fila de los mancos con nuestros primeros amores juveniles. Queremos al cine y a sus salas, porque el cine nos ha acompañado en nuestra vida sin escatimar sus dones de felicidad y, claro, un alma decente siempre desea la experiencia de esa misma felicidad para sus retoños. Y esta es su película. La suya, incluso con esa demolición final del viejo Cinema que nos empuja a un cine nuevo y distinto, más silencioso, menos participativo pero, la más de las ocasiones, muchos más explotado y comercial. Pues eso, lo dicho, hermosa y tierna película como ninguna, que yo os recomiendo con todo mi convencimiento y decisión. No os la perdáis y os aseguro que, con esta bellísima historia, disfrutareis de algo más de dos horas de sencilla felicidad.

 

10/ Mediterráneo.

Director: Grabriele Salvatores (1950- ).

Año: 1991.

Nacionalidad: Italia.

Duración aproximada: 90 minutos.

Premio destacado: Oscar a la mejor película extranjera del año 1992.

Principales Intérpretes: Claudio Bigagli, Diego Abatantuono, Giuseppe Cederna, Ugo Conti, Irene Grazioli.

 

Comentario: Otra de mis admiradas y más queridas películas. Durante la Segunda Guerra Mundial un pelotón de jóvenes soldados italianos queda, por circunstancias, aislados y olvidados en una pequeña isla griega donde únicamente aguardan el final de la contienda mujeres, niños y ancianos, y… ya tenemos el mejor escenario posible para realizar una de las más bellas películas de toda la historia del cine. Toda la película está llena de hermosas imágenes muy humanas y optimistas: los partidos de futbol, las pinturas murales de la parroquia, la “feliz” cena con el turco; pero yo siempre recordaré a esta magnífica película por la escena del rudo sargento Larusso y otros dos soldados más aprendiendo a bailar con un anciano un baile típico griego… ¡pero qué hermosa metáfora de la felicidad más sencilla! Todos estos jóvenes soldados tienen al llegar a su nuevo destino sus miedos a flor de piel pero también tienen intactas sus esperanzas o ilusiones de futuro; luchan y quieren seguir luchando por una Italia mejor y más justa (una Italia o una España o Europa o un mundo mejor. ¡Todo es posible en la ambiciosa juventud!).  Al final de la película, el teniente Montini se vuelve a encontrar en aquella isla griega con su asistente Farina y con el sargento Larusso, todos ancianos ya, para reconocer que la mayoría de todos nosotros, humanos y duendes, somos impotentes antes los designios de la vida y que, seguramente, aquellos tres años y pico de asilamiento en la pequeña isla griega, disfrutando de las cosas sencillas, del amor, la creatividad y de las buenas gentes amigas, habían sido de los más felices de su existencia. ¡Qué simple y sencillo es el mensaje de esta estupenda película y cuánto nos hace reflexionar! Reflexionar en unos comportamientos muy humanos, honestos y enriquecedores. ¡Grandiosa y bella película!

 

“El negocio del cine es macabro, grotesco; es una mezcla de partido de futbol y de burdel”. Federico Fellini, director de cine italiano (1920-1993).

El Ateneo de los sueños.

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