LA TARJETA POSTAL: LA PUBLICIDAD (I).

Hola a todos.

Hoy vamos a tocar uno de los apartados más ricos y bellos del coleccionismo de tarjetas postales ilustradas.

LA TARJETA POSTAL: LA PUBLICIDAD (I).

 

“La publicidad es el arte de convencer a la gente para que gaste el dinero que no tiene en cosas que no necesita”. Will Rogers, actor y humorista estadounidense (1879-1935).

 

Tarjetero Mayor de Ávalon: Un vicio que enriquece.

Tarjetero Mayor de Ávalon: Un vicio que enriquece.

Me vais a permitir manifestar sinceramente, y creo no equivocarme, que, cuando iniciamos esta aventura bloguera, hace ya más de año y medio, nos animaban unas sinceras motivaciones de compartir cultura y aficiones, aderezado esto con un poquito, como es muy natural, de personal vanidad y de cierta inseguridad intelectual (pues nunca hemos estado muy seguros de nosotros mismos; es decir, de nuestra personal perseverancia o de nuestra bien intencionada capacidad, esfuerzo y actitud acertada). Únicamente se pretendía crear un espacio cultural que fuera un punto de encuentro para otras personas que tuvieran las mismas inquietudes que los duendes del Scriptorium y, sobre todo, que a su vez nos sirviera a nosotros mismo como una actividad distraída y enriquecedora, en una época en la que las circunstancias personales nos han proporcionado algo más de tiempo libre que ocupar. Eso es todo. Es decir, pretendíamos crear un pequeño oasis cultural para personas que poseyeran esa irrefrenable e innata curiosidad intelectual, un poco de amor por la buena literatura, la buena música, el buen cine y, sobre todo, algo de sensibilidad artística para apreciar y valorar en su justa media a todos esos buenos dibujantes e ilustradores de tebeos y tarjetas postales que hemos ido conociendo y apreciando.

Naviera Cunard Line.

Naviera Cunard Line.

Hoy día, observando nuestra experiencia, podemos afirmar que nuestro querido y pretencioso proyecto bloguero es, ciertamente, un pequeño oasis cultural, pero algo marginal y poco visitado. Es un recóndito rinconcito en la inmensa red para, tal vez, algún que otro ocasional introvertido que se deje prender con algo de indolencia o para esas otras personas singulares que no terminan de adaptarse a estos tiempos modernos de tanto frenesí descontrolado y tanta banalidad gratuita que nos ha tocado vivir. ¡Ojo!, esto, la escasa concurrencia, quiero decir, no nos importa mucho a los duendes ni nos desanima en absoluto, seguimos (de momento) con buen ánimo y excelente predisposición para seguir compartiendo de buena gana y con sinceridad y cordialidad nuestro tiempo libre, nuestras inquietudes y personales aficiones con todo aquel que quiera visitarnos. Pero si esto es así, si no tenemos muchas visitas, queremos pensar que es por nuestro manifiesto desinterés por… ¡La publicidad! Tal vez debido a la ya mencionada inseguridad personal a la ya conocida y atávica discreción de los duendes, decidimos en su día no mencionar nuestro blog en redes sociales, y así únicamente ha estado funcionado un sencillo boca a boca que, ingenuamente sabemos ahora, esperábamos sería una lógica consecuencia debido la pretendida calidad de nuestro post y extrema belleza de las imágenes compartidas. Bueno, pues eso, en éstas estamos estos duendes escribanos, disfrutando de nuestra discreta afición bloguera junto a un reducido (pero, a nuestro modo de ver, selecto) grupo de amigos o almas gemelas. Y así pensamos seguir, si las Hadas y la salud nos lo permiten.

Francia: transporte de pasajeros.

Francia: transporte de pasajeros.

Pero esta introducción me sirve para haceros ver de la importancia que ha tenido en nuestra época el fenómeno de La Publicidad. Y, como no podía ser de otra forma, la publicidad es fundamental en la génesis de la Tarjeta Postal. Como ya mencionamos en otro post anterior, la primera tarjeta postal que se data en España es del año 1873, y algo anterior sería las europeas y americanas. Hoy, algo más de un siglo después, los nuevos medios de comunicación de la era cibernauta y de las nuevas tecnologías de telecomunicaciones, creo, vienen a darle la puntilla definitiva a este apasionante mundo del coleccionismo postal. Aunque tenemos que reconocer algo claro y manifiesto. Digamos que, en sus inicios, el tipo de tarjetas postales que dominaban eran las postales Ilustradas. Más tarde éstas fueron pendiendo terreno de forma progresiva frente a las tarjetas fotográficas, que se convirtieron en el estándar mayoritario de las editadas, para que hoy día, que ya se editan (por lo ya apuntado) muchísimas menos, confiar en la tarjeta ilustrada publicitaria. Sí, hoy seguimos disfrutando de hermosas y artísticas tarjetas postales ilustradas de publicidad pues, como siempre ha sido, la postal sigue siendo un medio muy popular, democrático y accesible para esta función divulgativa y comercial. Y en los negocios y en las industrias manufactureras ya se sabe: si no te conocen, no existes.

Teatro del bueno en Alcoy.

Teatro del bueno en Alcoy.

A finales del siglo XIX no eran tanto los espacios disponibles para una publicidad efectiva y atrayente. El analfabetismo era una lacra endémica y generalizada en todos los países del mundo, la prensa no era tan difundida y masiva como la actual y, sencillamente, no se disponía de otros medios para ejercer las tareas de publicidad. Pero la tarjeta postal fue una ocurrencia brillante y tremendamente exitosas. No solo estos pequeños trozos de cartón o cartulinas estaban al alcance de las grandes empresas, también los pequeños negocios y comercios tenía acceso a su cercana imprenta local para editar una sencilla, barata y atractiva publicidad. Y así fue, efectivamente. Todos se apuntaron a la divulgación de cartoncitos más o menos trabajados y atractivos: grandes empresas, pequeños negocios, templos y asociaciones espirituales, instituciones culturales como museos, exposiciones, conmemoraciones y fiestas, y, por supuesto, ayuntamientos e instituciones de gobierno y administración. Todos vieron la oportunidad e idoneidad de este sencillo y humilde medio para dar un pequeño empujón publicitario al ya natural boca a boca y así divulgar algo más las excelencias de su trabajo o productos. De esta manera, desde sus inicios hasta nuestros días, este fenómeno publicitario nos ha proporcionado a los duendes de una plena y enriquecedora afición coleccionista (bueno, a los duendes y a algún que otro humano, sobre los que injustamente recae el sambenito de ser personajes algo “rarillos”, singulares friquis de manifiesta personalidad introvertida. Paciencia y resignación, hermanos).

Francia: regatas en el Atlántico. 1897s.

Francia: regatas en el Atlántico. 1897s.

Y sí, estimados amigos, la tarjeta postal publicitaria nos ofrece, tal vez, uno de los más ricos y hermosos apartados de ilustración y arte gráfico que podáis imaginar. Como hemos mencionado, desde las grandes corporaciones empresariales hasta el más minúsculo y familiar negocio, pasando por todo tipo de actos públicos y conmemoraciones, todo será reflejado en preciosas y únicas tarjetas muy trabajadas, coloridas y asombrosas. Por ejemplo, en el apartado de grandes empresas, y por mencionar a algunas marcas, son de destacar las cientos de tarjetas tan conocidas y hermosas como las de Coca-Cola, Pelikan, Mercedes Benz, Citroën, Fiat, Vespa o la naviera Cunard Line. Marcas que contrataban a magníficos ilustradores de renombre que marcaron una época dorada de calidad y buen hacer en la historia de la tarjeta postal o el cartel publicitario. Por otro lado, entrar en este preámbulo con un poco de detalle en el apartado de la tarjeta postal publicitaria de menudas y familiares empresas sería del todo imposible e inapropiado, pues aquí fue masiva y muy democrática la participación empresarial: hoteles, pequeñas comercios, farmacias, bodegas, restaurante, equipos deportivos, etc.: ¡todos se apuntaron a este sencillo fenómeno publicitario! Vamos, que sólo con el apartado de tarjeta publicitaria cualquier decidido coleccionista tiene un mundo inabarcable e interminable para explorar y descubrir.

Gran Bretaña: The Cheshire Lines. Instalaciones recreativas de verano. 1930s.

Gran Bretaña: The Cheshire Lines. Instalaciones recreativas de verano. 1930s.

En fin, lo que queremos hacer notar es que en este capítulo del coleccionismo postal publicitario podemos, sin ninguna duda, encontrarnos con las más hermosas y asombrosas tarjetas que nos podamos imaginar; os lo aseguro. Un universo brillante y muy bello que cualquiera con un poco de sensibilidad gráfica sabrá apreciar y disfrutar de lo lindo, pues lo encontrará sorprendente a la vez que le encantará y enriquecerá de forma segura, divertida, amena y barata. En esta primera entrega de tarjetas publicitarias hemos intentado realizar una selección donde predomine la variedad, tanto de épocas como de marcas. Es decir, empresas grandes y pequeñas, eventos culturales, tarjetas originales, reproducciones o tarjetas actuales, y tarjetas serias o algo más graciosas. Pero, qué duda cabe, tendremos que dejar para futuras entregas otras muchas preciosas tarjetas que no pueden entrar en esta ocasión por el formato establecido de nuestros artículos. Disfrutar con estas pequeñas preciosidades y pensar que no son más que… el inicio de una buena amistad.

 

“La publicidad es básicamente persuasión, y la persuasión no es una ciencia, sino un arte. William Bernbach, publicista estadounidense (1911-1982).

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