MIS LECTURAS: TODAS LAS ALMAS. De Javier Marías (1951- ).

Hola a todos.

Hoy hablaremos de, en mi opinión, una gran novela de las recientes letras castellanas y de su autor, por el que este duende siente una especial predilección.

MIS LECTURAS: TODAS LAS ALMAS. De Javier Marías (1951- ).

” El anciano portero Will… estaría saludando a alguien que aún no había llegado a Oxford y que quizá, dondequiera que se encontrara, aún ignoraba que le tocaría vivir en la ciudad inhóspita, estática y conservada en almíbar”. De Todas las Almas.

Javier Marías.

Javier Marías.

Algunas de sus obras destacadas:

–          Los Dominios del Lobo (1971).

–          El siglo (1983).

–          El Hombre Sentimental (1986).

–          TODAS LAS ALMAS (1989).

–          Mientras ellas duermen (1990).

–          Mañana en batalla piensa en mí (1994).

–          Cuando fui mortal (1996).

–          Tu rostro mañana (Trilogía. 2009).

–          Los Enamoramientos (2011).

Unos pequeños datos biográficos, que podéis ampliar en la red.

Portada Tristram Shandy.

Portada Tristram Shandy.

Javier Marías Franco, nació el 20 de septiembre de 1951 en Madrid. Será el cuarto de cinco hermanos y sus padres son el filósofo Julián Marías Aguilera (1914-2005) y la escritora Dolores Franco Manera. Su educación fue de orientación liberal en el Colegio Estudio, que era el heredero natural de la Institución Libre de Enseñanza. Se licenció en la carrera de Filosofía y Letras, rama de Filología Inglesa, en la Universidad Complutense de Madrid. En 1970, con diecinueve años, ya publicó su primera novela con buen éxito de público y crítica. Casi de inmediato conoció al también escritor Juan Benet (1927-1993), lo que le influyó de manera determinante, tanto en lo personal como en lo profesional. En 1979 presenta su trabajo de traducción de la obra de Laurence Sterne, La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, y por este trabajo obtiene el Premio de Traducción Fray Luis de León. Entre los años 1983 y 1985 impartió clases de Literatura Española y Teoría de Traducción en la universidad de Oxford (de ahí los matices de autobiografía con los que se ha etiquetado al libro que hoy recomendamos). También, en 1986, dio clases en el colegio femenino norteamericano Wellesley College. Entre 1987 y 1992 será profesor en la Universidad Complutense de Madrid. En este año de 1992 publica la novela Corazón tan Blanco, en la que mezcla narración y ensayo, inaugurando así lo que se ha denominado Hibrismo Genérico. El 29 de junio de 2006 es nombrado miembro de la Real Academia Española de la Lengua, ocupando el sillón R que había dejado vacante Fernando Lázaro Carreter. Sus libros han sido traducidos a unos 40 idiomas y se han publicado en más de 50 países. Como articulista ha colaborado en El País, El Semanal (que tuvo que dejar al entrar en pleitos con la editorial por sentirse censurado) y la revista mexicana Letras Libres.

King Xavier I, del reino de la Isla de Redonda.

King Xavier I, del reino de la Isla de Redonda.

Nuestro escritor mantiene una romántica Realidad-Ficción: es rey de su propio reino, King Xavier I, del Reino de Redonda, isla caribeña, pequeño reino de la cultura, con prolífica nobleza intelectual de excelsa sabiduría. Nobles del Reino de Redonda serán Pedro Almodovar, Arturo Pérez-Reverte, Umberto Eco, Milan Kundera, entre otros muchos insignes personajes. Y, no os lo vais a creer, la nobleza de este minúsculo reino sigue creciendo y creciendo (No sé cómo va a poder mantenerla nuestro bien intencionado rey. Toda nobleza, toda gente noble, que este duende ha conocido ha sido siempre, por encima de otras cualidades, bastante onerosa, vamos. En fin, King Xavier I sabrá, pero ya sabemos todos: “a veces el saber verdadero resulta indiferente, y entonces puede inventarse”).

El Espíritu de Oxford.

El Espíritu de Oxford.

Hasta aquí los datos biográficos que han pretendido ser orientativos pero, indudablemente, son incompletos pues nuestro autor de hoy ha recibido gran número de premios y reconocimientos sociales por sus narraciones, sus traducciones, cuentos y ensayos, en suma, por su buen hacer literario. Ya he reconocido hace un momento mi personal predilección pero, por eso mismo, creo me perdonareis si afirmo que lo considero un grande de la literatura contemporánea de España. Es inteligente, brillante, elegante y culto, muy culto; autor de subyugante y rica prosa al servicio de lúcidas y acertadas reflexiones. Y, ¿Por qué tengo esta buena opinión de este autor? Bueno, es algo lógico si se mira bien y enseguida se entenderá. Este duende se reconoce fiel seguidor, desde hace más de treinta años, del diario El País y su dominical (no lo compro todos los días pero sí le echo una ojeada rápida siempre que puedo y me lo tropiezo y, eso sí, todos los domingos al quiosco sin falta). Por lo tanto suelo seguir a los brillantes (sinceramente, me lo parecen) columnista que en él escriben: Rosa Montero, Almudena Grande, Javier Cercas, Juan José Millás, Santiago Roncagliolo, Elvira Lindo o… Javier Marías. Ya está explicado el por qué de su invitación al Scriptorium; aunque no puedo dejar de pensar que tal vez nuestro bien intencionado Scriptorium sea lugar demasiado humilde para recibir como se merece a nuestro admirado Javier Marías. En fin, haré lo que buenamente pueda y sepa y, si yerro en mi comentario, espero que sepáis disculpar mi torpeza y mis limitaciones.

Portada Todas las Almas.

Portada Todas las Almas.

El libro hoy recomendado es Todas las Almas (lectura en edición Debolsillo Mondadori y prologo de Elide Pittarello), publicado en 1989. El título de la novela viene del nombre homónimo de uno de los prestigiosos College de la Universidad de Oxford: All Souls (también lo he visto traducido como Todos los Santos). No sé interpretar con certeza el motivo de este título. La particularidad más destacada de este College, el All Souls, es que se le considera la estratosfera intelectual, pues todos sus miembros, que acceden tras un examen muy competitivo, se convierten automáticamente en profesores o miembros de gobierno del College, siendo el único de todos que no cuenta con alumnos de pregrado y, tal vez, como la mayoría de los personajes de esta novela son profesores, por aquí sería posiblemente encontrar una validad interpretación; es decir, que todas estas Almas (entiéndase profesores y, tal vez, alumnos) son influenciadas y transformadas por esa ciudad inmóvil y conservada en almíbar que es Oxford y su ambiente universitario, formándose de esta manera sus identidades de forma recíproca, a través de esa comunión dual en la que se convierte su asociación forzada. Porque esta novela tiene dos grandes protagonista: nuestro joven narrador español (es una novela escrita en primera persona) y la propia ciudad de Oxford (de hecho, como el propio Javier Marías nos indica en el epílogo, esta novela en su traducción francesa se llamara Le Roman d’Oxford, La Novela de Oxford).

Comedor de cenas high tables.

Comedor de cenas high tables.

El protagonista de nuestra novela es un joven profesor español (de Madrid) que llegará a Oxford para impartir clases de Literatura y lectura de español en la afamada Institución Tayloriana, del cual, en toda la novela, no conoceremos su nombre ni su aspecto; todo muy anónimo. La novela no tiene una trama lineal. Primero, nuestro protagonista narrador está en Madrid y recuerda, a continuación nos ofrece sus recuerdos y vivencias de sus dos años en Oxford y, al final de la novela, vuelve a estar en Madrid ya casado y con un hijo. Pues bien, a través de sus relaciones y ocupaciones de esos dos años académicos, nos irá mostrando la ciudad de Oxford y nos hará meditar sobre varias cuestiones de la vida, de una forma filosófica y reflexiva. Por este motivo no podríamos decir que sea una novela con tema único sino que serán varios los temas y me resulta muy difícil la posible sinopsis lineal de la narración. Yo diría que es una novela de personajes, muy bien construidos y oportunos, que le servirán al autor para ir tocando de forma meditada y puntual varios temas: el amor, la muerte, la amistad o las apariencias vanas, entre otros.

Librerías de Oxford.

Librerías de Oxford.

Lo único que se me ocurre objetar en esta buena creación de personajes es que le noto al autor cierta ligera arrogancia intelectual. Me explico. El personaje principal, el profesor español, se relaciona con profesores universitarios, profesores jubilados, se echa una amante profesora, se integra en una ciudad universitaria de Colleges, halls y bibliotecas; vamos, que todo nos parece una burbuja culta, hermética y selectiva. Así, la mayoría de los personajes de la novela, acordes con el escenario, son personas cultas, intelectuales, profesores, rectores, Dons, Warden, Dean, y en toda la novela hay muy pocos personajes que se salen de este patrón. Pues bien, estos escasos personajes menos cultos que aparecen en la narración son los tratados con menor cariño por el autor, con cierto desdén, diría yo: el muy anciano portero Will, con un singular Alzheimer, en su garita eterna, que es objeto de la beneficencia académica y la condescendencia resignada de todos los visitantes; las gordas con minifaldas y rizos artificiales, las gordas infames; los jóvenes dandies del Oxfordshire, rústicos que hacen gala de un gusto rebajado y chillón; el matrimonio de librero Alabaster, la señora con sonrisa de los afamados estranguladores del cine, mirada vehemente y dientes encapsulados y el marido con sonrisa de víctima del estrangulador, con cabellos grises y al que no ha abandonado la coquetería ni el olor a colina de sus años mozos. En fin, este punto de vista superior de un culto y joven escritor creo que es muy común, comprensible y siempre se acepta (al fin y al cabo, todo es una invención literaria). Pero, opina este viejo duende, la vida es algo más que cultura y conocimiento, pues se encuentran muchos imprescindibles y variados perfiles humanos en la sociedad, por lo que no hay que ser tan maniqueo con esos personajes secundarios menos preparados. También están los escritores obligados (si se quiere) a “pintar” con cierto cariño a las clases medias o a los rudos, a los que no han tenido oportunidades, los iletrados, los rústicos de mal gusto o las sencillas aldeanas infames y, desde vuestra superioridad intelectual, o precisamente por ella, a comprender y difuminar, para acortar las diferencias o hacer menos estridentes los contrastes (porque, de otra forma, esta acentuada dicotomía literaria de personajes me parece un recurso fácil, tirando a ramplón). Todos ellos forman parte de vuestras vidas y son, hacen y forman el Oxford real (o el auténtico Madrid, si se quiere); sostienen con su trabajo, dedicación y existencia a cada uno de los prestigiosos Colleges y Halls Oxonianos, liberando a sus docentes y estudiosos de otras tareas imprescindibles para el normal transcurrir de la vida académica y facilitándoles de esta manera el poder continuar, de forma ininterrumpida, con sus actividades pedagógicas y culturales. Porque, eso sí, nunca podrán ser docencias conservadas en almíbar, ¿verdad?

High Street, Oxford.

High Street, Oxford.

Pero, que nadie se confunda, Javier Marías nos da mucho más con esta estupenda novela. De una forma bella y con exquisita maestría, nos da tanto que nos hace ignorar este pequeño barniz arrogante y disfrutamos con su prosa rica y magnífica. Nos dejamos llevar por una estupenda novela que nos hace conocer y disfrutar de la ciudad de Oxford (donde la vida es aún medieval), pasear por sus calles y avenidas, visitar sus librerías de viejo, sus museos o asistir a las engalanadas cenas de high tables (mesas altas), con su estricto protocolo, los variopintos comensales (plastas, estirados, hipócritas, borrachines, pero siempre cultos) y sus incomodas candencias de platos. Una magnífica novela, no sé si la mejor pero sin duda alguna una de las mejores de Javier Marías. Y ahora yo, desde el Scriptorium, os invito a leerla, o releerla, con gusto y sosiego (aunque esto último se me antoja bastante difícil en los acelerados tiempos presentes. Pero hay que intentar desconectar un poco buscando siempre algún tiempo para nosotros. La buena lectura nos proporciona salud intelectual y no hay que descuidarla nunca). Pues esta novela es un indudable y auténtico placer literario que, además, si nos apoyamos en alguna bonita postal turística, nos permitirá disfrutar, como hemos dicho ya, de un agradable paseo por la ciudad de Oxford, tan bella e intemporal, siempre como salida de un bello y fantástico cuento de magia y magos (quién sabe, tal vez en realidad sean eso todos aquellos sabios togados que pululan de continuo por sus calles). Pero, eso sí, ¡no olvidaros del paraguas!

“Oxford…sus nieblas otoñales, sus primaveras grises y el esplendor excepcional de sus días de verano, cuando los castaños estaban en flor y las campanas repicaban claras y sonoras sobre los gabletes y las cúpulas, exhalaban la suave atmósfera de siglos de juventud”. Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh (1903-1966).

MIS LECTURAS: LOS VIEJOS MARINEROS. De Jorge Amado (1912-2001).

Hola a todos.

La maravillosa novela que hoy tocamos es una preciosa narración que encanta y entretiene, enriqueciendo nuestro bagaje cultural de manera incuestionable.

MIS LECTURAS: LOS VIEJOS MARINEROS. De Jorge Amado (1912-2001).

“<<Señor Aragaozinho>>… A lo largo de todo el día seguía oyendo la odiada partícula, doliéndole como una bofetada, como un mote. Lo humillaba hasta lo más hondo del alma, se sentía rojo de vergüenza, bajaba la cabeza, la fiesta había perdido para él todo placer, le habían estropeado el día. ¡Qué le importaba todo el dinero de que podía disponer, la simpatía que tantos le mostraban, la amistad de figuras importantes, si no era realmente uno de ellos, si había algo que los separaba, estableciendo entre ellos una distancia! De Los viejos marineros.

Jorge Amado en faena.

Jorge Amado en faena.

Algunas de sus obras destacadas:

–          El país del Carnaval (1931).

–          Cacao (1933).

–          Tierras del sin fin (1943).

–          Gabriela, clavo y canela (1958).

–          LOS VIEJOS MARINEROS O EL CAPITÁN DE ULTRAMAR (1961).

–          Tienda de los milagros (1969).

–          Tieta de Agreste (1977).

–          De cómo los turcos descubrieron América (1994).

Empezaremos con una pequeña biografía, extraída de la red.

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Capitanes de Altura.

Jorge Amado nació el 10 de agosto de 1912 en una familia acomodada de hacendados de Itabuna, población situada al sur del estado de Bahía, en Brasil. Cursó sus estudios secundarios en Salvador de Bahía, capital del estado, y muy pronto empezó a realizar trabajos para los periódicos locales y a participar en las tertulias y vida literaria de la ciudad, siendo uno de los fundadores del grupo de intelectuales conocido como La Academia de los Rebeldes. En 1933 se casó con Matilde García Rosa, y ese mismo año nació su primera hija, Lila. En el año 1935, con 23 años, se licenció en la Facultad Nacional de Derecho de Río de Janeiro. Por esta época se afilió al Partido Comunista de Brasil (PCB) y, por este motivo, se vio obligado al exilio en Argentina y Uruguay durante los años 1941 y 1942. En 1943, al regresar a Brasil, se separó de su primera mujer.

El viejo marinero.

El viejo marinero.

El año 1945 fue un año determinante en su vida. Ese año fue elegido diputado a la Asamblea Nacional Constituyente de Brasil por el PCB y, ejerciendo sus funciones de diputado, contribuyó a la redacción de la nueva Ley que aseguraba la libertad de culto religioso en Brasil. Este mismo año se volvió a casar en segunda nupcias con la también escritora Zélia Gattai. Pero el río de la vida no suele mantener nunca un caudal regular. En el año 1947 nace Joao Jorge, su primer hijo de Zélia, y también es ilegalizado el PCB. Sus miembros fueron perseguidos y encarcelados, esto obligó de nuevo a Jorge Amado a marchar al exilio, esta vez en Francia, donde se quedo hasta 1950. En 1949 murió su primera hija Lila, a la edad de dieciséis años. Entre 1950 y 1952 vivió en Checoslovaquia, donde nacería se segundo retoño con Zélia: su hija Paloma.

Jorge Amado, ya sabio.

Jorge Amado, ya sabio.

En 1955, definitivamente, vuelve a Brasil y, sin dejar de militar en el PCB, se aleja de la política para centrarse por entero en su labor de escritor. La literatura de Jorge Amado, por su ideología personal, mantiene siempre un compromiso con los pobres y marginados sociales: los obreros, campesinos, mendigos o mujeres de la calle serán, en muchas ocasiones, sus personajes favoritos y sus héroes protagonistas. Fue elegido miembro de la Academia Brasileña de las Letras el 6 de Abril de 1961. Además nuestro escritor de hoy a recibido en vida multitud de reconocimientos, por citar algunos: Premio Stalin de Paz (1951), Premio Latinidad (Francia, 1971), Premio Pablo Neruda (Rusia, 1989), Premio Luis de Camoes (Portugal-Brasil, 1995), Premio Ministerio de Cultura de Brasil (1997), además de títulos (¡ay, títulos!) de Doctor Honoris Causa de las Universidades de Brasil, Portugal, Israel, Italia y Francia. Jorge Amado murió el día 6 de agosto de 2001, fue incinerado, y sus cenizas fueron enterradas en el jardín de su casa. Como vemos, todo un gran personaje de las letras portuguesas y un intelectual de los más ilustres de la cultura brasileña. Un intelectual humanista de los que no solo enriquecen y enorgullecen a su propio país sino a la humanidad entera, pienso.

Pipa de espuma de mar.

Pipa de espuma de mar.

Hoy día las Universidades en España, y en general en casi todo el mundo civilizado, ya no son club privados restringidos a las clases más pudientes y acomodadas (aunque todavía existen hoy día universidades elitistas, claro). Hoy acceden a ellas muchos de los jóvenes estudiantes de las clases medias/obreras; ya sean mediante el mayor número disponible de becas estatales (otorgadas por méritos y nivel de renta) o por créditos para la educación (amortizables con la ganancia del ejercicio de la carrera una vez finalizada) o de cualquier otro tipo de subvenciones disponibles. De una u otra forma, es constatable y conocido el claro incremento del número de alumnos universitarios, producto este aumento de los nuevos tiempos más democráticos y progresistas y porque todos deseamos una mejor formación para nuestros hijos, mejor, a  ser posible, a la recibida por nosotros (no es otra cosa que progreso, familiar y cultural, vamos).

Sextante.

Sextante.

Pero, reflexionado, lo que creo que nadie discutirá es que, a pesar del gran aumento de alumnos universitarios, se siguen dado la inevitable dicotomía de buenos alumnos, con vocación sincera y con esfuerzo sostenido (aunque, en algunos supuestos, ya sea una exigencia personal inevitable por la necesidad de renovar las imprescindibles becas solicitadas) y  los malos alumnos, sin ninguna sincera vocación. Estudiantes estos últimos inducidos u obligados por la tradición familiar y mantenidos, contra viento y marea, contra suspensos y repeticiones, por los papás, que se lo pueden permitir y lo aceptan con resignación. Estudiantes que terminan carreras de cuatro o cinco años en diez o más años, y, en muchos casos, con nota media de aprobado ramplón, lo que, en términos académicos, quiere decir que han asimilado la mitad de lo enseñado, lo justito para obtener su deseado título y poder ejercer de reconocido y meritorio licenciado de por vida. Con el agravante, en muchos casos, de que luego ni ejercen ni practican lo estudiado y se dedican a otras actividades que nada tienen que ver con los estudios recibidos; pues, era obvio, no tenían verdadera vocación ni deseos de ejercer en el futuro, por mucho que se engañen a sí mismo y a lo demás. En estas ocasiones, para ser sinceros y habría que reconocerlo, las universidades derrochan talento y dinero de forma inútil y manifiesta, creando una tropa inevitable de licenciados fantasmas o, lo que es peor, licenciados ineptos, que sólo estarán pendientes del enriquecimiento rápido y avaricioso, bajo la ley del mínimo esfuerzo. Pero, claro, no encontraremos ni a uno solo de nuestros profesionales universitarios que se auto encuadre en ese segundo grupo de instruidos incompetentes o casi inútiles. Todos manifestarán y se verán posicionados en aquel primer grupo de profesionales vocacionales y  esforzados, sean cuales sean las circunstancias manifiestas de su currículo estudiantil y aunque no hayan ejercido su profesión jamás. Pero, qué duda cabe, y por mucho que se me digan no acepto otra cosa fuera de esta evidencia, malos estudiantes y malos profesionales, haberlos, haylos.

Brújula.

Brújula.

En fin, tal vez diga ahora una estupidez y se rían ustedes un poco de este ignorante duende (que no es universitario ni tiene licenciatura alguna, lamentablemente. Me considero educado en la escuela de la vida. De la vida mágica de Ávalon), pero yo creo que las carreras debían de ser “renovables”, como el carnet de conducir; que debería de existir una especie de ITV de licenciados. Es decir, que los universitarios no obtengan el título de forma vitalicia, sino que cada doce o quince años, deban de volver a la Universidad a homologar su título y sus conocimientos. No a examinarse, sino a demostrar mediante documentos o hechos que han ejercido su grado y han sido útiles a la sociedad en la materia para la que se prepararon y por la que se les financió la educación superior (en la mayoría de las ocasiones, con dinero del erario público). El que pueda demostrar su valía en el ejercicio de la profesión y avale sus años de experiencia, pues fenómeno, a continuar, y el que no, debería de reciclarse o actualizarse mediante algún tipo curso posterior si desea seguir perteneciendo a su gremio profesional.

Carta marina.

Carta marina.

Hoy día, todos los sabemos, hay doctores que son políticos, abogados que son periodistas, ingenieros que son camioneros, arquitectos que son empresarios, o profesoras que son amas de casa, y así  un largo etcétera. Podríamos alegar que es la propia vida la que nos empuja a otras actividades distintas para las que nosotros nos habíamos preparado, pero entonces, ¿A quién le preocupará estar registrado como titulado en Medicina, Periodismo o Derecho, si nunca va a ejercer? ¿Por las apariencias? La valía personal se demuestra en el día a día, y aquí es donde se ven claramente todas las evidencias personales. ¿Para presumir de un meritorio esfuerzo pretérito? La inteligencia es la cualidad más evidente y manifiesta en el trato entre los humanos, no hace falta ningún documento que la avale, pienso. ¿Para qué quieren estar registrados en el Colegio Oficial de Arquitectos, Médicos o Abogados, si nunca tendrá que usarlos?, no es muy lógico, ¿verdad? Alguien que durante doce o quince años no he ejercido de médico, arquitecto o ingeniero, ¿puede tener el derecho de llamarse así, únicamente por tener un bonito título enmarcado, desde hace un porrón de años, en alguna pared de su casa? Una carrera universitaria siempre, al licenciarnos con nota,  nos dará un título que nos avala para ejercer y, se acepta, el reconocimiento público de un elevado grado de inteligencia y de capacidad cognoscitiva, pero, profesional cualificado sólo lo seremos con la experiencia y el ejercicio profesional continuado y nunca dedicándonos a otros menesteres o profesiones distintas a la estudiada, por mucho que se quiera presumir de licenciatura; otra cosa es vanidad, pura y simple vanidad humana.

Astrolabio.

Astrolabio.

Pienso, que un estudiante forzoso y sin vocación, que supiera que su título no iba a ser vitalicio, tal vez no perdería el tiempo en una actividad estudiantil desagradable para él e impuesta, y trataría de encauzar su futuro de forma más racional y acertada. Y, por esta parte, así sí se establecería un filtro racional y lógico en nuestras universidades. Estudiantes, sí, siempre por la docencia y la formación superior; becas, también, cuantas más mejor, pero buenos estudiantes vocacionales y entregados de forma clara y manifiesta al conocimiento y al estudio, al aprovechamiento sincero de  la educación impartida por profesores y tutores (y esto creo que casi  siempre se podría ver y saber de forma previa, por mentores cualificados, con tan solo una entrevista personal al comienzo del curso o, como mínimo, al comienzo del segundo año), pero sin consentir ni tolerar a mimados y aventajados consentidos, y mucho menos cuando su única ventaja es el dinero de papá.

Los viejos marineros.

Los viejos marineros.

En suma, formar estudiantes que, al segundo año, ya se intuye o se aprecia que no van a ejercer sus carreras nunca, pero que sí manifestarán y lucirán en cuanto puedan sus preciados títulos vacíos de contenido, nos parece una  incongruencia cultural y un despropósito social.  Porque, para terminar, prepararse en la vida para algo que no se tiene verdadera vocación y que cuesta gran cantidad de dinero y un elevado esfuerzo docente prologando en los años, que puede terminar, casi con toda seguridad, en un derroche inútil de costos y esfuerzos colectivos, es irracional, un hipócrita ejercicio social de pura apariencia, en buena parte, una costumbre clasista. Y de esto, de apariencias y vanidades, va el libro que hoy quisiera recomendar.

Portada Los viejos marineros.

Portada Los viejos marineros.

Los Viejos Marineros es una novela preciosa que nos garantiza un tiempo de lectura grata, amena y enriquecedora (mi relectura: en edición del diario El País y traducción de Basilio Losada). El protagonista de la novela, Vasco Moscoso de Aragón, “Seu Aragaozinho”, se nos presenta como un joven que supuestamente lo tiene todo en la vida para ser feliz (y que es envidiado por su peña de compadres, todos ellos calaveras y noctámbulos impenitentes), es un joven crápula, afable, apuesto, sano y rico. Pero, ¡ay!, se siente incompleto, distinto a los demás, y obsesionado febrilmente hasta la enfermedad por su particular fijación. Le falta, en su opinión, algo fundamental e irrenunciable para poder llevar una existencia completa y satisfactoria. De la realización, consecución y desenlace de esa obsesión personal tratará la trama argumental de la novela. Pues la narración nos cuenta la importancia de las fatuas apariencias en la sociedad civil y la tremenda vanidad a la que puede llegar el ser humano, superlativa en algunos casos hasta cambiar de forma inexplicable y absurda la existencia de las personas. Pero, al final de la obra, el autor nos hará reflexionar sobre “la verdad” del asunto y nos plantea la duda, porque nunca sabremos que es más verdadero y determinante en la vida de las personas: ¿la realidad cotidiana o las fantasías personales?  Y el final (¡ay, el final!), es uno de los finales más asombros, maravillosos e inesperados que este duende recuerda de entre todas sus lecturas.

¿Con cuántas amarras, comandante, amarramos el navío al muelle?

¿Con cuántas amarras, comandante, amarramos el navío al muelle?

Jorge Amado no nos ofrece una narración lineal. En una primera parte se nos presenta a nuestro protagonista ya mayor y jubilado, recién desembarcado en el tranquilo barrio de Periperi de Salvador de Bahía.  En una segunda parte nos cuenta los antecedentes de su historia personal, y en la tercer parte el desenlace. Pero, eso sí, la narración está magistralmente escrita, con una prosa bella, rica y fluida, por la que navegaremos plácidamente sin ningún tipo de problema, sin necesidad de ser avezados Capitanes de Altura, nos deslizaremos por ella hasta caer rendidos a su magia, os lo garantizo; es una lectura muy fácil de afrontar pero también muy hermosa. Toda la novela está escrita en un tono de inteligente ironía y fino humor, pero que, en todo momento, nos hace saber y conocer “la verdad”, por lo que nosotros estamos en condiciones de participar, tomamos parte en la novela y por esta causa, yo por lo menos, se disfruta con placer y grata ansiedad. En mi modesta opinión, una gran novela y, de cualquier forma, opino que alguien como nuestro admirado Jorge Amado no podía faltar en el Scriptorium. Estaréis de acuerdo en ello, ¿no? En fin, que este duende opina que los seres humanos deberíais de realizar sinceramente y más a menudo ejercicios de autocrítica y aceptaros como sois, cada uno con sus virtudes o defectos y limitaciones, intentar dejar de lado a la estúpida vanidad y tomar como lema personal uno muy conocido y antiguo, pero no por ello menos cierto y apropiado: Carpe diem.

Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad”. Jorge Luis Borges, escritor argentino (1899-1986).

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MIS LECTURAS: EL ENAMORADO DE LA OSA MAYOR. De Sergiusz Piasecki.

Hola a todos.

Hoy comenzamos un nuevo apartado que espero os agrade y os resulte de interés. Empezaremos a recordar y comentar algunas de mis lecturas preferidas.

MIS LECTURAS: EL ENAMORADO DE LA OSA MAYOR. De Sergiusz Piasecki.

“Vivíamos como reyes, bebíamos vodka a discreción, nos amaban hermosas mujeres, nos gastábamos todo, pagábamos con oro, plata y dólares. Lo pagábamos todo: el vodka y la música. El amor lo pagábamos con amor y el odio con odio”. Sergiusz Piasecki, delincuente y escritor polaco (1899- ?)

Nuestra querida Biblioteca.

Nuestra querida Biblioteca.

Hoy me parece oportuno abrir esta nueva sección dentro de nuestro Scriptorium. Desde aquí me propongo, primero recordarlos (siempre es bueno, con la edad, realizar estos ejercicios de memoria, ¿verdad?) y segundo hablar un poco de aquellos buenos libros que me han ido dejando huella y me han marcado gratamente, en consecuencia, que me han ido ayudando en mi formación como persona (o como duende). Libros para mí inolvidables, queridos y estimados, a los que siempre estaré agradecido, y a los que, de vez en cuando, vuelvo de forma inexorable, por estar cargados para mí de recuerdos, significados o lecturas que me hicieron, en parte, como soy y, sobre todo, porque me regalaron momentos felices y placenteros. Porque (y no pretendo descubriros nada con esto sino simplemente mencionarlo), las lecturas de nuestra vida, igual que nuestras compañías, son uno de los apartados más importantes en la formación de nuestra personalidad, de nuestras inclinaciones políticas o de nuestras creencias más profundas, en suma, del enriquecimiento y formación de nuestras almas y espíritus. Bueno, pues eso, que desde aquí iré recordando algunos de mis libros preferidos, esperando coincidir en mis gustos con algunos de vosotros.

Primero fueron los libros Ilustrados.

Primero fueron los libros Ilustrados.

Y el que dice libros inevitablemente lo que también está diciendo es escritores, claro. Pero, qué duda cabe, a estas alturas de la vida uno tiene ya sus gustos literarios muy definidos y algunos de mis libros preferidos no os lo parecerán para nada preferidos a algunos de vosotros y, por el contrario, otros autores que a mí no me gustan o me resultan antipáticos, y que no aparecerán nunca por el escritorio, seguro que algunos de vosotros los echaréis en falta. Pero, el Scriptorium es como es y no pretende ser otra cosa: un espacio y una imagen para la distracción y divertimento de este singular duende, y hay que aceptarlo así.  Por otra parte, este duende no se siente muy poético y está siempre más inclinado a la buena prosa, en ensayos o en narraciones, a la historia y a la filosofía, que a otros asuntos literarios. Por este motivo no tocaré lo que no conozco bien: el tema lírico y los poetas; espero que sepáis disculpar estas limitaciones personales de este humilde duende. Quiero manifestar de todas formas que, aunque este apartado partirá de unos gustos muy personales, sí estará siempre abierto a cualquier comentario o sugerencia por vuestra parte que, en la medida de lo posible y el tiempo disponible de un servidor, siempre se tendrán muy en cuenta por mi parte. Dichas estas aclaraciones, voy a meterme ya mismo en mi primer libro recomendado.

Colección Historias, de editorial Bruguera

Colección Historias, de editorial Bruguera

Como ya comentamos en la introducción del Scriptorium, la mayoría de los niños duendes (y los niños humanos) aprendemos a leer con nuestros queridos cuentos ilustrados y tebeos. De estos tebeos se suele pasar al libro ilustrado de literatura infantil y juvenil. Yo ahora mismo recuerdo las buenas ediciones de los libros Bruguera en sus populares colecciones juveniles: Iris, Dalia, Colección Historias o Historias Selección (por nombrar algunas); con aquellas primeras lecturas de magníficas aventuras acompañadas de viñetas y dibujos que nos “enganchaban”: Pollyanna, Sissi, Los libros de Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain, Walter Scott o Charles Dickens, por mencionar a algunos autores inolvidables. Pero, en algún momento perdido en la memoria, durante nuestra juventud o primera adolescencia, ya subimos un peldaño más en nuestra particular escalera cultural y pasamos a leer el primer libro adulto, o “de mayores”, sin dibujos de apoyo de ningún tipo, todo él texto y texto, negro sobre blanco en páginas y páginas. E, intentando hacer memoria, ¿podríamos recordar qué libro tuvo el particular honor de ser ese primer libro adulto que nos introdujo en el maravilloso mundo de la buena literatura?  Este duende cree, o quiere creer y así lo recuerda, que su primer libro serio fue una maravillosa aventura autobiográfica que le enganchó con una prosa ligera y un argumento lineal. Un libro que lo tenía todo, aventura, riesgo, valor, traición, amistad y… amor (cuando todos sabemos lo importante que es todo lo relacionado con el amor en esa edad inmadura de la adolescencia). Pues bien, mi primer libro “de mayores” fue El Enamorado de la Osa Mayor, del polaco Sergiusz Piasecki, en traducción de José Farrán y Mayoral.

Sergiusz Piasecki.

Sergiusz Piasecki.

Sergiusz Piasecki tuvo una azorosa vida que muy bien pudo haber salido de un guión cinematográfico o de una narración de aventuras. Una vida llena de peligros, incertidumbres y problemas de todo tipo. Me voy a tomar la licencia de copiar un texto de la página ojosdepapel.com pues nos describe de manera inmejorable la vida de nuestro autor: “Sergiusz Piasecki, nació en 1899, y saliendo apenas de la adolescencia ya era un guerrero del ejército polaco que ocupó la ciudad de Minsk. Con el grado de suboficial del citado ejército, participó en la guerra del año 1921 contra el revolucionario y gran vecino ruso. Pero, paradójicamente, a partir del año siguiente y durante cuatro años seguidos trabajó para el incipiente Servicio Secreto soviético. Después ya no se sabe donde empieza la realidad y acaba la leyenda: se dedicó primero al contrabando y luego directamente al bandidaje, por lo que fue puesto precio a su cabeza y condenado a muerte. Cuando los nazis ocuparon Polonia tras la invasión del año 1939, Sergiusz Piasecki fue evacuado de la prisión en la que cumplía condena y esperaba su ejecución, que le fue conmutada por la pena de 15 años de cárcel. Nada más a ciencia cierta se supo de él. Para unos entró a formar parte de la resistencia polaca contra los invasores alemanes, para otros, una vez finalizada la guerra, emigró a Inglaterra. Muchos señalan con misterio el año de su muerte en torno a 1964, cuando los Beatles cantaban aquello de “qué noche la de aquel día” y “no puedes comprar mi amor”. Nunca más se supo de él”.

Portada El enamorado de la Osa Mayor. Colección Reno.

Portada El enamorado de la Osa Mayor. Colección Reno.

Esta novela autobiográfica, escrita en la cárcel, narra las peripecias de Vladek (alter ego de Sergiusz Piasecki), contrabandista entre la frontera polaca y la rusa. Nos muestra una serie de personajes, los compañeros y sus amores, que están muy bien construidos y nos muestran las personalidades de gentes extremas, rudas y desesperadas, que viven el día a día con la máxima intensidad, pues su suerte es arriesgadas de forma cotidiana, continuada y trágica. El libro es un canto a la libertad personal desde unas voces, las de los personajes de la novela, que rayan la delincuencia (bueno, son delincuentes, pero no nos lo parecen), pero que la ejercen sin opción y de forma natural, inducida por los tiempos convulsos que les toca vivir e inevitable por las circunstancias dramáticas de su entorno. Aventura maravillosa e intensa que nos lleva de corrido hasta la última página del libro y que a este duende le maravilló entonces (en aquella primera lectura) y le sigue gustando ahora. Un gran libro escrito, no por un literato culto y avezado, sino por un hombre sencillo, sin ninguna o escasa preparación, pero que tenía sencillamente cosas que contar y lo hizo, en mi opinión, de forma magistral. Por lo tanto, con sinceridad y con toda mi mejor intención, os recomiendo su lectura (o su relectura), seguro estoy que os gustará y no os defraudará, pues creo que es un auténtico y singular milagro literario. Y para terminar, una frase que podría perfectamente haber salido de los labios de nuestro protagonista, ese noctámbulo observador del firmamento estrellado: Vladek, el contrabandista polaco, el enamorado de la Osa Mayor.

La Osa Mayor.

La Osa Mayor.

No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor, ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y un camino a mis pies”. Robert Louis Stevenson, escritor británico (1850-1894).