LA TARJETA POSTAL: EL AJEDREZ.

Hola a todos.

Hoy, con nuestras tarjetas postales pretendemos realizar una pequeña aproximación al rey de los juegos o al juego de reyes.

LA TARJETA POSTAL: EL AJEDREZ.

“En el Ajedrez, como en la vida, el adversario más peligroso es uno mismo”.Vasili Smyslov (1921-2010), ajedrecista ruso, 7º campeón del mundo en 1957.

Un poco de humor para empezar.

Un poco de humor para empezar.

Una pequeña presentación. El origen del ajedrez se pierde en la bruma de la historia. Se supone que se inició de un juego parecido jugado en el norte de la India: el juego llamado Chaturanga. De la India se extendería a China y a Occidente. En Europa entraría a través de Persia y fundamentalmente por dos vías: Constantinopla y, por las invasiones musulmanas, por el sur de España. Con las normas que hoy es conocido ya se definiría a finales del siglo XV. Estas reglas han permanecido esencialmente invariables hasta el día de hoy y están reguladas por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). El ajedrez está considerado un Deporte; un deporte mental. Es un juego para dos jugadores (o, recientemente, un jugador y una máquina informática), y no es un juego de azar, pues intervienen en su desarrollo, fundamentalmente, la inteligencia de los jugadores que se desplega a través de la reflexión, el análisis y la estrategia  Se juega en un tablero cuadrado dividido en 64 casillas (8×8 casillas) o Escaques que alternan en colores claros (blanco) y oscuros (negro, marrón y otros). Las piezas que intervienen en el juego son 16 por cada jugador (también conocidas como Trebejos). El modelo establecido de Piezas Oficiales para todos los torneos se llama Piezas Staunton, en honor al Gran Maestro inglés Howard Staunton que las registró en el año 1849.

 

Por fin... ¡tablas!

Por fin… ¡tablas!

La posición correcta del tablero para iniciar el juego viene determinada por la casilla inferior derecha que tiene que ser de color blanco. Para facilitar la notación del desarrollo de las partidas, cada casilla del juego viene denominada con una letra y un número: los números se usan para las filas y van, de abajo a arriba, del 1 al 8; las letras son para las columnas y van de izquierda a derecha, de la “a” a la “h”; luego una casilla podría ser la “a2” ó la “d4”. La notación correcta de una partida no es nada difícil, pero eso ya lo dejo para que los interesados se preocupen un poco en investigar y aprender. Entre los jugadores de ajedrez se suele utilizar un “vocabulario” propio y muy específico, pero no es nada difícil de recordar en cuanto vayamos teniendo “rodaje” de partidas. Por ejemplo y por nombrar algunos de los términos: ahogado, al paso, apertura, clavada, compongo, enroque, enfilada, flanco, horquilla, iniciativa, jaque, jaque mate, notación, peón pasado, peones colgantes, piezas, promoción, sacrificio, sobrecargar, tablas, etc. Eso sí, aquellos que quiera jugar y seguir participando en el mundillo del ajedrez, tendrá que poner de su parte e intentar retener este vocabulario del juego lo antes posibles, pues se considera buenas maneras de cortesía el hablar con cierta propiedad y, en cualquier caso, siempre estará mejor visto y respetado un contrincante con comportamientos moderados y uso de términos adecuados que otro que no respete unas mínimas maneras de cortesía hacia el rival (por ejemplo, si se gana una partida, hay que ofrecer la mano y no hacer nunca gestos de ostentosa y desmesurada alegría).

 

Piezas Staunton.

Piezas Staunton.

Estas piezas se dividen en ocho Peones (que no se les llama “Pieza”; nunca se dice te comí una pieza cuando se trata de un peón. El peón es la infantería del juego y es simplemente el peón, luego se dice “te como un peón”); las Piezas Menores, dos caballos y dos alfiles (se les llama Menores porque estas piezas, en compañía del rey, nunca pueden dar un Jaque Mate. Se puede decir te como un caballo o te como esta pieza); las Piezas Mayores, las dos Torres y la Dama (porque, al contrario que las anteriores, estas piezas sí pueden, junto al rey, dar un Jaque Mate); y por último la pieza determinante de la vitoria o de la derrota, el Rey. Aunque el Rey no es la pieza más poderosa del juego, ese honor le corresponde a la pieza más versátil y movible: la reina o Dama. Comúnmente y con la intención de estimar sobre la marcha del juego los valores de sacrificios o pérdidas de piezas, se establecen unos valores relativos para cada una de las piezas y para el peón: el peón vale 1, el caballo y el alfil 3, la torre 5 y la Dama 9 (el Rey no tiene valor pues su pérdida da por termino el juego). El movimiento de cada una de las piezas es también muy fácil de aprender y lo damos por conocido o será, en cualquier caso, un descubrimiento personal de principiantes muy grato, entretenido y asombroso.

 

Partida... ¡a vida o muerte!

Partida… ¡a vida o muerte!

Generalizando, podemos dividir el desarrollo del juego en tres partes. La Apertura, es el comienzo, el posicionamiento inicial (o apertura) de las piezas y la toma de posiciones de estrategia. El Medio Juego, esta es la fase donde los ejercito chocan y donde afloran las tácticas y las combinaciones más atrevidas y sorprendentes que cada jugador tiene en su arsenal. El Final, aquí los ejércitos ya se han reducido considerablemente y todo lleva a la conclusión del juego con la jugada definitiva: el Jaque Mate. De acuerdo a la duración de las partidas también podemos establecer tres modalidades. La Partida Blitz o relámpago, los jugadores juegan de forma frenética con un total de 15 minutos para toda la partida. La Partida Rápida, en la que los jugadores tienen entre 15 y 60 minutos para cada jugada. Y la Partida Estándar (ritmo clásico), en la que los jugadores tienen más de 60 minutos para cada movimiento (es la modalidad con la que se juega los encuentros de Grandes Maestros). Un elemento imprescindible para estas partidas ajedrecistas es el reloj doble con pulsador de cambio de tiempos.

 

Partida reñida.

Partida reñida.

Cuando los jugadores entran a participar en circuitos oficiales del juego se suelen clasificar en base al Sistema de Puntación ELO. Este sistema establece los siguientes apartados:

–          Entre 0 a 1400 puntos: Nivel de principiante.

–          Entre 1400 y 1600: Nivel aficionado o jugador de Club Medio.

–          Entre 1600 y 2100: Nivel Semiprofesional o jugador de Club Fuerte.

–          Entre 2100 y 2300: Candidato a Maestro (CM).

–          Entre 2300 y 2400: Maestro FIDE (MF).

–          Entre 2400 y 2500: Maestro Internacional (MI).

–          A partir de 2500: Gran Maestro (GM).

–          A partir de 2600: Súper Gran Maestro (GM).

–          A partir de 2700: Candidato a Campeón del Mundo.

–          A partir de 2800: Campeón del Mundo. A principios del año 2013 sólo habían en todo el mundo tres ajedrecistas con esta puntación: Magnus Carlsen, Vladimir Krámnik y Levon Aronian.

 

Bonita partida entre padre e hijo.

Bonita partida entre padre e hijo.

Hasta aquí esta pequeña presentación. Pero, qué duda cabe, el ajedrez es sin duda el juego más apasionante y longevo de la historia. Su tremenda complejidad da para mucho. En él se desarrollan de un modo sombroso las cualidades más impresionantes de la inteligencia humana. Durante la apertura, el desarrollo y el final, los buenos jugadores se estrujan el intelecto para desarrollar sus mejores estrategias y combinaciones que les lleve al tan ansiado Jaque Mate. Aunque no siempre la partida termina con una derrota. También se da el caso de las Tablas. Este desenlace de la partida se puede producir por acuerdo mutuo entre los jugadores, por el ahogo del Rey por parte de uno de los jugadores (imposibilidad de mover sin haber llegado al jaque) o por una situación de piezas que imposibilite el Jaque Mate. En las series de partidas de las Grandes Maestros, cuando el resultado final es de Tabla, es el Campeón vigente quién retiene el título. Hoy día, los grandes torneos por el título mundial suelen ser seguidos masivamente y con gran interés mediático, llegando a buena parte de los aficionados del todo el mundo en riguroso directo.  No hace tanto, eran estos torneos de los Grandes Maestros los que despertaban la admiración de todos los aficionados, pero, con la llegada de los tiempos cibernéticos, también se han convertido en espectáculos masivos los encuentros entre el hombre y la máquina. Así fue notorio el encuentro entre el Campeón del Mundo ruso Gari Kaspárov (1963- ) y el superordenador IBM Deep Blue en 1997, con la victoria de la máquina por 3,5 a 2,5 (era su segunda partida. La primera la ganó Kaspárov). O también, más recientemente, en noviembre del año 2006, el Campeón del Mundo, también ruso, Vladimir Krámnik (1975- ) que volvió a perder contra el programa Deep Fritz en un ordenador con Intel Core 2 Duo.

 

Bobby Fischer: Enseñanza.

Bobby Fischer: Enseñanza.

Hemos mencionado a varios campeones rusos de ajedrez, pero es que el ajedrez en Rusia es algo más que un juego o el deporte nacional, es casi una religión. Este juego se aprende en la familia y en el colegio desde edades muy tempranas. Se le cultiva con verdadera pasión y cuenta con miles de clubs y escuelas además de, seguramente, con millones de federados. Por este motivo los jugadores de origen ruso (rusos o de otras repúblicas escindidas de la antigua U.R.S.S.) son el mayor número de campeones mundiales de toda la historia de este juego (en 1575, el Rey Felipe II, organizó el primer torneo Internacional de la historia, pero los modernos campeonatos mundiales de ajedrez datan del año 1866). Podríamos destacar a un gran número de Campeones Mundiales rusos, por mencionar a algunos: Alexander Alekhine (1892-1946), Mijail Botvinnk (campeón entre 1948-1963); Vasili Smyslov (entre 1957-1958); Boris Spaski (entre 1969-1972. Este genial Gran Maestro perdió el campeonato mundial frente al americano Bobby Fischer – campeón entre 1972/1975-, en un mediático encuentro aireado por la tremenda rivalidad de la época entre los Estados Unidos y Rusia, era la cruda Guerra Fría); Anatoli Kárpov (entre 1975-1985); Gari Kaspárov (entre 1985-2000) o Vladimir Kramnik (entre 2000-2006). Y, claro, también han existido grandísimos ajedrecistas fuera de Rusia. Algunos: Paul Morphy (1837-1884), norteamericano; Wilhelm Steinitz (1836-1900), austriaco; Emanuel Lasker (1868-1941), alemán; José Raúl Capablanca y Graupera (1888-1942), cubano; el ya mencionado, Robert James Fischer (Bobby Fischer, 1943-2008); o el también estadounidense, Samuel Reshevsky (1911-1992); y nos dejamos a otros muchos Campeones Mundiales y Grandes Maestros que vosotros podréis encontrar en cualquiera historia del ajedrez.

 

Portada: La defensa Luzhin.

Portada: La defensa Luzhin.

Nos gustaría recomendar ahora un par de novelas que tienen al ajedrez por protagonista. Una es La Tabla de Flandes (1990), de Arturo Pérez-Reverte. En esta novela es una partida de ajedrez la que centra la trama argumental del libro, que viene a ser una novela negra de intriga y asesinatos. La otra es Novela de Ajedrez, de Stefan Zweig (1881-1942). Esta novela es un auténtico homenaje al ajedrez, pues este juego es el que salva de la locura al protagonista cuando sufre la represión y tortura de las terribles prisiones de la Gestapo alemana. En cuanto a películas hay varias. Una obra maestra del cine, El Séptimo Sello (1957), de Ingmar Bergman, donde el caballero protagonista le juega una partida de ajedrez a la propia muerte para ganar tiempo a la vida. Otra es Buscando a Bobby Fischer (1993), dirigida por Steven Zaillian, y que toca el tema del ajedrez en los niños. Y, por último, la película La Defenza Luzhin (2000), dirigida por Marleen Gorris y magníficamente interpretada por John Turturro y Emily Watson. Esta película se centra en la historia de amor entre una joven burguesa acomodada y un excéntrico maestro de ajedrez. Todas ellas magnificas películas que trata al ajedrez con respeto y dignidad y que no os las podéis perder.

 

Olimpiadas mundiales de ajedrez escolar.

Olimpiadas mundiales de ajedrez escolar.

Para terminar sólo me queda recomendaros a todos que, cuando tengáis algún tiempo libre de ocio, no descartéis para nada una buena partidita de ajedrez. Empezar con rivales de la familia o de conocidos de alguna cafetería o club ajedrecista cercano; allí os podrían emparejar con jugadores de vuestro nivel y, si todo va como debe de ir, seguiréis con el gusanillo del juego ya para muchos años. Este juego no es el Rey de los Juegos por casualidad. Lo es por derecho propio, ganado y mantenido durante siglos de combates entre blancas y negras, por campos de batalla de escaques arlequinados y con sacrificios, defensas y ataques de peones, caballeros, alfiles, majestuosas torres y valientes damas. Sí, miles y miles de combinaciones, estrategias, sacrificios, técnicas de defensa, de ataque, de jugadas de “tapados” y despistes. En fin, sólo jugando se llega a conocer la verdadera dimensión de asombro y espectacularidad intelectual que este maravilloso juego puede llegar a alcanzar. Y, seguramente, el ajedrez nos ayudará en lo personal, como ha hecho a lo algo de toda su historia, a ser mucho más reflexivos y cautos en nuestras vidas y así, de alguna manera, esquivar o evitar de forma segura y repetida esos otros Jaques que nos da la vida. Sobre todo, si a su vez, somos nosotros los que le podemos dar un explosivo, alegre y definitivo Jaque Mate a alguno de nuestros problemas cotidianos.

El Ajedrez no es como la vida, es la vida misma”. Bobby Fischer (1943-2008), Campeón mundial de ajedrez norteamericano entre 1972-1975.

 

LA TARJETA POSTAL: TRANSATLÁNTICOS.

Hola a todos.

Hoy recordaremos con nuestras tarjetas postales, con sincera admiración y gran cariño, a los “Palacios del Mar”.

LA TARJETA POSTAL: TRANSATLÁNTICOS.

“El Mar no tiene ni sentido ni piedad”. Antón Pavlovich Chejov, médico y escritor ruso (1860-1904).

Palacios del mar.

Palacios del mar.

Los transatlánticos o trasatlánticos (los términos son acertados y aceptados) fueron durante un siglo los Gigantes del Mar o, como algunos los llamaban, los Palacios del Mar. Como su nombre nos indica, eran (y son) inmensas moles de acero que podían atravesar el océano Atlántico en tiempo record (en el apogeo de su época dorada, en una semana o algo menos), uniendo a la vieja y desarrollada Europa con el prospero Nuevo Mundo americano o sirviendo de enlace imprescindible por todo el ancho mundo, tanto de pasaje como de mercancías, a la variopinta Commonwealth o la comunidad de antiguos países del Real Imperio Británico. Estos asombrosos buques representaban logros de la más alta ingeniera naval de su tiempo. Mastodónticas naves, avanzadas, sofisticadas y, la mayoría de ellas, tremendamente lujosas. Eran cruceros de ensueño que, desde el mismo momento de su botadura, cosechaban la admiración del mundo entero y representaban el orgullo corporativo de las compañías armadoras y navieras que los habían construidos o explotaban. Dominaban, sin discusión y de forma mayoritaria, el transporte de pasajes de un lado a otro de los océanos.

Cunard Line.

Cunard Line.

Se podría decir que su época dorada comprendería desde mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX. En sus comienzos estos grandes cruceros a vapor y, más tarde, a motores, dieron fama y prosperidad  a las grandes compañías navieras británicas. Por orden cronológico: la Cunard Line (fundada en 1840), la Inman Line (fundada en 1850) o la White Star Line (fundada en 1870, propietaria del tristemente famosos Titanic). En esta primera época de expansión naviera y sobre todo a principios del siglo XX, la competencia entre ellas era enorme, tanto en la botadura de naves como en promoción de marca y captación de pasajes y mercancías. Ya, en 1860, se estableció un galardón anual para aquel buque (entiéndase también, compañía naval) que realizará la travesía atlántica en menor tiempo: La Banda Azul (The Blue Riband). Obtener y mantener esta prestigiosa distinción era un objetivo de gran prestigio para las navieras, el crucero ganador y, claro está, sus tripulaciones. Toda una incentiva obsesión para algunos armadores y marinos. En el año 1934 el gobierno británico impelió, por motivos económicos, a la compañía Cunard Line a fusionarse con la White Star Line y así nación la Cunard White Star Line que estaría operativa hasta el año 1950. Por otra parte, la Inman Line terminó siendo absorbida en 1893 por la compañía norteamericana American Line. Por supuesto que también existieron y existen otras grandes compañías navieras en el resto del mundo: francesas, alemanas, españolas, etc, pero eso lo dejaremos para futuras entregas en el Scriptorium, hoy nos quedaremos en estas navieras británicas mencionadas y más conocidas por ser las pioneras en estos volúmenes de tonelajes.

Travesía movidita.

Travesía movidita.

Algunos dices que el desgraciado accidente del crucero italiano Andrea Doria, en el año 1956, marcará el inicio del ocaso de la época naval de los grandes transatlánticos, pero no es así. Lo que propicio este inicio del fin fue la aparición, hacia finales de la década de los 50 del siglo XX, de los primeros grandes aviones a reacción con un verdadero y seguro interés comercial: el Havilland DH 106 Comet y el Boing 707. Cuando la aviación comercial alcanzó niveles de seguridad y comodidad hasta entonces desconocidos, cuando los grandes aviones fueron una garantía de beneficios y se mostraron muy competitivos desde todos los aspectos de cara al posible pasaje (al mercado, dirán otros), ya no había nada que hacer por parte de los armadores y de las compañías navieras, que entraron en una larga época de recesión y se vieron obligadas a restructuraciones traumáticas (algunas abocadas a la bancarrota). No había color. A partir de entonces el tráfico de pasajeros, en la mayoría del mundo desarrollado, se hará por el aire y los grandes cruceros transatlánticos quedarán para los viajes de turismos y placer vacacional.

Crucero Titanic.

Crucero Titanic.

En el siglo de historia de estos gigantes del mar no todo ha sido gloria y ganancias, también ha habido grandes y famosos naufragios, y tremendas ruinas. Recordemos algunos. Desde luego, el más famoso y mediático es el del crucero Titanic, de 52.000 toneladas de desplazamiento, propiedad de la compañía White Star Line. Considerado una obra maestra de la ingeniería naval, un crucero inhundible, con todos los adelantos técnicos de la época, con las mejores y más experimentadas tripulaciones y, para el disfrute de su primera clase, un lujo principesco y sibarita, pero que estaba destinado a pasar a la historia por algo mucho menos prosaico y sí tremendamente dramático, pues su viaje inaugural, de Southampton a Nueva York, iba a ser a su vez el último. En la noche del 14 de abril de 1912, el Titanic navegaba, ya cerca de las costas de Terranova, por un mar de hielo salpicado de peligrosos iceberg a la deriva, a una velocidad de crucero superior a los 20 ó 23 nudos (1 nudo es igual a unos 1,852 Km/hora. Luego aproximadamente iría a 42 km/hora, que nos puede parecer poco, pero en el mar sí es un desplazamiento considerable) y así, en la oscuridad envolvente de la noche se topo con el hielo, sin poder hacer casi nada ni tener tiempo suficiente para evitarlo chocó de costado, por el lado de estribor, con un inmerso iceberg. Esta incomprensible falta de precaución sobre el control de la velocidad de la nave por parte del capitán y la oficialidad de guardia (se cuenta que se vieron obligados en su determinaciones de mando por exigencias de la compañía naviera que, por exclusivos motivos vanidosos y dado las extraordinarias capacidades de la espectacular nave, quería batir el record del trayecto en su primer viaje, lo que hubiera supuesto un prestigio para la marca incuestionable e insuperable, además de universal. Y, de forma muy lamentable y dramática, lo consiguió) supuso que, a consecuencia del brutal impacto, en el buque se abriera una profunda grieta lateral por debajo de la línea de flotación que causó la inundación casi inmediata de la nave, que además únicamente contaba con botes salvavidas para algo más de la mitad del pasaje. Ante la terrible situación, se solicitó por radio ayuda de socorro. El mercante California, el buque más cercano, no contesto a la llamada de socorro. Sí lo hizo el transatlántico Carpathia, pero éste estaba a más de cuatro horas del lugar y cuando llegó sólo pudo socorrer a un número limitado de náufragos que habían podido subir a los botes. En sólo dos horas y cuarenta minutos el Titanic se hundió de proa y, después de partirse por la mitad, desapareció bajo las aguas con gran parte del pasaje todavía a bordo. De las 2223 personas que embarcaron, entre pasaje y tripulación, murieron ahogados o de hipotermia, unas 1514 personas, lo que le convierte en uno de los mayores desastres de la historia. Se han hecho varias películas sobre el Titanic, pero os aconsejaría la más reciente por lo espectacular de sus efectos especiales: La película Titanic, del año 1997, dirigida por el afamado James Cameron e interpretada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, con una extraordinaria banda sonora de James Horner.

Otro famosos desastres de cruceros que podemos mencionar son, por orden cronológico, los siguientes.

El 7 de mayo de 1915, en el marco de la Primera Guerra Mundial, el crucero Lusitania, de 45.000 toneladas de desplazamiento, torpedeado por un submarino alemán cerca de las costas de Irlanda, y que se hundió en tan sólo 18 minutos. De los aproximadamente 1900 pasajeros murieron unos 1200. De estos fallecidos unos 234 eran estadounidenses, lo que fue determinante para la entrada en la guerra de los Estados Unidos.

Vapor Príncipe de Asturias (16500 Tons.),

Vapor Príncipe de Asturias (16500 Tons.),

Otro desastre que nos atañe directamente a los españoles es el del crucero Príncipe de Asturias, de 16.500 toneladas de desplazamiento, de la Compañía Española Pinillos. El 5 de marzo de 1916, frente a las costas brasileñas y en medio de un fuerte temporal, de madrugada y con nula visibilidad, el buque español encalló en los arrecifes del litoral después de un tremendo golpe pues navegaba a una velocidad de 10 nudos (unos 20 km/h), y en cinco minutos se hunde de proa quedando con la popa y las hélices al aire. De unos 600 pasajeros declarados sobreviven únicamente 145, se estima que, siendo un buque con capacidad para más de 2000 pasajeros, debería de llevar a bordo muchos más de los 600 registrados, sobrecarga humana de polizones o pasaje no declarado, y que las cifras reales de víctimas de este naufragio estarían en torno a las mil personas.

Tradición naval Alemana.

Tradición naval Alemana.

Un terrible y patético desastre naval ocurrió dentro del marco, esta vez, de la Segunda Guerra Mundial. El 30 de enero de 1945, el transatlántico alemán Wilhelm Gustloff, de 25.000 toneladas de desplazamiento, regresaba en misión humanitaria y como buque hospital, dentro de la conocida Operación Aníbal, cargado de refugiados y heridos de la evacuada región de Danzig, fuertemente castigada por el avance de los ejércitos soviéticos, cuando fue alcanzado por tres torpedos de un submarino ruso que, posteriormente, alego no haber reconocido distintivos algunos de la Cruz Roja y por lo tanto lo consideró objeto válido. El buque, debido a los daños sufridos, se hundió en unos 45 minutos, tiempo que fue del todo insuficiente para proceder a un ordenado salvamento. Escasos tres cuartos de hora que sólo se llenaron de pánico, locura y terrible desesperación humana. De las aproximadamente 10.580 personas que embarcaron, hacinadas, asustadas y desesperadas, fallecieron ahogadas, por hipotermia o desparecieron tragadas por el mar unas 9.400 almas. Para hacernos una ligera imagen del horror de esta tragedia, diremos que de las 375 enfermeras embarcas, al ser la sala médica la que recibió las primeras explosiones más directas y las inundaciones más inmediatas, sólo sobrevivieron tres. El prestigioso premio Nobel, el escritor alemán Günter Grass, recoge estos hechos desastrosos en su estupenda novela A paso de Cangrejo. Os la recomiendo.

Capitanes de Altura.

Capitanes de Altura.

Por último, un desastre menos trágico pero no por ello menos lamentable y que ya hemos mencionado. Este nuevo hundimiento nos recordaba al ya lejano Titanic pues ocurrió en la cercanía de la costa de norte americana. El 25 de julio de 1956, el transatlántico italiano Andrea Doria, de 30.000 toneladas de desplazamiento, navegaba con poca visibilidad por bancos de niebla y tras una serie de malas maniobras, pésima comunicación y, en consecuencia, nulo entendimiento, chocó con otro buque transatlántico pero de menor tamaño, el transatlántico sueco Stockholm, que le abrió unas grandes brechas en el lado de estribor. Después de escorar lentamente y tras once horas, el Andrea Doria se hundió. De las aproximadamente 1660 personas embarcadas sólo fallecieron 46 y otras 5 del buque sueco. Esto fue debido a la mejora de las comunicaciones y de los servicios de salvamento marítimo de esos momentos, además de la obligada colaboración del buque sueco mucho menos dañado y sin peligro de hundimiento. Como ya hemos mencionado, por esta época la aviación comercial alcanzó su madurez y los viajes transatlánticos entraron en un pronunciado declive de demanda y rentabilidad, por eso muchos asocian este desastre con el ocaso de una época naval grandiosa e irrepetible.

Buque Cabo San Roque. Ibarra Cia. España (18000 Tons.).

Buque Cabo San Roque. Ibarra Cia. España (18000 Tons.).

Pero si es cierto que todos estos desastres navales fueron muy dramáticos, lamentables y mediáticos, también lo es que han sido propiciados muchas veces por causas ajenas a la navegación (guerras, por ejemplo), muy imprevisibles y, gracias a los Hados (o la providencia, si se quiere), no dejan de ser accidentes muy raros. El riesgo de la navegación de altura hoy día, sin ser nulo, es muy bajo, y cruzar los mares en estos grandiosos cruceros es tan seguro y cómodo (o tal vez más) que hacerlo en las modernas líneas aéreas. Sólo exige del pasaje algo más de tiempo y paciencia, disfrutar del viaje más pausadamente y con mayor relajación. Eso es todo. Estos puntuales naufragios no tienen que hacernos dudar nunca, para nada, de la extraordinaria Ingeniería Naval ni de aquellos (ni estos), curtidos y avezados marineros de Altura. Y porque además, creo que es de justicia reconocer el mérito y la valía de todas aquellas tripulaciones, armadores, ingenieros y marinos de altura, curtidos hombres de la navegación transatlántica, grandes buques que indiscutiblemente marcaron una época irremplazable e inolvidable en la historia reciente de la humanidad.

Vacaciones en el mar.

Vacaciones en el mar.

Sus tripulaciones eran tan heterogéneas y variopintas como el mismo pasaje. Desde el tosco fogonero, fornido varón de torso descubierto y sudoroso esfuerzo, recluido en las más profundas entrañas del navío, hasta el culto y refinado Capitán de Altura, amable anfitrión del selecto pasaje de primera en las galas y cenas del salón comedor, pasando por una miríada de asistentas, sirvientes varios, camareros, marineros o jóvenes oficiales. Uno piensa, o quiere pensar, que todos ellos consideraban al navío “su casa” y mediante su buen hacer profesional mostraban una entrega sin reservas y honesta a su oficio, su capitán, su buque y su naviera, por este orden. En fin, eran otros tiempos más definidos, de sencillo y honorable trato humano y no tan pragmáticos y de beneficios como los actuales, ¿no os parece? En cuanto al pasaje, a esa heterogeneidad embarcada, qué decir. En una época donde el “turismo” era casi inexistente, estos cruceros no transportaban personas, llevaban sueños. Desde la primera clase, de familias o jóvenes burgueses y de distintas escalas de riqueza, que sólo deseaban divertirse y disfrutar en el tiempo del trayecto, hasta esa tercera clase de familias desahuciadas o exiliadas, soñadoras parejas de recién casados o jóvenes emprendedores, todos en busca de una vida nueva y mejor. Cuántas historias humanas habrán conocido y se reservaran estos grandiosos buques en sus trayectos por todos los mares y océanos conocidos, de aquí para allá y de allá para acá, pasiones, odios, venganzas, reencuentros y lágrimas, en fin…  ¡para escribir miles de libros!

Transatlántico Imperator. U.S.A. (52226 Tons.).

Transatlántico Imperator. U.S.A. (52226 Tons.).

Hoy día casi todos los viajes largos se hacen por avión, mucho más inmediatos y económicos. Los grandes cruceros son destinados a rutas turísticas y de placer muy acotadas y calculadas, visitando en sus recorridos todos los lugares pintorescos que valgan la pena conocer y fotografiar y todas aquellas grandes ciudades de la ruta que nos ofrezcan encantos especiales y singulares: islas exóticas, playas paradisiacas, museos magníficos, monumentos singulares, etc. El pasajero es tratado con todo tipo de atenciones y con un servilismo amable y hasta desmesurado en ocasiones, pienso yo. Pasaje relajado y vacacional que tienen a su disposición todo tipo de servicios y lujos dentro del mismo buque: terrazas de paseo o relax para disfrutar del sol, la lectura sosegada, el paisaje o la brisa marina, pistas de juegos, piscinas, gimnasios, tiendas, peluquerías, salones de baile, casinos, etcétera, etcétera. Todo ello con la única finalidad de agradar, divertir y encantar, sumando el pasaje sensaciones y emociones distintas a las de cualquieras otras vacaciones, de manera que se guarde un recuerdo inolvidable del crucero realizado para así confiar que, en cuanto sus circunstancias personales se lo permitan, el pasajero vuelva a embarcarse en estos magníficos y placenteros Palacios del Mar. Y, dado los hechos, las maravillosas experiencias y los recuerdos imborrables, cómo se puede alguien negar a estos singulares placeres marineros, ¿verdad?

“El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje”. José Saramago, escritor y poeta portugués (1922-2010).

LA TARJETA POSTAL: EL CUERPO DEL DESEO o EL DESNUDO FEMENINO.

Hola a todos.

Hoy, nuestras tarjetas postales nos servirán como medio para demostrar nuestra mayor admiración, con todo nuestro cariño y el mayor respeto de este duende, al ser más bello de la creación.

LA TARJETA POSTAL: EL CUERPO DEL DESEO o EL DESNUDO FEMENINO.

“Siento respeto y amor hacia el cuerpo, como siento amor y respeto hacia la forma, la belleza, la libertad, la alegría y el placer, como me represento el mundo de los intereses vitales contra la huída sentimental fuera del mundo, y el clasicismo contra el romanticismo“. Lodovico Settembrini (La montaña Mágica, de Thomas Mann).

 

Una mujer desnuda y en lo oscuro. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro

tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.

MARIO BENEDETTI, escritor y poeta uruguayo (1920-2009).

 

El placer de la sultana.

El placer de la sultana.

Poema I.

 Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,

te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

PABLO NERUDA, Poeta chileno (1904-1973).

Maja, lo que se dice Maja, sí que está.

Maja, lo que se dice Maja, sí que está.

 

Casida de la mujer tendida.

 Verte desnuda es recordar la Tierra.

La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.

La sangre sonará por las alcobas
y vendrá con espada fulgurante,
pero tú no sabrás dónde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.

Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno,
bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.

FEDERICO GARCÍA LORCA, Poeta español (1898-1936).

 

Fumando espero al hombre a quien yo quiero...

Fumando espero al hombre a quien yo quiero…

Cuerpo de mujer; Ríos de Oro.

 Cuerpo de la mujer, río de oro

donde, hundidos los brazos, recibimos
un relámpago azul, unos racimos
de luz rasgada en un frondor de oro.

Cuerpo de la mujer o mar de oro
donde, amando las manos, no sabemos,
si los senos son olas, si son remos
los brazos, si son alas solas de oro…

Cuerpo de la mujer, fuente de llanto
donde, después de tanta luz, de tanto
tacto sutil, de Tántalo es la pena.

Suena la soledad de Dios. Sentimos
la soledad de dos. Y una cadena
que no suena, ancla en Dios almas y limos.

BLAS DE OTERO, Poeta español (1916-1979).

La esclava o la Bella y el Bestia.

La esclava o la Bella y el Bestia.

La Tierra y la Mujer.

Mientras tiene luz el mundo

y despierto está mi niño,
por encima de su cara,
todo es un hacerse guiños.

Guiños le hace la alameda
con sus dedos amarillos,
y tras de ella vienen nubes
en piruetas de cabritos…

La cigarra, al mediodía,
con el frote le hace guiño,
y la maña de la brisa
guiña con su pañalito.

Al venir la noche hace
guiño socarrón el grillo,
y en saliendo las estrellas,
me le harán sus santos guiños…

Yo le digo a la otra Madre,
a la llena de caminos:
“¡Haz que duerma tu pequeño
para que se duerma el mío!”.

Y la muy consentidora,
la rayada de caminos,
me contesta: «¡Duerme al tuyo
para que se duerma el mío!».

GABRIELA MISTRAL, Poetisa chilena 81889-1957).

Las cartas del verano o la Modelo en su descanso.

Las cartas del verano o la Modelo en su descanso.

“Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres”. Coco Chanel, diseñadora francesa (1883-1971).

LA TARJETA POSTAL: SEVILLA.

Hola a todos.

Hoy nos vamos de turistas a una de las ciudades más bonitas del mundo.

LA TARJETA POSTAL: SEVILLA.

Lo malo no es que los sevillanos piensen que tiene la ciudad más bonita del mundo…lo peor es que puede que tengan hasta razón.” Antonio Gala, escritor español (1930-).

Hemos empezado diciendo “una de las ciudades más bonista del mundo” porque no queremos que nadie, los que no son sevillanos, que son unos cuantos, se nos molesten. Pero, desde luego, sí es Sevilla una ciudad para querer, de las que se llevan en el corazón, de las que, una vez se visitan, no se olvidan nunca y su recuerdo te acompaña siempre, produciéndote una sana envidia y, en la distancia, unas nostalgias melancólicas, mucho más acentuadas si además se es bético de pura cepa. Daremos unos pocos datos para situarnos.

Cartel de Sevilla

Cartel de Sevilla

Sevilla nació a la vera de un río navegable muy enriquecedor, el Guadalquivir. Y este río siempre ha marcado su singular personalidad y el porvenir de la ciudad. Hoy día, capital política y administrativa de Andalucía. Tiene una altitud media que está entre los 7 y los 10 metros sobre el nivel del mar. Según el censo de población del año 2013, cuenta con una población de algo más de los 700.000 habitantes, siendo la cuarta ciudad más populosa de España detrás de Madrid, Barcelona y Valencia. Su patrón es San Fernando y su patrona Nuestra Señora de los Reyes. Las horas de sol anuales están por encima de las 3.000 horas. Su temperatura media anual es de unos 18º; que sí, que tiene unos veranos algo tórridos (aunque para esto siempre han tenido los sevillanos ingeniosas soluciones que han mitigado bastante esta “calo” estival) pero el resto de estaciones son templadas y muy agradables. Y aunque las lluvias son escasas, unos 52 días de media al año, son suficientes para mantenerla verde, florida y guapa; además, ya se sabe, La Lluvia en Sevilla es una maravilla. El lema de la ciudad es la palabra NO8DO (el “8” aquí representa una madeja de lana o de cuerda y se puede interpretar por: no-madeja-do; no me ha dejado). Parece ser que proviene de la fidelidad demostrada por la ciudad al rey de Castilla Alfonso X El sabio, durante las guerras de sucesión con el pretendiente, su hijo Sancho, allá por el siglo XIII.

Viñeta de Antonio Hernández Palacios: Sevilla.

Viñeta de Antonio Hernández Palacios: Sevilla.

En fin, por todos estos datos expuestos, es fácil entender que la ciudad es idónea para la vida de los humanos (la buena vida, diría yo). Y, por si a alguien le queda alguna duda, que la ciudad es un trocito del cielo en la tierra lo avala su propia historia. Todos y cada uno de los humanos que han pasado a su vera ha querido quedarse aquí o poseerla. Su origen más antiguo lo encontramos en el mítico reino de Tartesso. Quiere este duende imaginar la cara de felicidad que se les podría a aquella primara tribu  de ibero que contemplaría desde alguna pequeña colina la fértil vega del Guadalquivir, no podían imaginar un sitio mejor para ellos, y allí fundarían el inicial poblado de Ispal. Y ya fue un sin parar. Fenicios y cartagineses, Roma (que la llamaría Híspalis y, desde el siglo III, la haría cristiana), visigodos, musulmanes, vikingos (dos veces quisieron estos bárbaros nórdicos lo que no era suyo: saqueos de 844 y 859), judíos y castellanos (desde el año 1248 pertenecerá a la corona de Castilla). Todos, sin excepciones, han ido dejando su impronta en la ciudad para llegar al día de hoy donde los sevillanos son el resultado de ese crisol de pueblos y culturas: son alegres, amables, creyentes devotos, amantes de sus tradiciones, trabajadores y nobles amigos (si te tienen por amigo, claro). Aunque los sevillanos también han sabido sufrir y aguantar su vela, como se suele decir: pestes devastadoras (1348),  revueltas de juderías (1391) o brutales represiones fascistas (1936), por mencionar alguna de sus calamidades. En suma, un pueblo forjado en una tradición multicultural pero que ha sabido endurecer su carácter en pruebas muy dolorosas y terribles (qué remedio). Así que, este duende, por sentido común, siempre preferirá tener a un amigo sevillano para compartir parrandas y jaleos que a otro enfadando, ofendido o resentido enemigo, ¡ya me cuidaré yo mucho!

Plaza de San Fernando.

Plaza de San Fernando.

Pero, después de estos párrafos introductores, a lo nuestro. Hoy se trata de, apoyado en nuestras bonitas tarjetas postales, hacer un poco de turismo por esta bella ciudad. Principalmente por su centro, que es lo más visitado, y por algunas de sus singularidades de extrarradio. Por último mencionaré algunos de sus festejos más populares y conocidos. Para hablaros del centro de la ciudad os tendré que hablar de dos barrios muy singulares y hermosos: el barrio de El Arenal y el barrio de Santa Cruz.

Viñetas de Antonio Hernández Palacios: Torre del Oro.

Viñetas de Antonio Hernández Palacios: Torre del Oro.

A la vera del río, el Barrio de El Arenal era, en su origen, un barrio extramuros, portuario y de astilleros, refugio de gente muy humilde y también de meretrices, pícaros y maleantes varios, carnes del trullo, vamos. Hoy, claro, es algo muy distinto. Recorriendo sus calles y avenidas podemos visitar muchos de los mayores atractivos de la ciudad. Empezaremos por La Torre del Oro, del siglo XIII. En la misma ribera del río se sitúa esta magnífica torre atalaya que estaba integrada al recito amurallado de la ciudad medieval. Hoy, singular obra de arquitectura Almohade, pero en su tiempo era torre gemela de otra ya desaparecida que se situaba en la margen opuesta de Triana. Entre ambas se extendía una cadena de metal que controlaba el paso a la navegación fluvial aguas arriba. Su nombre se debe, posiblemente, al recubierto de azulejos que originalmente la revestían o a los tesoros en ella almacenados de los rentables viajes a las Indias Americanas que aquí finalizaban. Hoy alberga un pequeño museo marítimo pero a lo largo de su historia ha tenido diversos usos: polvorín, almacenes, capilla, prisión u oficinas. Otro lugar a visitar es La Plaza Monumental de La Maestranza, comenzada a construir en 1761 y finaliza en 1881. Te gusten o no los toros (a este duende no mucho, la verdad. No los entiendo y, por esto, no los disfruto. Pero, eso sí, los respeto mucho por todo lo que significan para Sevilla, Andalucía o para España entera), este monumento es de visita obligada por su grandiosidad y belleza, o aunque sólo sea por honrar la memoria de tantas y tan buena figuras del toreo, personajes ilustres de nuestra fiesta nacional (siendo el más querido y recordado por este duende, el inolvidable José Álvarez, Juncal). Otros lugares de interés en El Arenal son El Museo de Bellas Artes, la Iglesia de la Magdalena, el teatro de La Maestranza o el Hospital de la Caridad. Y, cómo no, todo ello acompañado de paraditas imperdonables en tabernas, bares o restaurantes, para reponer fuerzas con exquisito jamoncito, viandas varias y finos olorosos. Vamos, que tenéis para entreteneros.

Barrio de Santa Cruz (I).

Barrio de Santa Cruz (I).

Ahora nos pasaremos a la zona del barrio de Santa Cruz. Éste era, antiguamente, el barrio de la judería. Un laberinto de callejuelas estrechas y sinuosas, llenas de color y fragancias de miles de flores, con patios frescos y acogedores e, igualmente, con decenas de lugares encantadores para degustar esos finos de Jerez y el jamoncito pata negra de los dioses, junto al degustar lácteo de sabrosos quesos de la tierra. Y aquí sí que tenemos una hartá para visitar. Empezaremos por la Catedral de Sevilla y su Torre de la Giralda. Construida sobre una antigua mezquita almohade del siglo XII, conserva de aquella época la torre de La Giralda (que era el antiguo minarete) y el patio de los Naranjos. Las obras del tempo cristiano se empezaron en 1402 y duraron un siglo. Es la mayor catedral de España y la tercera de toda Europa. Su estilo arquitectónico es de un hermoso gótico renacentista. Y, por si fuera poco esta belleza arquitectónica, el visitante podrá extasiarse a gusto y en avaricia con todo el arte que el templo alberga: la sacristía mayor (con obras de Murillo), tallas, forjas, capillas, retablo o la espectacular tumba del insigne navegante, el almirante Cristóbal Colón.

Vista desde el Huerto del Retiro.

Vista desde el Huerto del Retiro.

Ahora nos pasamos al otro hito turístico de Sevilla: el palacio de Los Reales Alcázares. Empezado a construir en 1364 por el Rey de Castilla Pedro I el Cruel y retocado posteriormente por Los Reyes Católicos, Carlos I o, incluso, muchos años después, por Alfonso XIII, el abuelo del actual Rey de España. Sigue siendo la residencia habitual de los reyes de España cuando acuden a Sevilla. Como aquel primer promotor, el rey Pedro I, se apoyó en arquitectos y artesanos nazarís y toledanos, este precioso recinto palaciego es una joya de la mejor arquitectura mudéjar, maravillosa y espectacular, que además nos ofrece sus frondosos jardines anexos. El visitante quedará extasiado con toda esta belleza de ensueños y fantasías: el salón de Embajadores, el patio de las Doncellas, el patio del Yeso, el patio de la Montería o los salones de Carlos I. Todo estos espacios nos ofrecerán unas sensaciones y un gozo visual insuperable y, desde luego, inolvidable. Otro lugares que hay que visitar sin excusa serían el Archivo de Indias (obra de Juan de Herrera, del siglo XVI), el Ayuntamiento y su adyacente calle Sierpes, la arteria comercial por excelencia de la ciudad, la Casa de Pilatos, con su precioso patio mudéjar o El hospital de Venerables Sacerdotes (con magníficos frescos de Juan Valdés Leal y de su hijo Lucas Valdés o las maravillosas escultura de Pedro Roldán). Todos estos lugares, con sus tesoros artísticos y sus encantos singulares, nos garantizan unas jornadas de visitas magnificas y enriquecedoras.

Convento de Santa Paula.

Convento de Santa Paula.

En la periferia de la villa tendremos que visitar los magníficos jardines de Parque de María Luisa, empezado a construir en 1893 para La Exposición Iberoamericana del año 1929, en la finca del Palacio de San Telmo. Con sus espectaculares y luminosas Plaza de España y Plaza de América (ambas del arquitecto Aníbal González, figura de referencia de la arquitectura regionalista andaluza), el Museo Arqueológico (arquitectura neorenacentista), el Museo de Artes y Costumbres Populares (de arquitectura mudéjar) o el Pabellón Real. Un agradecido recorrido por frescores de verdes sombras y cantarinas fuentes, un remanso de paz para los sentidos y para el andarín viajero en la tórrida Sevilla estival. También tendremos que visitar desplazándonos un poco del centro la Isla de la Cartuja, renovada, adornada y primorosamente acicalada para la Expo 92. Otros lugares a visitar serán La Basílica de la Macarena (1941-1949), el Convento de Santa Paula (1475), la Parroquia de San pedro (siglo XV) o la Real Fábrica de Tabacos (1771. Es el mayor edificio público de España después de El Escorial. Hoy forma parte de la Universidad de Sevilla).  Y por último, el popular barrio de Triana, en su día el barrio gitano de la ciudad. Situado a la ribera derecha del río, es un barrio hermoso, alegre, de balcones engalanados de tiestos floridos, e impregnado todo él de dulces aromas primaverales. En suma, es acogedor y digno de ver y recordar, además de estar excelentemente dotado de acogedoras tabernas y barecitos muy interesantes.

Semana Santa de Sevilla.

Semana Santa de Sevilla.

Y luego están sus fiestas, donde los sevillanos vuelcan y comparten su alegría y sus ganas de vivir o sus creencias más profundas. Primero, lo serio; su Credo y sus devociones: la Semana Santa de Sevilla. Un alarde popular, espectacular y de masiva participación ciudadana, de honda emoción y sentimientos irrefrenables, devociones profundas y desgarradoras y penitencias sangrantes de almas agradecidas, todo ello  para celebrar su sentida y sincera Fe cristiana. Se suele celebrar sin fecha fija pero siempre entre los meses de marzo y abril. Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, podremos ver a más de cien pasos en espectaculares y majestuosas procesiones, acompañadas de cantos de desgarradoras saetas o respetuosos silencios sobrecogedores. Vista tanta grandiosidad, tanta sinceridad y devoción, en pleno siglo XXI, el siglo de la informática y de las frivolidades más triviales y ordinarias, uno sólo puede pensar que se trata de un auténtico milagro de Fe. Esta grandiosidad no es para contarla (y menos por este torpe duende agnóstico), es para verla y vivirla.

En la Feria de Abril.

En la Feria de Abril.

Pero, ah amigos, dos semanas después del Domingo de Resurrección: ¡Arsa, jaleo y olé!, la muy singular y deseada, La Feria de Abril. A la seriedad de la liturgia cristiana de la Pascua le sigue todos los años una explosión de alegría, bullicio y jolgorio generalizado. No hay fiesta más juerguista y maravillosa que ésta ¡en er mundo mundial, ozú! Durante una semana, en el Recinto Ferial, cuántos jamoncitos y litros de fino no se tirarán entre pecho y espalda estos alegres sevillanos y sus asombrados invitados, cuánto no lucirán sus espectaculares trajes de faralaes estas bellas y bailarinas muchachas (y no tan chicas, la verdad), cuantos orgullosos jinetes trotarán presumiendo de sus hermosas jacas ricamente engalanadas o cuantos zapatos no se estropearán en los incontables y trasnochados bailes por sevillanas. En fin, otra cosa de Sevilla que no es para contar. Otra fiesta muy renombrada de Sevilla es la fiesta del Corpus Christi, en mayo o junio, donde un grupo de muchachos ataviados con trajes barrocos danzan en el altar mayor de la catedral: son los populares Seises.

¡Olé tu grasia y salero! ¡Sevillana bonita!

¡Olé tu grasia y salero! ¡Sevillana bonita!

Bueno, como podéis notar, Sevilla no se ve en un día, ni en una semana, ni, dicen algunos, en toda una vida. Pero los sevillanos, en cuanto a su ciudad se refiere, no tienen nada de especial que no tengan otros humanos: quieren con sincero amor a la ciudad que los ha visto nacer, la cuidan, adornan y miman con cariño. Y, claro, en cuanto tienen ocasión, les gusta lucirla y compartirla con todos los visitantes que vengan como gentes de bien. Aquí, la buena gente siempre será bien recibida y tratada con amabilidad, pues el sevillano es por naturaleza generoso y cordial. Eso sí, para poder merecer ese trato amigo, antes, el visitante, tendrán que manifestar a todo sevillano que se lo solicite y a viva voz que… ¡Sevilla es la ciudad más bonita del mundo!  Qué menos.

Sevillanos de palique.

Sevillanos de palique.

Quiero recordar una conversación que este duende tuvo con mi amigo -y del gran Juncal-, “Búfalo”, simpático gitanillo de Triana, honrado limpiabotas de profesión:

Búfalo: ¡Pero qué me dise usté! ¡Que no conose Sevilla! Mira, enano (ojo, lo dijo con una media sonrisa de simpatía en el rostro, sin ningún ánimo de molestar y con cariño de amigo. Que quede claro), igualito que los americanos tien su niuyor, los gabachos París y los moros La Meca esa, los españoles tenemos a Sevilla. Y ningún español que se presie de serlo debería morirse sin haber venido, por lo menos una vez en la via, a visitar la hermosa Sevilla y así poder hasercarse a ver alguna tarde de gloria del maestro Juncal en la grandiosa plaza de la Maestranza.

A lo que este avergonzado duende sólo le quedo responder: Cuanta razón tienes, Búfalo. ¡Toooomo nota!

Bueno ya, hora sí, para terminar y como nos hemos contagiado con esta sana alegría tan bética, nos vamos cantando…

Sevilla tiene un color especial,

Sevilla sigue teniendo, su duende 

Me sigue oliendo a azahar,

me gusta estar con su gente…”

Estribillo de la popular canción de Rafael Romero Sanjuan (1948-2005).

LA TARJETA POSTAL: EL PERRO DOMÉSTICO.

Hola a todos.

Hoy, quisiera homenajear con esta entrega de tarjetas postales a la mascota más querida y universal.

LA TARJETA POSTAL: EL PERRO DOMÉSTICO.

“Si recoges un perro hambriento de la calle y lo haces próspero, no te morderá; esa es la principal diferencia entre un perro y un hombre”. Mark Twain, escritor norteamericano (1835-1910).

La familia al completo.

La familia al completo.

Las personas que han tenido alguna vez un perro por mascota, y por sus especiales sentimientos hacia ellos,  no se cansan de decirnos que el perro es El mejor amigo del hombre. Este duende no afirmaría con rotundidad si eso será exactamente así, porque otros dirán que lo es el gato o el caballo u otras mascotas que hayan recibido su particular cariño. Pero lo que sí que creo que se puede afirmar es que es la mascota doméstica más veterana. Se cree que la domestificación del perro se produce por primera vez en el Este asiático, concretamente en China, pero no se puede afirmar tampoco que esta domestificación haya sido puntual y localizada, sino más bien que fue múltiple en el tiempo y en el espacio. Aunque los primeros vestigios fósiles que nos demuestran la convivencia entre perro y humanos se pueden datar en torno a 32.000 años, se estima que esta asociación se podría producir desde hace unos 100.000 años. En un momento impreciso, que se nos pierde en la noche de los tiempos, algún Lobo Gris perdió el miedo a merodear por el campamento de la tribu en busca de comida fácil y quiso el destino que coincidiera con algún humano compasivo del clan que venció sus rechazos y se apiadó y encariñó de él, viendo, casi de forma inmediata, las grandes ventajas que le suponía la compañía de aquel primer can domestico. Y desde entonces hasta ahora. Se estima que existen unos 400 millones de perros domésticos en el mundo, siendo la mascota más popular después del gato.

Todo un artista.

Todo un artista.

La domestificación del lobo, es decir, la obtención de comida fácil y habitual, sumada a la gran variedad y dispersión de sus localizaciones de hábitats, conllevó cambios significativos en su morfología, dando lugar a la gran variedad de razas caninas de la actualidad, estimadas en más de 800 distintas, lo que supone más diversidad que cualquier otro animal mamífero conocido. Generalizando, se puede decir que las diferencias principales entre lobos y perros están en las mandíbulas (más grandes en el lobo), las orejas (más flácidas y caídas en el perro), los cráneos (el perro un 20% más pequeño), el tamaño del cerebro (un 10% más pequeño el perro) o el pelaje (más grueso en el lobo). Por tamaños podríamos establecer una escala que iría desde la raza mayor, el Gran Danés (o Dogo Alemán) que tiene una altura media de unos 107 cm en la cruz y un peso entre 75-100 kg, a la raza menor, el Chihuahua mexicano que puede tener alturas entre 15-25 cm y un peso entre 1,5-3 kg. El perro más pesado de todos es el San Bernardo que tiene medias de 80-100 kg y pasando de los 100 kg en muchas ocasiones. La vida media del perro tiene estimaciones muy distintas según el tamaño de su raza; las razas más pequeñas suelen vivir más que las razas grandes. Por término medio suelen vivir 14-15 años las razas pequeñas (algunos tiene la costumbre de equiparar un año del perro a siete del humano) y la mitad para las razas mayores, aunque algunos han llegado a vivir de forma excepcional más de 20 años.

Tiempos de guerra.

Tiempos de guerra.

De los sentidos del perro, el gusto y el tacto son los dos menos importantes y estudiados pero, por el contrario, los otros sentidos son muy importantes, agudos y conocidos y han sido la causa de su gran valor y su extraordinaria utilidad como mascotas. Los perros tienen una vista sin gran agudeza visual y, además, son daltónicos: perciben bien el amarillo y el azul, pero el rojo lo ven amarillo y el verde, gris. En cambio, todos tienen una visión nocturna extraordinaria y perciben de forma perfecta y rápida el movimiento. Algunas razas, como los Rottweilers, tienden a una pronta miopía. El oído del perro es muy superior al de los humanos, sus orejas son accionadas por múltiples músculos que las pueden levantar, girar, inclinar y, en suma, orientar hacia la fuente del sonido, así perciben los sonidos antes y desde mayores distancias. El hombre siempre se ha valido de esta agudeza auditiva del perro. Por poner un claro ejemplo, lo utilizó en las trincheras de la Primer Guerra Mundial para alertar a la tropa de cualquiera aproximación inesperada e indeseada por parte del enemigo.

Los policías más famosos del mundo.

Los policías más famosos del mundo.

El sentido más importante de los perros es el olfato, pues su bulbo olfativo en el cerebro es unas 40 veces mayor que el de los humanos y tiene, según razas, entre 125-220 millones de receptores olfativos (el hombre tiene unos 5 millones y en una superficie mucho menor), lo que supone que los perros pueden reconocer olores en concentraciones casi 100 millones de veces inferiores a las que pueden reconocer los hombres. Y dentro de las razas caninas hay una campeona como seguidora de rastros: el Bloodhound (San Huberto), que tienen nada menos que 300 millones de receptores olfativos. Y, por último, lo que nadie puede discutirle al perro es su gran inteligencia (grande comparada con cualquiera otra mascota, y siempre que podáis discutir con un perro, claro). Se tiene demostrado que el perro es capaz de reconocer hasta unas 200 palabras humanas en su adiestramiento. Todas estas cualidades han hecho del perro la mascota más valorada, querida y longeva en las sociedades humanas de todos los tiempos y lugares (bueno, incluso en algunos lugares de nuestro mundo el perro forma parte de la cotidiana dieta humana, sobre todo en el sureste asiático, pero este es un tema triste y antipático para este duende y no lo voy a tratar).

El final del día.

El final del día.

Han existido un gran número de perros famosos y mediáticos. Ahora mismo me acuerdo de Rin-Tin-Tin (Pastor Alemán) y el cabo Rusty, en la serie de aventuras en el oeste (1954-1959); Lassie (Collie), la perra más famosa del mundo; la perra Laika (Husky Siberiano), la primera perrita astronauta (Sputnik 2, 1957); o Rex (Pastor Alemán), el perro policía austriaco. En cuanto a lecturas, podemos recordar las novelas infantiles de la perra Lassie o (aunque se trate de un perro lobo) el buen libro de Colmillo Blanco de Jack London (1876-1916). En cine, además de la película que mencionaré un poco más adelante, quiero recomendaros un par de películas. El Último Cazador (2004), dirigida por Nicolas Vanier. Es una película-documental que nos muestra con cierto cariño y sinceridad la dura vida de un oficio que, la verdad, ya ha desaparecido. En esta película podremos apreciar la gran hermandad que se da entre el trampero y sus perros de tiro. Y la segunda película es Bajo cero (2006), dirigida por Frank Marshall e interpretada por Paul Walker y Jason Biggs; esta película narra la extrema venturas de un grupo de perros de trineo que son abandonados en el crudo invierno antártico y tienen que sobrevivir en espera de su posible rescate por parte de su adiestrador; tiene momento épicos y dramáticos pero conmovedores y asombrosos. Muy buenas películas ambas, no os las perdáis.

El inolvidable perro detective, Pickles.

El inolvidable perro detective, Pickles.

Y luego tenemos los verdaderos héroes de gestas admirables, tal vez menos mediáticos pero mucho más inolvidables:  Pickles, que encontró la copa Jules Rimet del mundial de futbol de 1966, que había sido robada; Canelo, en Cádiz, que durante doce años estuvo esperando a las puertas del Hospital Virgen del Mar la salida de su dueño que había fallecido (esta historia del fiel Canelo me viene bien para recomendar una película: Siempre a tu lado -Hachiko-, dirigida por Lasse Hallström e interpretada por Richard Gere, en 1990; basa también en hechos reales, los de un perro en Japón muy similar a la del bueno de Canelo); la accidentada historia durante la Segunda Guerra Mundial de la perrita Judy (pointer), la primera “prisionera de guerra” canina de toda la historia y que por sus meritos fue condecorada en 1946 con la Medalla Dickin (o la Cruz de la Victoria de los animales) por las Fuerzas Armadas inglesas; o el perro Barry (San Bernardo), que, a principios del siglo XIX y a lo largo de su vida, salvó a más de 40 personas de morir congeladas por avalanchas de nieve, dando lugar a que en los tiempos actuales todos le tengamos sincera simpatía a ese grandullón con un barrilito de brandy al cuello. Y, si tenéis curiosidad y exploráis por la red, encontrareis muchas otras historias asombrosas y maravillosas protagonizadas por estos héroes a cuatro patas.

¿Cómo no se les va a querer?

¿Cómo no se les va a querer?

Los perros domésticos han sido utilizados por los humanos en todos los lugares y en todos los tiempos, no sólo como animales de compañía  y juegos sino, por sus extraordinarias cualidades sensitivas, como guardianes, rastreadores de vida y muerte, cazadores, carreras deportivas, trineos, policías y actividades humanitarias varias. No hay en nuestra historia ningún otro animal tan valioso y estimado por los humanos (y por los duendes), por sus valores innatos e inteligencia destacada, por su sincero cariño y su fiel amistad hacia sus dueños, en suma, por su demostrada nobleza. En fin, que este buen amigo del hombre es así de bien valorado y estimado por la mayoría de nosotros por méritos propios y no creo que nadie se atreva a discutirlo, y menos cuando te miran con esos ojos que parecen leernos el pensamiento y entenderlo todo. Por eso queremos condenar y calificar como inhumanos, de forma firme y clara, a todos esos desaprensivos y frívolos personajes que cuelgan al galgo de un árbol o abandonan a los perros a su suerte en una carretera secundaria cuando se cansan de su compañía o se convierten en un obstáculo para sus próximas vacaciones. El perro domestico se merece un trato más digno y humano, además de un cariño que este a la altura del que él da, se merece estar con nosotros y compartir nuestras vidas para así enriquecer nuestra historia conjunta, pues está demostrado que estando juntos, los perros y los humanos (o los duendes), nos va mucho mejor. Sólo nos queda añadir que deseamos que esta convivencia hermosa y sincera dure para siempre y que sea fuente de inspiración para narrar otras aventuras o rodar buenas películas con ellos de protagonistas: ¡Toby, guapo, te lo merece!                   

 “Si los perros no van al cielo, cuando muera quiero ir a donde ellos van”. Will Rogers, humorista y actor estadounidense (1879 – 1935).

LA TARJETA POSTAL: LA JUSTICIA.

Hola a todos.

Hoy, con el pretexto de nuestras tarjetas postales, vamos a reflexionar un poco sobre un tema fundamental en nuestras sociedades democráticas y “avanzadas” (enseguida entenderéis las comillas), aunque para ello, en esta ocasión y porque está muy justificado, nos atrevamos a mostraros algunas tarjetas que no tienen nada de bellas.

LA TARJETA POSTAL: LA JUSTICIA.

“Sólo el tiempo puede revelarnos al hombre justo; al perverso se le puede conocer en un solo día”. Sófocles, poeta trágico griego (495 – 406 a.c.).

La Justicia de los Hombres de Dios (I).

La Justicia de los Hombres de Dios (I).

Si miramos la definición de “Justicia” en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española podremos comprobar que tenemos más de diez posibles definiciones o usos del término. Pero aquí nos queremos referir al más utilizado y significativo de todos ellos: el equivalente a LEY.

Este vocablo es utilizado por los humanos principalmente en un ámbito Social. Es decir, Robinson Crusoe, en su isla desierta y como consecuencia típica de la soledad prolongada, que lleva implícita una cierta abstracción mental y también una casi segura humanización de objetos o materias (y ahora recuerdo la buena película protagonizada por Tom Hanks y dirigida por Robert Zemeckis, Náufrago – del año 2000-, donde el protagonista llega a arriesgar su vida por un… ¡compañero-balón!), pues eso, Robinson sólo podría reclamar Justicia de forma metafórica o abstracta. Podríamos oírle decir: “Qué injusto es este Sol abrasador”, “no es justa conmigo esta tormenta” o “no me merezco tu engaño, palmera”. Luego, donde esta palabra alcanzar realmente su verdadero sentido y significado es, sólo y exclusivamente, dentro de nuestra vida social, en el seno de nuestras Comunidades.

La Justicia del crimen por crimen.

La Justicia del crimen por crimen.

Los seres humanos (y los duendes), somos seres que desarrollamos nuestras existencias en sociedades. Pero, por otra parte, los humanos también poseéis una serie de atributos innatos que se oponen y dificultan esa sociabilidad necesaria: la codicia, la avaricia, la envidia, el rencor, el odio, la violencia y etcétera, etcétera. De esta manera, desde la noche de los tiempos, los hombres han tenido que darse normas (Leyes) que la comunidad debía de respetar y cumplir para hacer posible la convivencia y el progreso del grupo. Y así ha sido a través de toda la historia humana. Pero, claro está, la Justicia de los hombres también ha sufrido su propia imperfecta y accidentada evolución. Ni la Justicia en general, ni los juristas, ni las penas de hoy día tienen mucho que ver con la Justicia Divina del Faraón, la Ley de Babilonia, los penados de Roma o los regios tribunales y atroces torturas de la Edad Media (y nos quedamos aquí para no cansar).

La Justicia del Rey (o de la Reina, que tanto monta).

La Justicia del Rey (o de la Reina, que tanto monta).

Es evidente que el termino “Justicia” también tiene un punto intrínseco de relatividad. Así, lo justo, a lo largo de la historia, se ha ido adaptando a los intereses de regímenes sociales y de oligarquías más o menos poderosas e influyentes. Repasando la historia podríamos hablar de la Justicia del Rey, Justicia del Dogo, de la Inquisición, la Justicia del pirata y un largo etcétera. Intereses, en la mayoría de las ocasiones, contradictorios y opuestos, y que terminaban casi siempre justificando situaciones y actos que no tenían nada de justos (incluso, y siempre en nombre de la Justicia, la historia nos ofrece una buena dosis de execrables crímenes). Pero, a pesar de esa relatividad, podemos afirmar generalizando que aquel concepto de Justicia que imperaba en épocas remotas de la historia era una Ley mucho menos Humana, más atroz y bárbara que la aplicada hoy día. Se podría decir que estaba mucho más cerca de la irracional e inhumana Ley del Talión (el famoso “ojo por ojo”, que es un concepto de venganza más que de Justicia) que cualquier otra cosa. Con el lento progreso de la Humanidad en esta materia, y no sin haber conocido actuaciones y periodos de horribles y crueles espectáculos justicieros (nunca mejor dicho, pues en las plazas y patíbulos de medio mundo, para regocijo de un exaltado populacho, el castigo del reo se convirtió en una fiesta pública y una juerga macabra), y después de los avances progresivos del Renacimiento, la Ilustración y unas cuantas revoluciones populares, el concepto de Justicia cambio a formas más Humanistas. Del precepto inhumano y vengador del “Ojo por ojo” y del “castigo y exterminio”, los Ilustrados y Progresistas abogaban por ese otro sentir de entender la Ley mucho más digno y valiente: el “castigo y reinserción” o, lo que es lo mismo, dar valor a la vida por encima de todo, pues el verdadero y sustancial progreso humanístico de la Justicia está en la Abolición de la pena de Muerte.

Ejecución pública de Robert F. Damiens (no es tarjeta postal).

Ejecución pública de Robert F. Damiens (no es tarjeta postal).

Un horroroso ejemplo. El 5 de enero de 1757, Robert François Damiens (1715-1757), fanático religioso, atentó con un cuchillo contra la vida del Rey de Francia Luis XV; sólo le hizo heridas superficiales y nunca corrió peligro de muerte (Damiens siempre afirmó que su intención, más que asesinar al Rey, era la de asustarle). Damiens fue detenido en el acto y, después de sufrir las torturas pertinentes,  fue condenado a ser ajusticiado públicamente. El día 28 de marzo de 1757 tuvo lugar este atroz acto en plaza pública muy concurrida. Empezaron pellizcándole con tenazas al rojo vivo los pezones de los pechos, los brazos, las pantorrillas y en el talón de Aquiles. Luego continuaron pellizcándole las manos, que habían sujetado el criminal cuchillo, sobre las que previamente le habían dejado caer azufre ardiendo y plomo fundido. A continuación rociaron todas sus heridas con aceite hirviendo. En este momento ataron cuatro caballos a sus extremidades y procedieron a descuartizarlo. La tortura duró 2 horas pero, dado la fuerte complexión física de Damiens, a las dos horas todavía esta entero, vivo y, lo que es peor, consciente. Las autoridades aprobaron el uso de dos caballos más en la ejecución. En este momento, y como medida piadosa, los verdugos y sus ayudantes fueron autorizados a corta los ligamentos de sus extremidades para terminar el suplicio del infeliz. Durante todo este macabro espectáculo la multitud rugía de placer y regocijo. Por último, el torso que quedo, según algunas fuentes, todavía con vida, fue arrojado a la hoguera y sus cenizas esparcidas al viento. Su mujer e hija, sus padres y sus hermanos, todos, fueron desterrados bajo amenaza de muerte si volvían. El resto de la familia Damiens se vio obligada a cambiar de apellido por temor a represalias. Y, lamentable y tristemente, este no ha sido el único ajusticiamiento por delitos de regicidas que nos ofrece la historia. Y ahora es el momento justo para recordar una frase célebre de Víctor Hugo, escritor francés (1802-1885): “La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie”.

Contra la pena de muerte.

Contra la pena de muerte.

Y, decididamente, la pena de muerte tiene que desaparecer de la faz de la tierra. Los seres humanos, como sociedad, no pueden atribuirse en ningún caso, el Derecho a la vida. Éste, si se tiene fe, sólo puede pertenecer a Dios o, si se es agnóstico o ateo, a la persona misma, y nada más, otra cosa es una grandiosa ignominia producto de la supina arrogancia humana y de sus temores irracionales y vengativos. Como todos sabemos, hoy día, en la mayoría de las cárceles del mundo (incluso en la de los países más desarrollados y admirados) se paga más la pobreza y la desigualdad social que otra cosa. Se pagan, en muchas ocasiones, los errores y defectos de unas sociedades imperfectas y mal organizadas. Los delitos vienen mayormente propiciados por situaciones de marginalidad o injusticia social, y las prisiones se llenan de criminales y delincuentes que suele proceder de esos extractos marginales, a los que la sociedad capitalista y opulenta castiga y recluye para garantizar su propia seguridad y controlar ese porcentaje asumido de insumisos y desesperados transgresores. Por ejemplo, de todos es conocido que las estadísticas de las prisiones de los Estados Unidos en cuanto a población reclusa procedentes de los grupos minoritarios (negros, latinos o indios) es inmoral en comparación con las de blancos; y las mismas estadísticas de condenados de estas minorías a la pena capital, sencillamente, escandalosa por obscena, con el agravante moral de que a algunos de estos condenados se les ha reconocido enfermedades o problemas mentales graves.

La Justicia de Roma.

La Justicia de Roma.

Y luego tenemos la que creo es una de las grandes hipocresías de nuestros tiempos. Este duende es de la opinión de que afirmar en la actualidad que la justicia es igual para todos es rotundamente falso y todos lo sabemos. Vivimos, nos guste o no, en una sociedad capitalista donde lo que predomina y determinar la suerte de cada individuo es la riqueza y la posición social (ya se sabe, lo de siempre, tanto tienes, tanto vales). Quien disfruta de una posición social más acomodada, quienes tienen más dinero, tienen siempre, indudablemente, mejor Justicia. Es decir, mejores profesionales y mejores bufetes a su disposición. En nuestras sociedades se vende la buena capacidad de cada individuo al mejor postor y cada cual que se apañe como pueda ante la Ley. Pero, de verdad, alguien se atreve seriamente, algún abogado, fiscal o juez, hoy día a mantener que la Justicia es la misma para el peón que para un miembro del Gobierno o para el propio Rey. La verdad, no creo. Podrán seguir pintando a la justicia con bonitos colores y así tranquilizar algunas conciencias y actitudes, pero muchos, ante evidencias vitales innegables, me temo, vienen a esta vida con grandes defectos de tipo daltónico y se les antoja una Ley en blanco y negro o, por lo menos, bastante gris. Los seres humanos buscáis siempre vuestra propia conveniencia y la justicia se suele adaptar, ahora y siempre, a esos intereses personales o a otros generales de una sociedad en particular, pero no siempre a lo justo. Por poner un ejemplo: en las épocas coloniales, la Justicia del hombre blanco no tenía escrúpulos en dictar leyes diferentes para sí mismos y para los aborígenes subyugados y así crear todo tipo de Apartheid, ni en dejar morir de pena y hambre en prisión al pobre nativo que no podía entender ni comprender su lamentable nueva situación de privación de libertad, y siempre justificándose con variopintas y pintureras filosofías de tipo paternalistas o en designios, muy incomprensibles desde luego, de un Dios algo caprichoso e injusto que no tiene reparos, ante el dolor o las injustas desigualdades humanas, de exigiros continuamente resignación, estoica y desolada resignación espiritual. ¿Era esto justicia? o ¿era simplemente un flagrante abuso de  autoridad y fuerza o, lo que es en mi opinión mucho peor, del Conocimiento? Es decir, nuevos abusos inhumanos, de minorías privilegiadas y oligarquías dominantes, sobre la inmensa mayoría del pueblo, como los contemplados y ya mencionados de épocas pasadas. Yo creo que, sin dudarlo, lo segundo y, tristemente, todavía hoy día los seres humanos no podéis afirmar que estáis libres del todo de aquellos injustos desmanes de ley.

La Humanidad de Francia.

La Humanidad de Francia.

En fin, en la opinión de este duende, es una manifiesta aberración anacrónica que en pleno siglo XXI todavía hayan países que apliquen la venganza social que supone la pena de muerte en sus sistemas de “Justicia” (en este caso entre comillas, claro). Países que siguen aplicando miserablemente su propia brutalidad para con el ser humano sin ningún rubor ni vergüenza. Y, como quiero ser muy explicito, ahí van algunos de ellos: Los Estados Unidos de América (en 32 de sus 50 estados), China, Irán, Japón, Arabia Saudí, Egipto o Jordania y la mayor parte de los países árabes, La India, Bielorrusia (único país de Europa que la mantiene), Cuba, Guayana, Jamaica, Irak o Pakistán, y otros muchos que harían esta lista siempre más extensa de lo nunca deseado ni, por supuesto, aceptable para cualquiera consciencia Humanística. Algunos de estos países, en su descargo, podrán decir que llevan años sin aplicar condenas de penas de muerte; bueno, en ese caso, mucho mejor, ¡Qué les cuesta entonces abolir de una vez por todas esa vergüenza penal de sus constituciones! ¡Hacerlo ya y dejaros de diplomáticos discursos y de excusas burocráticas que ya no sirven para nada ni a nadie!

Película A sangre Fría, de Richard Brooks (1967).

Película A sangre Fría, de Richard Brooks (1967).

Para acércanos a la justicia desde la buena literatura yo os recomendaría la novela A sangre Fría, de Truman Capote, de la que se han hecho muchas versiones en el cine pero yo destacaría la película del mismo título dirigida por Richard Brooks, del año 1967.  También la novela de 1969 Papillon del francés Henri Charrière, sobre los presos en La Guayana francesa. De esta novela también hay una buena película del mismo título, Papillon, del año 1973, dirigida por Franklin J. Schaffner e interpretada por Steve McQueen y Dustin Hoffman en los principales papeles. Otras películas que tocan este desagradable asunto de los penados con dignidad pueden ser El Hombre de Alcatraz, de John Frankenheimer  con Burt Lancaster; Cadena perpetua (1994), de Frank Darabont, con Tim Robbins y Morgan Freeman; Pena de Muerte (1995), de Tim Robbins, con Susan Sarandon y Sean Penn;  La milla verde, de Frank Darabont, con Tom Hanks (descarnado y atroz espectáculo de la silla eléctrica), o nuestra magnífica Celda 211, de Daniel Monzón, con Luis Tosar y Alberto Ammann.

Auto de Fe o la Justicia de los Hombres de Dios (II).

Auto de Fe o la Justicia de los Hombres de Dios (II).

Para terminar, con las postales de hoy quiero mostrar de forma gráfica lo ya dicho: que la Justicia, no hace mucho y lamentablemente todavía hoy día en algunos países, era un triste espectáculo de venganza y muerte y, por qué no decirlo, de claro sadismo colectivo y estatal y para nada un posible escarmiento que sirviera de ejemplo o de aviso amedrentador al futuro y presunto delincuente, quien, la mayoría de las ocasiones, sólo es un mero asombrado espectador y una figura pasiva en todo este montaje público de la pena de muerte. Al contemplar estas imágenes puede que alguno de vosotros sienta, como se suele decir, su sensibilidad temblar, pero, no me cabe ninguna duda, llegará un día en que nuestros descendientes igualmente se horrorizaran y sentirán herida sus sensibilidades al contemplar imágenes de corredores de la muerte, camillas de inyección letal, patíbulos de la agónica horca, decapitaciones y lapidaciones públicas o la sangre fría del tiro en la nuca. Algo muy común todavía en ese rescoldo bárbaro que forman esos países inhumanos e insensibles, que serán grandes potencias y marcaran estilos de vida al resto del mundo, porque indudablemente tienen muchos aspectos buenos y dignos de admiración, pero que persisten en su absurda tozudez de mantener dentro de sus sistemas penales la pena de muerte; como si ésta fuera la solución a alguno de sus problemas, cuando de lo que de verdad se trata es de una mancha imborrable y vergonzosa que los destaca y señala, hoy y en la historia futura, como el más potente y luminoso faro de mar, con una brillante luz de oprobio y vergüenza.

Todo ser humano (y duende), justo y racional, en todos los lugares de este mundo nuestro, debe de luchar y abogar, en la medida de sus posibilidades, para erradicar lo más pronto posible esta lacra social de las ejecuciones como castigo penal y así reivindicar a gritos la dignidad de la especie humana: ¡Justicia, sí! ¡Siempre! pero una Justicia para y por la vida.

 “La última y definitiva Justicia es el perdón” Miguel de Unamuno (1864-1936). 

LA TARJETA POSTAL: CALLES.

Hola a todos.

Hoy, nuestras postales nos ayudarán a dar un agradable y cosmopolita paseo.

LA TARJETA POSTAL: CALLES.

“Ella piensa, en parte mujer, tres partes niña, que nadie la mira, sus pies ensayan un paso aprendido en la calle”. William Butler Yeats. Poeta Irlandés (1865-1939).

Mis calles, siempre mis calles.

Mis calles, siempre mis calles.

Nuestras sociedades desarrolladas de occidente tienden, por natural inercia, a seguir el modelo de hábitat de la sociedad capitalista norteamericana (si el término “capitalista” os suena muy político, no es mi intención. Podríamos también usar en este caso los términos “mercantilista”, “desarrollada”, “avanzada”; vamos, lo que más os guste). Así, ya hace muchos años, se extendió por los extrarradios de todas nuestras ciudades, a cierta distancia, las conocidas Urbanizaciones Residenciales. En estas urbanizaciones se dan, con predominio, dos clases de viviendas: la vivienda unifamiliar tipo “adosada” o bungalow, de tres o cuatro alturas, con su consecuente núcleo de simpática escalera, y que a su vez se suelen agrupar en otra segunda comunidad, más o menos reducida, con los demás propietarios de bungalows vecinos; y el otro modelo de vivienda, ya un cierto nivel por encima y con mayor independencia para sus propietarios, la vivienda unifamiliar aislada con su propia parcela, que también suelen ser de una, dos o tres alturas y, cómo no, en su mayoría no se libran tampoco del omnipresente núcleo de escalera. Los propietarios de este último modelo de vivienda suelen ser personas acomodadas pertenecientes a las nuevas burguesías urbanas que se pueden permitir, dentro de su mediana parcela ajardinada, alguna instalación de recreo para uso familiar: piscina, pista deportiva, invernadero, etc., esto supone, si cabe, una mayor introversión familiar.

Llegó la Primavera.

Llegó la Primavera.

Pero, al contrario que la vivienda norteamericana que está más abierta a la calle, por estos lares a lo que ningún propietario renuncia nunca en este tipo de viviendas es a una serie de opciones de seguridad que los protejan del exterior hostil y peligrosamente delictivo, medidas que les garanticen una total seguridad dentro de su guarida inexpugnable y les proporcione una firme tranquilidad  de vida. Así, en la medida del posible de los bolsillos de sus dueños, cada una de estas parcelas cuenta con muros, vallas, todo tipo de sofisticadas alarmas y/o intimidatorios perros guardianes. Ahora bien, si es verdad que con todas estas medidas de protección se consigue dicha seguridad, también lo es que se obtiene un alto grado de aislamiento e insociabilidad. Como estas comunidades suele estar alejadas del casco urbano de las ciudades varios kilómetros, se hace imprescindible la posesión de uno o más vehículos para el continuo trasiego a la ciudad que exige este tipo de viviendas a sus moradores. De esta forma por esas calles se suelen ver casi en exclusividad un tránsito rodado. En fin, que en estas comunidades de propietarios, pienso, no se da en exceso los actos de vecindad ni el roce entre personas; los justos y nada más, algún tipo de fiesta o celebración puntual entre vecinos y pare usted de contar, pues cada uno va a lo suyo en el interior de su independiente y acorazada parcela. Uno no puede dejar de pensar que, a mayor éxito económico, mayor aislamiento social y menos espíritu cívico y comunicativo, pues estas urbanizaciones no dejan de ser guetos, guetos de cierta opulencia, pero guetos al fin y al cabo. Es decir, y pienso que no estoy muy equivocado, creo que este tipo de hábitat proporciona un mayor grado de aislamiento social que lleva a las personas, aun de forma inadvertida, a un cierto grado de adustez, egoísmo e, incluso, a actitudes menos sociables y, en cualquier caso, poco o nada urbanas.

La felicidad de Múnich.

La felicidad de Múnich.

Bueno, dicho esto, es de cajón deducir que a los duendes nos gusta mucho vivir dentro de las ciudades o pueblos. Pues los hombres, en su mayoría (y los duendes, todos), somos seres que vivimos en comunidades y nuestra necesidad de roce humano y social es innata e irrenunciable. Y, qué duda cabe, es en las avenidas, bulevares, plazas, parques y calles de nuestras ciudades donde se produce ese contacto humano continuo, vecinal y agradable, donde se dan esos gestos cotidianos de urbanidad desinteresados y espontáneos que nos sacan una simpática y gratificante sonrisa y nos hacer ser el animal racional y civilizado que somos (aunque, en relación a vosotros, los humanos, habría mucho que discutir en este asunto).

Jaleo en la calle Sierpes de Sevilla: ¡Ozú, que maravilla!

Jaleo en la calle Sierpes de Sevilla: ¡Ozú, que maravilla!

Para qué lo vamos a negar, nos encanta cruzarnos con nuestros vecinos por las calles de nuestro barrio, en el quiosco, el súper, en la farmacia, las partiditas a las cartas o al dominó de las tardes con la peña o en el bullicioso bar viendo el partido de la semana con todos los forofos del barrio jaleando los errores del rival y voceando los goles propios; estos son algunos de nuestros pequeños placeres de roces ciudadanos. La mayoría de vecinos, y más si la ciudad es ya de una considerable amplitud, nos conocemos de forma superficial, pero es esa superficie amable, educada, simpática y amiga, una relación básica que nos exime del compromiso de juzgar y sólo nos ofrece (que nos es poco para los tiempos que corren) cordialidad vecinal: ¿Qué tal, Pablo, cómo está tu hijo? Ya bien, muchas gracias. Maruja, que macetas más bonitas. Gracias, mi cariño me cuestan. Hombre, Paco, cuánto tiempo, ¿cómo te va? No tan bien como a ti, truhán. Oye, Luis, me ayudas a empujar el coche. Pues claro, a ver si vamos retirando ya ese trasto.  O un simple, buenos días Duende, de nuestro quiosquero habitual, que no hace más que señalarse como una persona educada, de trato amable y que con este sencillo gesto se convierte en algo nuestro. Maneras cotidianas de relacionarnos de forma educada y correcta con nuestros vecinos que no nos cuestan nada y que es algo a lo que hay que darle su importancia (como la que ya tenía en tiempos de nuestros abuelos), pues sería una verdadera pena caer en unos modos introvertidos, ariscos y antipáticos que nos llevaran de forma irremediable a una impulsiva insensibilidad cívica. En fin, que el civismo, la buena educación y la amabilidad entre conocidos no son asuntos banales para este duende.

Calles de Londres.

Calles de Londres.

Las calles de nuestras ciudades, al contrario de las de las urbanizaciones residenciales en donde casi sólo se ven coches rodando y la mayor parte del tiempo permanecen desiertas, están vivas, en continua actividad y movimiento. En ellas vemos al policía dirigiendo el tráfico, a los niños jugando, a los jubilados (y no jubilados) curioseando las eternas obras públicas, una paraeta de vecinas con su carro de la compra en animada cháchara, dos jovencitas embelesadas antes un espectacular escaparate de moda, un sonoro coche anunciando un evento deportivo o un circo ambulante, a nuestro vendedor habitual del cupón al que ayudan a cruzar la calle y toda esta incesante actividad ciudadana nos hace sentirnos bien porque vamos caminando por nuestras calles y plazas integrados en nuestra ciudad, sintiéndola nuestra, contemplando sus escenas, oyendo sus sonidos y respirando sus aromas (y gases, vale) y, a su vez, sabiéndonos parte de ella. Y nos gusta. Nos gusta mucho, tanto que reconocemos que no sabríamos vivir en la soledad del estoico anacoreta (ni sufrir sus privaciones, claro) y preferimos, una y mil veces, ser ciudadanos, patricios o plebeyos, a cada uno lo que le corresponda según su valía, pero ciudadanos por siempre jamás.

Domingo de bulevar en Madrid.

Domingo de bulevar en Madrid.

Y luego está el propio y distintivo carácter de las calles, tan variado y singular como el de las propias ciudades. Están las muy céntricas y conocidas, de un claro predominio comercial, donde el metro cuadrado de local ha sido acariciado por el Rey Midas, con sus aceras anchas y sus luminosos y atrayentes escaparates repletos de todos los objetos más deseables y subyugadores que podamos imaginar, escaparates que nos hipnotizan para eternizan nuestros paseos, calles éstas donde se sitúan las mejores y más famosas tiendas de la ciudad: moda, joyerías, cosmética, zapaterías, deportes  y un largo etcétera, pues no terminaríamos nunca. Pero, conforme nos alejamos del centro, están esas otras calles más serenas e intimas, mucho menos transitadas pero que nos sorprenden con románticas escalinatas, balcones floridos, coquetas plazuelas, callejas y recovecos evocadores, casas señoriales con artísticos artesonados o escudos heráldicos en fachadas o, tal vez,  sorprendentes hallazgos de humildes comercios y hábiles artesanos que no pensamos encontrar en este extrarradio. Y también, explanadas al borde del mar, que nos invitan a pasear en buena compañía, disfrutando de la fresca brisa marina mientras nos llegan, de forma suave, melodías de las concurridas terrazas del paseo. Bulevares frondosos, frescos y sombríos, repletos de relajados paseantes y agradables cantos de pájaros, que crean una atmósfera de grata serenidad sólo rota por alguna simpática y graciosa algarabía de atolondrados juegos infantiles. Qué placeres más sencillos: ¡la contemplación sosegada y el lento tiempo del paseo!

El pan nuestro de cada día.

El pan nuestro de cada día.

Bueno, voy terminando por hoy. Aquí y ahora os muestro una selección de nuestras tarjetas postales ilustradas con escenas y motivos urbanos. Espero que disfrutéis tanto como este duende con ellas, fijaros en sus matices y pequeños detalles y, seguro estoy, os harán pasar un “ratico” agradable, porque sólo de eso se trata. Y, para terminar, únicamente querría mandaros un consejo que, en esta época nuestra de consumismo y gran autarquía cibernética, os podrá parecer fuera de onda y algo carca, pero como es una actividad muy grata, barata y antigua, no me puedo resistir (y como además os doy el consejo con toda mi buena fe y si añadimos que soy yo el que escribe, pues eso, ahí va): en lo días de buen tiempo, no renunciéis al humano placer de pasear de vez en cuando por la ciudad, por sus calles, plazas y jardines. ¡Descubriréis mejor vuestro entorno y aprenderéis a quererlo y valorarlo un poco más y mejor!

“Llegará un día que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza más preciada”. Paul Géraldy. Poeta francés (1885-1983).

 

LA TARJETA POSTAL: LA BUENA VIDA.

Hola a todos.

Hoy, nuestras preciosas postales nos ayudarán a reflexionar un poco sobre nosotros mismos.

LA TARJETA POSTAL: LA BUENA VIDA.

“Esperar que la vida te trate bien porque seas buena persona es como esperar que un toro no te ataque porque seas vegetariano”. Wholey Dennis. Presentador y productor de televisión norteamericano (1939- ).

Nuestros pajarillos, nuestras plantas y los buenos vecinos.

Nuestros pajarillos, nuestras plantas y los buenos vecinos.

Es una obviedad de todos conocida que las riquezas del mundo son limitadas y que, lamentablemente, están muy mal repartidas. Esto siempre ha sido así, y así seguirá pues no se atisba ningún remedio inmediato en este sentido en las sociedades. Mal distribuidas las riquezas entre las naciones y, consecuentemente, entre los seres humanos. Para establecer una hipotética escala podríamos decir que todas las personas se encuadran entre el príncipe, noble y rico, que por la gracia de Dios lo es (aunque algunos no le veamos la gracia por ninguna parte), que consecuentemente ya viene al mundo con algo más que un pan bajo el brazo, que disfruta, de cuna, con un sin fin de privilegios civiles exclusivos sobre el resto de los mortales, que crece mimado, protegido y con todas las consideraciones y garantías sociales imaginables, cuyos pasatiempos personales pueden ser el polo, las regatas de veleros o la caza mayor de elefantes en lejanos y exóticos países (aficiones muy corrientes y nobles que la mayoría de las personas sólo conocemos por el cine, las revistas o los noticiarios). En suma, que disfruta durante su existencia de cómodas e idílicas condiciones de vida que le dan gran ventaja en la carrera de la vida sobre la inmensa mayoría  de las personas pero que a pesar de todas estos privilegios no tiene, en absoluto, garantizada una vida feliz y libre de zozobras y problemas varios. Y en el otro extremo estaría el mísero Intocable de la India (aunque Intocables/parias –y no son términos peyorativos en este caso- los encontramos en todos los países del mundo), que ya viene al mundo, por esa misma gracias incomprensible de Dios, sin nada de nada, con una condición social que le acota tristemente sus esperanzas e ilusiones de una vida mejor, que la espiritualidad imperante le empuja a “la resignación y aceptación”, que vive en la calle o en una miserable chabola, que come cuando buenamente puede y lo que buenamente encuentra, la mayoría de las ocasiones de la caridad ajena, pero que, milagrosamente, también disfruta de muchos instantes de felicidad durante su difícil existencia, por pequeñas e insignificantes cosas dada su humilde condición social, pero momentos tan intensos y vividos, o incluso más, que los que pueda disfrutar un príncipe (os recomendaría leer el magnífico libro de Dominique Lapierre o, sobre todo, ver la extraordinaria película dirigida por Roland Joffé con Patrick Swayze y Om Puri como protagonistas, La Ciudad de la Alegría. Una conmovedora y sencilla lección de bella humanidad). Es decir, es la lotería del nacimiento lo que determina y condiciona de forma incuestionable la vida o la buena vida de cada persona. Luego, alguien podría decirme con rotundidad y meridiana claridad ¿qué es la buena vida? Porque, la verdad, creo que no haya una respuesta única; pues la buena vida serán cosas muy distintas, tantas como personas, pues cada cual tendrá su propia y muy dispar opinión de lo que sería una buena vida para él.

Esas partiditas con los amigos.

Esas partiditas con los amigos.

Dicho esto, y en consecuencia, me vais a permitir un tópico: El dinero no da la felicidad (que sí, que no da la felicidad, pero ayuda, ayuda, ¡vamos que si ayuda! Vale. Pero aquí y ahora se trata de reflexionar un poquito en positivo. Que todo no es consumir y poseer, ¿verdad? Que una vez cubiertas nuestras necesidades más inmediatas creemos que hay otros valores mucho más importantes que seguir persiguiendo la opulencia más cicatera). Vamos, pienso que, sin renunciar a nuestras propias ilusiones y esperanzas de mejorar en la vida, debemos partir de aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras propias capacidades y limitaciones,  y a nuestra posición de salida en la sociedad y, desde esta actitud sincera, buscar un cierto equilibrio personal todos los días de nuestra vida para alcanzar un bienestar emocional que nos dé calidad de vida, a nosotros y, por extensión, a nuestro entorno; desde actitudes honradas y honestas. Si vas consiguiendo este propósito de vez en cuando, hay que valorarlo y disfrutarlo en compañía: ¡esto es para este duende la Buena Vida! Pues la felicidad, que sólo la sentimos por momentos, con brevedad y nunca de forma continuada (y, a veces, ni la sentimos, sólo teniendo consciencia de ella en los recuerdos), se manifiesta en todas las clases sociales y en toda la escala de riqueza, desde el más afortunado al más desfavorecido.

Amabilidad de los educados excursionistas  domingueros.

Amabilidad de los educados excursionistas domingueros.

El ser humano (y los duendes) nos vamos adaptando a las pruebas de la vida de una forma racional y forzada, porque los altibajos existenciales, todos, nobles y plebeyos, sin excepciones, los tenemos garantizados. Pero, quiero subrayar, la dignidad humana, que se manifiesta en la nobleza, la honestidad, la honradez personal, en suma en la ética humanística, son valores más caros a la persona que la simple riqueza, producto ésta muchas veces de actitudes muy reprochable derivadas de la codicia desmedida, el egoísmo o las envidias sociales. Así que vamos, todos, rápidamente renegando de ese dicho popular de que “tanto tienes, tanto vales”: las buenas personas se encuentra, como las malas, en todos los sitios y lugares, ya sean ricos o pobres, en Nueva York o en Calcuta. Sólo tenemos que observar, reflexionar y seleccionar. Filtrar con criterio humanos y no sólo de interés nuestras relaciones y compañías es una forma de garantizarnos una mejor calidad de vida, a nosotros y a los nuestros, y además es nuestra irrenunciable obligación si nos consideramos personas responsables y ecuánimes, ¿no?

Evasión en las buenas lecturas.

Evasión en las buenas lecturas.

De forma metafórica podríamos decir que la vida de cada uno es una noria que mueve sin parar el agua de la vida. Mientras hay vida, la noria nunca se parará. Una veces estaremos en la parte más alta, exultantes, felices y satisfechos, seguros de nosotros mismos; otras, en la parte más baja, cargados de problemas, deprimidos y amargados, sin fuerzas ni ganas de vivir. Esta última posición es la que nos preocupa como duendes. ¿Qué debemos hacer en estas ocasiones de bajón existencial? Pues lo de siempre y más difícil: luchar sin desfallecer e intentar mantener un equilibrio personal de optimismo y positividad, porque la noria no se para y, si resistimos (¡ay, ahora mismo me he acordado de mi querido Dúo Dinámico), casi sin darnos cuenta, pronto estaremos otra vez subiendo. Pero, claro, cada persona tiene sus propias cualidades y personalidad, según el designio de la naturaleza (o la providencia divina, si se prefiere), y así unos ven la botella medio llena y otros medio vacía. Luego no hay fórmulas mágicas ni generalizadas para ser felices. Cada cual, desde su propia y exclusiva posición,  debe de buscar su camino para intentar encontrar la mayor cantidad posible de momentos felices en su vida y así irradiar optimismo y alegría a su entorno más inmediato, a sus familiares y amigos. Con esta actitud positiva seremos una persona más afable, estimada y querida, y la mayoría de nuestros conocidos se alegraran y sonreirán al vernos llegar. No me seréis tan pragmáticos y materialistas para decirme que esto no vale nada, ni siquiera desde un punto de vista personal, no lo creo. No diréis eso porque, sencillamente, es falso y, francamente, creo que no lo sentiréis así.

Mi placer oculto: ver crecer a mi hija.

Mi placer oculto: ver crecer a mi hija.

Para salir de un bajón depresivo o para mitigar un poco esos malos momentos que todos pasamos, como hemos dicho, no hay fórmulas mágicas pero yo os propongo un pequeño ejercicio. Intentar escribir una lista con diez o quince actividades sencillas, al alcance de cualquiera, que os resulten gratas y os hayan proporcionado alguna vez momentos de felicidad. Cada cual lo que mejor estime según sus preferencias y actitudes. Una vez confeccionada esta lista… ¡luchar por realizarlas siempre que podáis! ¡Refugiaros en ellas! Creo que así iréis haciendo más ligero el peso de la eventual tristeza, y mientras tanto la noria se va moviendo hacia arriba, puede que lenta pero sin parar. En fin, no sé si una actitud positiva y optimista nos hace vivir más pero lo que sí creo es que nuestra vida será más intensa y feliz y, ya se sabe, una existencia más intensa siempre nos parecerá más larga. Creo que si de esta forma o de otras posibles que se os puedan ocurrir desde vuestro particular punto de vista, somos capaces de preservar un equilibrio espiritual y emocional, que nos haga ser más libres, felices y disfrutar de una buena vida, a nosotros y a los nuestros, con menos hipotecas de cualquier tipo y sin consumos absurdos inducidos por la tramposa publicidad, pues eso, como diría el rudo pero honesto pescador: ¡ya puede la nobleza hereditaria o los políticos corruptos y trepadores cagar perlas de Majorica!

Proponernos metas alcanzables.

Proponernos metas alcanzables.

Hoy yo, desde el Scriptorium, como de costumbre, con un puñado de bonitas tarjetas postales, lo que pretendo no es escribir una lista de sencillas actividades revitalizadoras sino mostrarlas. Aquí, en estas pequeñas instantáneas gráficas, podréis ver y, creo, disfrutar de unas pocas imágenes optimistas y alegres, de ahora y de siempre. Son pequeños instantes de felicidad que, pienso, nos tenemos que tomar como píldoras de vitaminas para afrontar nuestra existencia con algo más de optimismo y sana alegría, para anteponerlas a las adversidades y tristezas recurrentes de esta vida. Espero que consiga en alguno de vosotros fomentar una actitud positiva o, cuanto menos, una pequeña sonrisa de efímera pero esperanzadora felicidad (algo es algo, dijo un calvo que se encontró un peine sin púas). Y, si fuera así, este duende ya se da por satisfecho, porque este es mi único propósito. Bueno, ese y ya aprovecho para desearos sinceramente que tengáis, vosotros y los vuestros, una muy larga, feliz y buena vida.

“El más rico es aquel cuyos placeres son más baratos”. Henry David Thoreau. Poeta y filósofo americano (1817-1862).

LA TARJETA POSTAL: EL PROGRESO.

Hola a todos.

Nuestras postales, hoy, nos ayudarán a reflexionar sobre una cuestión ineludible a los seres humanos.

LA TARJETA POSTAL: EL PROGRESO.

“El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer, sino, al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor”. José Ortega y Gasset. Filósofo y ensayista español (1883-1955).

La conquista del Aire (I).

La conquista del Aire (I).

Hoy día se habla de Progreso y de Progresistas, utilizándose este último término, en su conocida abreviación de “progres”, para definir de forma despectiva y con cierto desdén a los políticos de izquierdas, y sólo porque éstos acertaron con la ocurrencia del uso de este vocablo en su discurso político. Pero, a este duende, esto nos parece un error de gran simpleza, sólo justificado por las rivalidades políticas irreconciliables y los tremendos rencores y animadversiones  personales que suscita el tema político.  Porque, es incuestionable, progresistas somos todos. Otra cosa es, claro está, la forma de entender ese progreso. El afán de progresar es una cualidad inherente a la especie humana (y a los duendes) y que no ha dejado de producirse jamás. Así los humanos, en uso de su racionalidad, ha ido evolucionando desde la edad de piedra a la época cibernética y espacial de hoy día. A nosotros nos parece un salto de vértigo, que no se detiene y continua pero que, pese a lo que nos pueda parecer, no ha sido lineal ni perfecto, sino más bien a trompicones, con paradas de burro y arranques de caballo, y siempre de forma empírica. Es decir, en la mayoría de las ocasiones, corrigiendo errores (de ahí la famosa frase de “los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetirla”, o la de Ortega y Gasset con la que hemos comenzado hoy).

El Fonógrafo.

El Fonógrafo.

Muchos suelen decir que la ambición personal mueve al mundo. Pero también es verdad que la ambición desmedida de algunas personas, que suele caer con mucha frecuencia en la codicia, está vacía de toda ética y es un gran obstáculo para un progreso bien entendido y racional. Y, por desgracia, tenemos muchos ejemplos en nuestras sociedades desarrolladas que habría que corregir en algún momento pues su persistencia es un manifiesto error irracional que obstruye el buen progreso. Pongamos algunos ejemplos que ahora se me ocurren y vosotros me diréis si a eso se le podrá llamar progreso.

El Ferrocarril.

El Ferrocarril.

Empecemos por los alimentos. Hay un afán mercantilista irracional en nuestras sociedades capitalistas que nos lleva a perder algunas esencias de la buena vida en beneficio de unos pocos que buscan una riqueza rápida y avariciosa. Las frutas, los tomates, los yogures, por citas algunos ejemplos, ya no saben como siempre. La fruta del tiempo ya no es “del tiempo”, se conserva en cámaras frigoríficas y se nos ofrece en los mercados casi todo el año con una merma considerable de gusto y calidad. Eso sí, hay productos “ecológicos” que sí respetan los tiempos naturales y que son cultivados con esmerado cuidado y cariño, como antaño, con lo que tienen garantizado su sabor particular y exquisito gusto, pero… ¡hay que pagar más! Existe ese yogur en embase de cristal que tiene “el sabor de siempre”, pero… ¡Es más caro! ¡Pero, bueno! ¡Será posible! Por qué y qué justifica que en algún momento del pasado se perdiera esa ética productiva, ese sabor de siempre para ahora tener que recuperarlo más caro: sólo la avaricia y el negocio depredador de Los Mercados, pienso (siendo “Los Mercados” una entidad ambigua y, ¡vaya por Dios!, nunca personas con nombre y apellido). ¿No es esto avaricia pura y lisa que todos, la sociedad en su conjunto, terminamos de forma resignada por aceptar como normal? Luego están las políticas mercantilistas de mantenimientos de precios de mercado que supone en ocasiones practicas vergonzosas de ¡destrucción de cosechas enteras! ¡Ingente trabajos agrícolas y alimentos desperdiciados en aras del rendimiento mercantil! Sin ningún rubor ni vergüenza, ni Estado u organismo que lo impida, en base a una ¡Libertad comercial!  ¿Es esto progreso?

La Fotografía.

La Fotografía.

Pasemos ahora a las tecnologías. Hoy día vivimos una época de extraordinarias posibilidades de comunicación, no siendo las menos importantes el teléfono y la red de Internet. Éstos son considerados como progresos magníficos para el hombre. Gracias a ellos el mundo es hoy mucho más pequeño y todos estamos más cerca y unidos, con lo que nuestras posibilidades de ayudarnos y colaborar son inconmensurablemente mayores y, en consecuencia, mejoramos de forma incuestionable nuestra calidad de vida: pedimos ayuda tan pronto la necesitamos desde casi cualquier lugar, nos informamos mejor, nos relacionamos mejor, estudiamos mejor, se nos diagnostica mejor y un largo etcétera de mejores.  Pero, mira tú por dónde, hay empresas que hacen negoció de forma obscena con nuestros datos personales sin pedir ningún permiso ni sin que nadie les ponga coto. Así, se nos cuelan impertinentes, y en ocasiones maleducados, comerciales en nuestros hogares, por nuestro teléfono particular, a casi cualquier hora del día o del anochecer (pues la llamadas vienen de empresas subcontratadas lejanas, allende los mares, y, parece, que el horario no tiene mucha importancia para ellos, vamos), y con tremenda desconsideración, desfachatez e impunidad invaden nuestra intimidad. En su afán vendedor nos ofrecen todo tipo de “insuperables contratos”, para volver a llamarnos en nombre de otra empresa competidora unos días más tarde con una nueva insuperable oferta. Estamos en la ducha y suena el teléfono, estamos durmiendo la siesta y suena el teléfono, estamos viendo nuestro programa preferido y suela el teléfono. No sé qué listo ganara dinero explotando a estos chicos y chicas encadenados a píe del teléfono pero, en mi particular opinión, me parece que es indecente e intolerable este agobiante proselitismo comercial. Y algo parecido ocurre en la Red donde virus, Spam y todo tipo de indeseables intrusos proliferan que dan gusto, y que han tenido como consecuencia la creación de grandes y millonarias empresas de programas Antivirus que no tendría ninguna razón de ser sin aquellos graciosos intrusos. ¿Es todo esto progreso?

La Televisión.

La Televisión.

Por último, el tema urbanístico. Aquí en España recientemente ha estallado una Burbuja Inmobiliaria. Bueno, a algún político espabilado, engominado y tremendamente ambicioso se le ocurrió que iban a hacer del sureste de España “la Florida de Europa”, anhelando y profetizando un enriquecimiento y un bienestar rápido y seguro, parecido al de ese sureño estado norteamericano. De inmediato proliferaron los agentes urbanizadores, las expropiaciones urbanísticas (en algunos casos denunciadas ante los tribunales europeos por maniobras ilegales),  las empresas constructoras, las contratas y subcontratas y un sembrado de grúas de obra por todo el litoral español, más abundantes que un plantel de champiñones. Se crearon o solicitaron licencias para campos de golf, con su urbanización residencial anexa, hasta en los páramos más secos y en los pueblos más minúsculos. En suma, se extendió una irracional fiebre del oro-ladrillo como nunca se había visto ni creo que se vuelva ver. No había que saber mucho de economía para intuir que, al primer síntoma de recesión, llegaría la mencionada explosión de la Burbuja Inmobiliaria. Y, nos preguntaremos, ¿no hubo ningún estado, comunidad ni organismo que mantuviera la sensatez intacta y no sucumbiera a la avaricia y el desenfreno urbanizador? Pues ya podéis ver hoy día el resultado y el nivel de nuestros regidores: Algunos pocos privilegiados que se enriquecieron de forma rápida y luego… cientos de trabajadores emigrantes que acudieron a la fiebre del ladrillo y que ahora vuelven a miles a sus países de origen, en algunos caso con alguna subvención estatal de ayuda para este forzado regreso, casi todos ellos desencantados de su experiencia emigradora. Miles, cientos de miles, de buenos profesionales con experiencia y conocimientos que ahora están desperdiciados sus últimos años productivos en las listas del paro y que son una carga para las arcas del Estado. Y, millonarios, calculadores pero torpes y avariciosos, que, por lo que se ve, formaron parte de ineptos consejos de administración de bancos que, con su pésima y politizada gestión, han conseguido el vergonzoso honor de provocar la caída en bancarrota de algunas entidades financieras y obligado al Estado a proceder a su rescate con el dinero público de todos los ciudadanos. ¿Es progreso todo esto?

La Astronomía.

La Astronomía.

Bueno, con lo hasta aquí dicho quería hacer ver que el progreso no es ni lineal ni perfecto, porque este asunto es obra de la individualidad de las personas y,  si las personas siguen dejándose dominar por sus instintos más básicos y primitivos y no tienen una mayor amplitud de mira, más Humanística y honesta, el progreso también será siempre imperfecto, mediocre y con altibajos. Pero, aunque he mencionado algunos asuntos puntuales, que nadie crea que habría terminado con los posibles tachones a mencionar, pues hay otros muchos aspectos que hubiéramos podido apuntar como piedras entorpecedoras y absurdas en el camino del progreso humano, me refiero a: Hiroshima y Nagasaki y las armas de destrucción masiva en general, los drones de asesinatos selectivos y sus inmorales y vergonzosas víctimas colaterales (y mucho más desde el punto de vista del Honor Militar, ¿no?), las guerras imperialistas en general, el terrorismo nacionalista, Guantánamo, la pena de muerte, la marginación de las minorías o Apartheid, la explotación del tercer mundo por el primer mundo, y tantas y tantas injusticias absurdas que siempre ensombrecen cualquier progreso, pasado y presente, y que, a los duendes, nos entristecen sobremanera y, por momentos, nos hacen perder la esperanza en el género humano.

Los Descubrimientos: Américo Vespucio.

Los Descubrimientos: Américo Vespucio.

Pero el progreso bien entendido también existe y, gracias a los dioses, ha existido siempre. Existen en las personas trabajadoras y honradas que siempre nos han dejado su esfuerzo y trabajo de forma honesta y con una entrega humana que iba más allá de la simple obligación laboral (ahora recuerdo una frase que dice: “el buen profesional siempre da más de lo que cobra”, pues a eso me refiero).  Mencionaremos a algunos que se nos ocurre y que, todos ellos, nos despiertan gran admiración y merecen nuestra imperecedera gratitud: estadistas de gran talla que han quedado para el recuerdo y como ejemplos a seguir: Mahatma Gandhi (1869-1948) o Nelson Mandela (1918- ), por ejemplo. Astrónomos, investigadores y sabios, entregados en cuerpo y alma a sus descubrimientos: Nicolás Copérnico (1473-1543), Johannes Kepler (1571-1630), Charles Darwin (1809-1882), Louis Pasteur (1822-1895), Albert Einsten (1879-1955), Alexander Fleming (1881-1955), Manuel Patarroyo (1946- ), Pierre y Marie Curie (1859-1906; 1867-1934), Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) o Severo Ochoa (1905-1993). Geógrafos, exploradores o marinos, que arriesgaron sus vidas, su hacienda o su prestigio por hacer más grande y conocido nuestro mundo: Américo Vespucio (1454-1512),  Cristóbal Colón (1456-1506), Vasco de Gama (1460-1524),  Jorge Juan y Santacilia (1713-1773), James Cook (1728-1779) o Roald Amundsen (1872-1928). Pensadores y filósofos que nos cambiaron la forma de ver y entender la vida: René Descartes (1596-1650), Jean Jacques Rousseau (1712-1778), Immanuel Kant (1724-1804), Georg w. Friedrich Hegel (1770-1831), Miguel de Unamuno (1864-1936), Ortega y Gasset (1883-1955), Bertrand Russel (1872-1970), José de Sousa Saramago (1922-2010) o José Luis Sampedro (1917-2013) . Hay muchas otras destacadas y buenas personas en otros campos del saber y las humanidades que con su entregan han contribuido de manera clara y decisiva al progreso de la humanidad, pero la lista se haría demasiado extensa y con estos notorios nombres ya sabéis a qué me quiero referir.

La Ciencia Química.

La Ciencia Química.

Como reflexión final diré que, en la opinión de este humilde duende, el único progreso válido es el que procede del esfuerzo personal y a título individual, del sacrificio y entrega de cada uno de nosotros en nuestras labores y vocaciones, intentando hacer nuestro trabajo diario lo mejor posible que sepamos y de la forma más honesta que podamos, sin renunciar a nuestros ideales ni, en la medida de lo posible, a nuestros pequeños o grandes sueños. No esperemos nunca nada de los falsos tutores políticos (para los que, según palabras del magnífico escritor Eduardo Mendoza, su única ética es la eficacia hacia su partido o hacia su propia persona) ni de las instituciones protectoras (que hoy sí pero mañana quién sabe: resignación, resignación, resignación) ni de los salvapatrias de turno (a este duende… ¡ni caso, coño!). Porque, pienso, que la verdadera revolución está en cada uno de nosotros, manteniéndonos fieles a nuestros ideales y a nuestra conciencia, usando siempre la razón y la ética heredada de nuestros antepasados que, al fin y al cabo, es lo que nos hace ser lo que somos, la última y más perfecta evolución de todas las especies conocidas: Homo Sapiens (o Duende Sapiens).

“El progreso es la realización de las utopías”. Oscar Wilde. Escritor y poeta irlandés (1854-1900). 

LA TARJETA POSTAL: LA CRUZ ROJA.

Hola a todos.

Hoy toca el turno de homenajear a un organismo internacional de los que nos hacen sentirnos orgullosos, a todos, hombres y duendes, de la especie humana.

LA TARJETA POSTAL: LA CRUZ ROJA.

“La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad; por lo tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.” John Donne, poeta inglés (1572-1631).

Bendita Cruz Roja.

Bendita Cruz Roja.

Los seres humanos se atribuyen la cualidad de ser los únicos animales racionales existentes (cuando no es verdad, claro. Omiten a los duendes, hadas, elfos e incluso ¡a los cortitos trolls!). Pero, a decir verdad, algunos de vuestra especie parecen empeñados en demostrarnos a todos que en su evolución aún están más cerca de los primeros homínidos que del Homo Sapiens. Todas las personas son imprecisas en su carácter y tan variables como lo son las huellas de sus dedos; vamos, que no hay dos personas iguales, ni nadie es totalmente bueno ni totalmente malo. Así, hay personas que tiende a inclinarse a cualidades buenas y dignas de admiración: la bondad, la honradez, la honestidad, la valentía, la sinceridad, etc., y se les conoce como Buenas Personas o Buena gente. Otras, por el contrario, tienden a inclinarse a las contrarias cualidades, las malas y reprobables: a la mentira, la envidia, la mezquindad, la avaricia, la violencia, etc., y se les designa como canallas, sinvergüenzas o cosas peores.

Voluntarias: entrega, amor y nobleza.

Voluntarias: entrega, amor y nobleza.

A mayor escala, la humanidad o las naciones, se comportan igual que las personas (y los duendes no sabemos explicar el por qué de este comportamiento irracional). Y así, en determinas épocas, algunos gobiernos, a través de sus políticas y políticos, sufren mayores inclinaciones canallas que de otro tipo y se empujan a los seres humanos a las guerras, los crímenes y las situaciones más inhumanas que imaginar se pueda. La historia de la humanidad está llena de atrocidades y guerras que confirman esto dicho de forma incuestionable. Pero, es bastante curioso, también en estas situaciones extremas se producen los actos de humanidad más excelsos y encomiables, las heroicidades más asombrosas y los sacrificios más grandiosos; es decir, estas situaciones extremas también sacan de los hombres los actos de Verdadera Humanidad más maravillosos.

Batalla de Solférino.

Batalla de Solférino.

Dentro del proceso histórico que se conoce como Unificación Italiana, el día 24 de Junio de 1859, en el norte de Italia, se produce la sangrienta batalla de Solferino. Por un bando estaba el ejercito austriaco del emperador Francisco José I, que lo componían aproximadamente unos 100.000 hombres. Del otro bando el ejército de Francia de Napoleón III y el del Reino de Cerdeña y Piamonte de Víctor Manuel II, con un total de 120.000 soldados. Después de nueve horas de intensa lucha el ejército austriaco se rinde. El resultado de víctimas de esta batalla está estimado en 5.500 muertos, 12.000 capturados o desaparecidos y cerca de 25.000 heridos. Vamos, que no se puede imaginar ningún escenario más dantesco y terrorífico que el de más de ¡40.000 almas! desperdigadas por el campo de batalla sin ninguna esperanza de auxilio o atención humanitaria, soldados totalmente desamparados, condenados a una agonía terrible y desoladora.  Y aquí, en este preciso momento, apareció en escena una de esas Personas Buenas en extremo que aparecen de vez en cuando en la historia para orgullo de la especie humana.

Jean Henri Dunant en la eterna tarde de Solférino.

Jean Henri Dunant en la eterna tarde de Solférino.

Jean Henri Dunant (1828-1909), era un hombre de negocios suizo y un filántropo vocacional. La misma tarde del día de la batalla de Solferino, sobre el campo de batalla, presenció ese horrible espectáculo de desolación y muerte y su alma ya no pudo permanecer impasible. Con todos los medios que pudo conseguir (se le considera el inventor del popular maletín de primero auxilios) y con la ayuda de los aldeanos de las inmediaciones, a los que bajo el lema de “Tutti Fratelli” (Todos hermanos) impulsó a ayudar a los heridos sin mirar de qué bando eran, se entregaron hasta la extenuación a atender a todos en una sacrosanta cruzada de hermandad y caridad humana. Tres años más tarde de esta batalla publicó sus terribles experiencias de aquel día en el libro titulado Recuerdos de Solferino, donde plasmó los principios generales de la futura sociedad humanitaria de la Cruz Roja.

Jean Henri Dunant.

Jean Henri Dunant.

En el año 1863 se formo el Primer Comité Internacional de la Cruz Roja y tan solo un año más tarde, en el 1864, se produce el Primer Convenio de Ginebra, donde los doce países fundacionales aceptan las condiciones y normas que iban a permitir el nacimiento de la Cruz Roja Internacional. Desde un principio destinada a mitigar la miseria, las enfermedades y, sobre todo, a Humanizar las Guerras, como así ha sido desde entonces y especialmente en las dos grandes guerras mundiales del siglo XX, donde se dieron muestras de heroísmo y valor inolvidables por parte de los voluntarios de esta maravillosa institución. En el año 1901, el mundo reconoció el grandísimo mérito humano de Jean Henri Dunant otorgándole el Premio Nobel de La Paz, nunca más merecido.

Ángeles del cielo.

Ángeles del cielo.

Hoy día La Cruz Roja es una institución internacional extendida por todo el mundo; así, también es La Media Luna Roja o El Cristal Rojo (para abarcar todas las susceptibilidades religiosas). Además, al no sufrir hoy día los países occidentales grandes guerras, desde nuestro punto de vista, nos parece que sus labores están actualmente más enfocadas a las diversas actividades humanitarias y sociales que dentro de nuestras sociedades desarrolladas se suelen presentar: la ayuda en la mitigación de la pobreza, el apoyo en catástrofes naturales o colaboraciones con la sanidad pública (recogida de donaciones de sangres o asistencias a enfermos crónicos y terminales, por ejemplo). Pero, ya sea en conflictos armados o en la paz, qué duda cabe, sus fundamentos básicos siguen siendo la ayuda humanitaria desinteresada  y el voluntariado, esa gran labor altruista que realizan miles de personas que con su actitud y disposición nos hacen, a todos, cada día más Humanos y solidarios. Como institución la Cruz Roja, a lo largo y ancho del mundo, ha recibido muchos premios y reconocimientos por su labor humanitaria y yo, como duende hispano, resaltaría el premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional del año 2012. Su sede central se ha mantenido en Ginebra (Suiza) desde aquel primer congreso, y se le considera miembro observador permanente en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  El Día Internacional de la Cruz Roja está establecido el día 8 de mayo en honor al día de nacimiento de su impulsor, Jean Henri Dunant.

Johnny cogió su fusil.

Johnny cogió su fusil.

Bueno, hasta aquí la pequeña información preliminar que espero os haya interesado. Ahora nuestras recomendaciones de lectura y, en este caso, las mismas versiones cinematográficas. Las novelas serán, Adiós a las armas, de Ernest Hemingway (1899-1961); El paciente inglés, de Michael Ondaatje (1943- ) y Johnny cogió su fusil, de Dalton Trumbo (1905-1976). En cuanto al cine, como hemos dicho, lo mismo: la primera versión de Adiós a las armas, de Frank Borzage, del año 1932, con Gary Cooper de protagonista; El paciente inglés, de Anthony Minghella (1934-2008), del año 1996, y la magnífica película antibelicista Johnny cogió su fusil, dirigida por Dalton Trumbo, del año 1971. Esta última película es muy dura, no es una peli para pasar un “ratico” comiendo palomitas ni para todos los públicos, sino para un público maduro y formado y, sobre todo, para hacernos reflexionar. Y, la verdad, consigue impactar en los sentimientos de los espectadores de forma magistral e inolvidable, sales del cine plano y alicaído (bueno, por lo menos un servidor. Pocas películas me han producido este estado de ánimo, ésta y tal vez El Hombre Elefante, que yo recuerde ahora mismo). Quizá, por su extrema dureza, este duende tiene la sensación que ha sido una película injustamente marginada o relegada, pues no se la repone mucho ni se habla de ella todo lo que se debería, habiendo sido una de las películas más impactantes y recordadas por muchos espectadores. En fin, que al cine, al mundillo del cine, hay que reconocerle el gran mérito de ser un instrumento de denuncia y concienciación muy válido y efectivo y no sólo de entretenimiento familiar desenfadado. Pero, a veces, tiene estas cosas de injusto y olvidadizo, ¿no? Tal vez porque a casi nadie nos gusta que nos den un palo tan marcado en nuestras conciencias.

De bien nacidos es ser agradecido.

De bien nacidos es ser agradecido.

Este duende, con sinceridad, reconoce sus limitaciones y manifiesta que no tiene la habilidad suficiente ni una prosa lo suficientemente bella y digna para alabar con justicia a la Institución de la Cruz Roja. Pero quiero que recordéis, por un momento, que desde su nacimiento han sido muchos, miles, los jóvenes voluntarios, en la flor de la vida, que se han sacrificado entregando sus vidas de forma heroica y desinteresada, ¡almas grandiosas que ya nunca se recuperarán! En acciones de guerras, en salvamentos marítimos, en epidemias, en maremotos, en casi todo momento y lugar donde había catástrofes y sufrimientos, allí estaban estos corazones nobles y amigos, ayudando y consolando, mitigando el sufrimiento, con entrega titánica y desmedido humanismo solidario. No, no perdamos la confianza en el ser humano (y ahora hablo como duende), por muchas guerras, egoísmo avaricioso y explotación destructora que practique en ocasiones, porque, si es verdad que es capaz de atrocidades mayúsculas de todo tipo, también es cierto que existe la admirada y querida Cruz Roja para recordarnos que la humanidad más noble, querida y deseada también anida en el corazón de los hombres. Todos, sin excepción, porque se lo merece de manera incuestionable, le debemos a esta Institución humanitaria y, sobre todo, a sus voluntarios, nuestro imperecedero recuerdo, el más sincero agradecimiento y nuestra más profunda admiración.

Hermosa bandera.

Hermosa bandera.

Y ya para terminar le toca el turno a nuestras sencillas tarjetas postales. Hemos seleccionado unas cuantas que creemos hacen honor al espíritu de esta institución tan magnífica y necesaria (con un poquito de humor también, claro. Este duende es incorregible). En ellas podréis ver escenas de socorrismo llevado a cabo por los voluntarios de la Cruz Roja de otras épocas y en distintas situaciones, ejemplos de la humanidad más preciosa. Como de costumbre, nuestra única intención es mostraros unas bonitas ilustraciones que os hagan pasar un rato agradable, pero en esta ocasión, por favor, no dejéis de reflexionar sobre lo importante que son para nuestras sociedades este tipo de instituciones humanitarias, que nos hacen la vida más amable y humana y siempre están cuando se las necesita y, en la medida de lo posible y según cada cual, os plantéis la posibilidad de colaborar con ella como buenamente podáis. Porque cada grano hace montón, porque agradecen de corazón toda ayuda y colaboración y porque creo, sinceramente, que os sentiréis mucho mejor con vosotros mismos cada vez que os topéis con esa hermosa bandera de la Cruz Roja sobre fondo blanco.

Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra.”  Henrik Johan Ibsen, poeta y dramaturgo noruego (1828-1906).