LA TARJETA POSTAL: EL AMOR.

Hola a todos.

Hoy queremos compartir alguna de nuestras preciosas postales ilustradas.

LA TARJETA POSTAL: EL AMOR.

Como es la primera vez que subimos al Scriptorium tarjetas postales ilustradas, creemos que es necesario hacer una pequeña introducción a las mismas.

Título: La Lección.

Título: La Lección.

La Tarjeta postal o tarjeta de correos o, simplemente, Postal, es una pequeña cartulina que por su parte frontal suele llevar algún bonito motivo y por su reverso un reducido espacio para la escritura y el franqueo, y cuya característica más destacada es que no necesita sobre para su expedición. Tuvo sus inicios allá por el final del siglo XIX (es España la primera postal franqueada es del año 1.873) y su época de apogeo hasta la primera mitad del siglo XX. A finales del siglo XIX la Unión Postal Universal (organismo internacional de regulación. Hoy integrado en Las Naciones Unidas) estableció las dimensiones estándar de la tarjeta postal en 9 x 14 cm., y estas dimensiones prevalecieron hasta el año 1.960, año que pasó a medir su actuales dimensiones: 10.5 x 15 cm.  Hoy día, como no puede ser de otra manera en esta época Cibernética que nos ha tocado vivir, la postal está en franca decadencia y ya sólo subsiste como reminiscencia romántica, humorística o tarjeta publicitaria.

Negrita enamorada.

Negrita enamorada.

Desde un principio tuvo gran éxito y fuerte demanda pues, al no necesitar de sobre, el costo del franqueo era aproximadamente la mitad de una carta normal. Como, además, este tipo de misiva no ofrecía ningún tipo de privacidad (el texto escrito iba a la vista de cualquiera en todo su recorrido de entrega), se utilizaron para asuntos triviales y de corta extensión como saludos o felicitaciones, asuntos que estaban en el día a día de cualquier mortal y que además no podían demorar sus envíos excusándose en la pereza o “la falta de tiempo”, como sí suele ocurrir con las largas cartas. En suma, estos envíos eran considerados pequeñas perlas de amor, cariño, recuerdos y buenas intenciones en general que se recibían de los amigos y seres queridos ausentes: vamos que era ¡el Twitter de nuestros abuelos!

¡Qué cosas tiene mi novio!

¡Qué cosas tiene mi novio!

Este duende suele dividir, a grosso modo y en un primer nivel, las postales en dos categorías: Las ilustradas y las de fotografías. En sus inicios, las postales que dominaban la oferta y la demanda eran las ilustradas a colores. Pero, con el progreso de las artes fotográficas, las fotografías pasaron a predominar, primero en blanco y negro y más tarde en color. Hoy día se puede decir que las únicas tarjetas ilustradas serían las humorísticas o algunas especiales en el campo de la publicidad.

Las que por el Scriptorium irán pasando, por la ya conocida naturaleza del mismo, serán las Ilustradas. Pero no hay ningún problema en la aplicación de este filtro pues tenemos un inmenso campo de selección, y la variación y diversión creo que están garantizadas ya que las tarjetas postales tocaron casi todos los temas y lugares: tarjetas de turistas, de amor, de humor, castrenses, religiosas, de niños, de vehículos, de animales y un interminable listado disponible. Así, compartiendo desde aquí estas preciosas postales ilustradas, creo le haremos un pequeño pero merecido homenaje a todos aquellos buenísimos ilustradores, injustamente olvidados y prácticamente desconocidos, pues, tristemente, creo que se les tuvo más por artesanos que por artistas. Quién sabe, desde donde ahora estén, puede que alguno de ellos vuelva a ver sus viejos dibujos en este nuevo espacio del Scriptorium y salte de sorpresa y alegría. Y, si esto nos lo maginamos así, sólo por eso ya valdrá la pena esta humilde aportación al coleccionismo de Tarjetas Postales ilustradas.

¡Cupido te has pasao!

¡Cupido te has pasao!

Ah, un par de advertencias iniciales. En la colección de tarjetas del Scriptorium (por cierto, muy modesta pero muy bella, en mi opinión) hay postales de todo el mundo, con idiomas y abecedarios varios, y este duende, para qué nos vamos a engañar, nunca ha tenido facilidad de idiomas. Por este motivo y desde un principio, se tomó la licencia de poner sus propios títulos a las postales, intentando acertar con el espíritu de la misma o con la evocación recibida. Espero no ser muy disonante en la asociación de imágenes y títulos y que os sean gratos y os gusten; si no, entender que es algo personal y que hasta ahora nunca había compartido mis postales. Pero, en cualquier caso recordar, mis títulos no serán los originales de las postales. La otra cuestión es que no pretendo dar datos exhaustivos de cada postal, sólo compartir su belleza, por esto daré la nacionalidad de la misma, cuando la sepa, y el título, nada más. Pero, puesto que el Scriptorium es un punto de encuentro abierto, si alguien desea saber alguna cosilla más de una postal en concreto o ampliar mis conocimientos de la misma, puede escribir un comentario, en cuanto esté disponible y pueda, intentaré responder y, siempre, agradecer.

Un corazón roto en Venecia.

Un corazón roto en Venecia.

Bueno, empezamos nuestras muestras con un tema universal e intemporal: El amor.

Las seis postales que añadimos como imágenes son perlas que pipiolos enamorados hasta las trancas remitían a sus parejas. Ay, por favor, mirar estas postales con cariño e indulgencia suprema, pues eran otros tiempos, muy distintos a los actuales donde se exteriorizan públicamente, en la tele y en todo tipo  de programas “del corazón”, y sin ningún pudor, los más íntimos sentimientos personales. Nuestros abuelos, en general, tenían que hilar más fino, con más delicadeza y cuidando mucho de mostrar sus más profundos sentimientos en privado y únicamente a la persona amada. Hoy se reirían de ellos y les acusarían de cursis o algo por el estilo, lo sé. Ahora recuerdo como me decía mi yayo, siempre con una sonrisa en la boca: Que se rían todo lo que quieran esos pedantes acicalados. Yo sé bien que, a mi manera,  a mí me ha ido de cine en el amor… nano, tu abuela, tu padre, tus tíos, tus tías, tus primos y  tú ¡estáis aquí! a mi lado.

Terminal de vuelo (bueno, esta no es una postal ilustrada, pero no me negaréis que tiene que ver con el amor).

Terminal de vuelo (bueno, esta no es una postal ilustrada, pero no me negaréis que tiene que ver con el amor).

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