ANTONIO HERNÁNDEZ PALACIOS (1921 – 2000).

Hola a todos.

Hoy hablaremos de uno de mis ilustradores favoritos de los tebeos en España.

ANTONIO HERNÁNDEZ PALACIOS (1921 – 2000).

Pintor e Ilustrador español.

Antonio Hernández Palacios en faena.

Antonio Hernández Palacios en faena.

Sus obras más significativas:

–          1943, en la revista Chicos, en el nº 268: El enmascarado del desierto.

–          1943, para Editorial Valenciana: El capitán maravillas (2 ejemplares).

–          1961, para Editorial Rollán: Doc Savage (26 cuadernos).

–          De noviembre de 1970 a abril de 1973, se convierte en uno de los ilustradores estrellas de la magnífica revista publicada por la editorial Doncel, TRINCA.

–          1971 – En Trinca, Manos Kelly, el Oeste en español (4 aventuras + 16 páginas sueltas).

– La leyenda de Manos Kelly (1971).

– La tumba de oro (1972).

– La montaña del oro (1973).

– La Guerra Cayuso (1984). En la revista Rambla.

– 16 páginas con la juventud de Manos Kelly en la revista Saloon.

–          1971 – En Trinca, El Cid, comic histórico (4 aventuras).

– Sancho de Castilla (1971).

– Las Cortes de León (1972).

– La toma de Coímbra. Álbum para la editorial Ikusager (1973).

– La cruzada de Barbastro. Álbum para la editorial Ikusager (1984).

–           1972 – En Trinca, serie La paga del soldado. 5 capítulos de cuatro páginas cada uno.

–          1977 – Crea el personaje GARIN, caballero medieval. Es una historieta de 16 páginas para la revista francesa Pif Gadget.

–          1974-1999: La serie del oeste Mac Coy. Con un total de 21 álbumes. Todos publicados por la editorial francesa Dargaud (en España Grijalbo-Dargaud) excepto el último que fue publicado por Norma Editorial (este álbum fue el titulado Tras la pista de Miss Kate). En esta serie colaboró con el guionista francés Jean Pierre Gourmelen.

–          1979 – Para la editorial alavesa Ikusager, la Serie sobre la Guerra Civil Española (4 tomos).

– Eloy, uno de los nuestros (1979).

– Río Manzanares (1979).

– 1936, Euskadi en llamas (1981).

– Gorka Gudari (1987).

–          1980 – El álbum Roncesvalles, para la editorial alavesa Ikusager.

–          Entre 1984 y 1991 – La serie Drako de Gades.

– 6 episodios de la serie Rumbo Sur. Drako de Gades.

– Los Gazules de Sevilla, obra realizada en 1999 pero publicada en el año 2004.

–          1982 – Edita en la revista francesa Metal Hurlant (posteriormente en el nº 11 de la revista española del mismo nombre): Los cantos de Maldoror.

–          1983 – Participa en el tercer tomo de La Historia de Andalucía, editada por El Monte de Piedad y la Caja de Ahorros de Sevilla.

–          1987 – El libertador, Simón Bolivar, para Ikusager.

–          1992 – Con motivo del 5º Centenario del descubrimiento de América, la serie de Relatos del Nuevo Mundo (3 álbumes), para la editorial Planeta D’Agostini.

– El primer viaje de Colón. Una candela lejana.

– El virreinato de Colón. La cruz y la espada.

– La conquista de Nueva España. El Oro y la sangre.

–          1999 – Para la editorial Grupo Pandora, la serie Conmemorativa de los centenarios de Carlos V y Felipe II.

– Álbum de Carlos V.

– Álbum de Felipe II.

–          Además entre los años 1981 y 1997, realizará trabajos de Portafolios del oeste y tarjetas postales de Tafalla.

Página de Drako de Gades.

Página de Drako de Gades.

Como podemos comprobar por la bibliografía anteriormente citada, y aunque se podría decir que su vocación de historietista fue algo tardía o que en sus inicios sus trabajos de ilustrador de tebeos fueron muy esporádicos y dilatados en el tiempo, sí se puede concretar que es a partir de la publicación, en noviembre de 1970, de la estupenda revista Trinca cuando su labor profesional dio un vuelco determinante y ya imparable que le llevó a la realización de una gran y magnífica labor ilustradora hasta situarlo en la cúspide de los dibujantes de tebeos, entre los mejores ilustradores de todos los tiempos, tanto en España como en el resto del mundo (se han publicado sus álbumes en español, francés, portugués, italiano, alemán, etc.). Y, como no podía ser de otra manera, su merecida fama le proporcionó premios personales y reconocimientos internacionales de gran prestigio y merito: El Yellow Kid de Lucca (Italia) o el premio internacional al mejor ilustrador otorgado por la revista francesa Phenix, en 1974, por mencionar alguno.

Portada de El Capitán Maravillas.

Portada de El Capitán Maravillas.

Antonio Hernández Palacios nació en Madrid en el año 1921. Estudio dibujo en la famosa Escuela de Bellas Artes de San Fernando, institución histórica española muy conocida por la extraordinaria calidad docente y por sus prestigiosos profesores, lo que le proporcionó una formación sólida, un oficio y, en suma, una seguridad personal que le permitió afrontar, en toda su producción, no sólo el dibujo sino también la coloración de sus magníficos álbumes. Con la edad de 15 años le coge la Guerra Civil Española, lo que le supone, como a casi todos, unas experiencias personales muy duras e imborrables, que luego plasmará, en buena parte, en sus obras referidas a esta lamentable contienda. Vamos, que la guerra fue un paréntesis inevitable y dramático que este país nuestro se vio obligado a sufrir y nuestro artista, muy a su pesar, a vivir o, mejor dicho, a sobrevivir. Después de la guerra, y hasta el año 1970, nuestro ilustrador se dedicó, por más de treinta años, fundamentalmente al campo publicitario y más concretamente a la creación de carteles y anuncios ilustrados, realizando múltiples viajes por toda América y Europa. Su faceta de historietista fue, en todo este tiempo, muy reducida o, en cualquier caso, muy privada y discreta.

Portada de Doc savage.

Portada de Doc savage.

La primera vez que aparece su nombre en los tebeos es el 22 de septiembre de 1943, en el nº 268 de la revista juvenil del momento, Chicos. Dibujará cuatro páginas (otros tendrán que terminarla, pues él no sigue con la serie) de una aventura ambientada en la legión extranjera y titulada: El enmascarado del desierto. Por esa misma época son sus dos cuadernos de una película llevada al tebeo: El Capitán Maravillas, serie que realizará para la popular Editorial Valenciana. Pero de nuevo se aleja de los tebeos y regresa a sus tareas de ilustrador publicitario. Tendremos que esperar al año 1961 para volver a ver sus dibujos en la serie Doc Savage que realizará para la madrileña Editorial Rollán, de esta serie se publicaron 26 cuadernos. En la década de los sesenta, más bien en el segundo lustro de la década, sería cuando Hernández Palacios estará imaginando, madurando y trabajando en privado sus siguientes series de tebeos que, ahora sí, explotarían en la ya mencionada revista Trinca.

Trinca: Alma de Dragón, de Esteban Maroto.

Trinca: Alma de Dragón, de Esteban Maroto.

Cuando se decide seriamente por volver al mundo de la ilustración prepara tres series distintas como tarjeta de presentación profesional en Trinca. Una de argumento policiaco, Nuri Evans, otra con base histórica, El Cid y una tercera del Oeste, Manos Kelly. Serán las dos últimas las elegidas finalmente y con las que comienza su periplo en Trinca. Aventura personal que iba a ser de gran éxito y que le supondrán un tremendo prestigio y reconocimiento profesional, que ya no se interrumpiría hasta su muerte. Además en Trinca publicó su serie de La paga del soldado, que eran 5 episodios autoconclusivos de cuatro páginas cada uno. Creo que no me equivocaré si afirmo que todos, los aficionados e incondicionales de Hernández Palacios, le conocimos y quedamos prendados de sus trabajos a través de Trinca, revista publicada por la Editorial Doncel y cuya obra editora fue más allá y editó también los primeros álbumes de historietas completas en tapa dura de estos personajes de Hernández Palacios (concretamente, los tres primero tomos de Manos Kelly y los dos primeros del Cid). Pero, ay, esta revista tuvo una efímera vida. Después de únicamente unos 29 meses y 65 números, más un número extraordinario y un almanaque, desapareció. Por Trinca pasaron, además de nuestro ilustrador de hoy, nada más y nada menos que Jan, Carlos Giménez, Arturo del castillo (sheriff Kendall), Esteban Maroto (Alma de dragón), Gordillo (Zongo), Gabi (Sherlock López) o Andrade (los Guerrilleros), entre otros buenísimos dibujantes. Nuestro ilustrador, claro, se vio obligado a terminar sus series de Manos Kelly y El Cid en otras editoriales que tomaron el relevo de la editorial Doncel.

Portada del álbum Roncesvalles.

Portada del álbum Roncesvalles.

La editorial que tomó el relevo inmediato de Doncel y que fue determinante en la bibliografía de nuestro dibujante es la alavesa con sede en Vitoria, Ikusager. Para la editorial Ikusager Hernández Palacios terminó la serie de El Cid. También publicó el tomo Roncesvalles, sobre el hecho histórico de la derrota de las tropas del emperador Carlomagno en los pasos del Pirineo por los indomables vascos. Otro tomo a destacar en esta editorial fue El Libertador, Simón Bolivar. Y, por último, la serie dedicada a la guerra civil española, que en un principio era un proyecto muy ambicioso de unos veinte tomos pero de los que finalmente sólo se publicaron cuatro. En estos tomos nuestro ilustrador volcó sus recuerdos y experiencias más dramáticas vividas por él en aquella fratricida guerra española.

Serie Guerra Civil Española.

Serie Guerra Civil Española.

Otra editorial muy importante en la bibliografía de nuestro autor es la francesa Dargaud. Antonio Hernández Palacios era un trabajador enorme, incansable, y un autodidacta que se lo hacía todo: se dibujaba las viñetas, las entintaba y les daba color, además de redactar los guiones. Pero para esta nueva serie que realizará en Dargaud contará con la colaboración un prestigioso y magnifico guionista, el francés Jean Pierre Gourmelen (1934- ). Y esta nueva serie iba a convertirse en uno de sus éxitos más populares y perdurables en la memoria de todos sus incondicionales. Se trataba de la serie del oeste Mac Coy. La primera aparición de este soldado de caballería se produce en marzo de 1974 en la revista francesa Lucky Luke, y hasta el final se publicaron 21 aventuras (tomos), todos ellos, menos el último, publicados en España por Grijalbo-Dargaud. El último, titulado Tras la pista de Miss Kate (1999), lo publicaría Norma Editorial. La última década profesional de nuestro autor nos parece que tuvo algo más de intensidad profesional (si cabe) y variedad. De estos momentos son varios trabajos: su participación en el tercer tomo de La Historia de Andalucía (el primero tomo fue ilustrado por Fernando González Valcarcel y el segundo por Luis Bermejo), la serie de Drako de Gades, La de Relatos del Nuevo Mundo, sobre el descubrimiento de América, o los tomos históricos de Carlos V y Felipe II, además de la adaptación de la obra de 1869 del Conde de Lautréamont,  Los cantos de Maldoror, para la exitosa revista francesa Metal Hurlant. También, compaginando son sus otros compromisos editoriales, fue realizando sus series de Portafolios del oeste y postales de Tafalla. Antonio Hernández Palacios murió el 29 de enero del año 2000.

Nº 1 de Trinca.

Nº 1 de Trinca.

Cuando este duende recogió de su kiosco habitual, aquel noviembre de 1970, el nº 1 de Trinca, con la portada de Manos Kelly, le ocurrió lo que a muchos de los aficionados a los tebeos de entonces: quedamos deslumbrados y gratamente sorprendidos por aquel nuevo dibujante y, desde entonces, no hemos perdido ni un gramo de nuestra admiración hacia su trabajo ni ha bajado un punto nuestro gusto personal por este maravilloso ilustrador. Era algo muy distinto a lo que veníamos leyendo. Sus recursos gráficos eran asombrosos y únicos. Lo primero que observabas era su profuso trazo, esos marcados sombreados de trazos, que lo hacían único. Y luego, todo lo demás: sus personajes eran (como se diría en el teatro) histriónicos en sus gestos y expresiones, éstas muy acentuadas y exageradas, como sobreactuados; los escorzos forzados de sus figuras, con vistas en picado o contrapicado, esos ojos que se salían de sus orbitas, esos gestos de dolor que casi se sentían, sus gritos o explosiones que parecían oírse, o esa lluvia que todo lo cubría como un manto opaco y que te obligaba a reconocer a los personajes por sus diálogos o sus perfiles. Todo me pareció asombroso, un poco desmesurado sí, pero tremendamente espectacular y expresivo. ¡Y sus colores! Igual tenías varias páginas resueltas con unos tonos amarillos limón o naranja y, de repente, pasábamos a un azul apagado que evocaban tiempos recordados; de calientes a fríos, con unos matices muy apropiados e intencionados para lo que nos quería hacer sentir: ¡Era todo como muy psicodélico! ¡Precioso! ¡Explosivo! ¡Sugerente! Nadie, que este duende recuerde, ha documentado tanto y de tan magnífica forma sus series históricas: sus ambientes, sus vestuarios, sus exteriores y sus interiores, sus pequeños detalles, todo nos resulta creíble y grandioso. En fin, en mi modesta opinión, un grande entre los grandes de la ilustración de tebeos de todos los tiempos, que todo buen aficionado debería tener en un destacado e iluminado pedestal.

Viñetas serie El Cid.

Viñetas serie El Cid.

Y así, en un pedestal destacado, es donde este duende sitúa y mantiene a Antonio Hernández Palacios. He tenido muchos de sus tebeos y algunos todavía los conservo (uno no sabe por qué el tiempo y la vida nos juega malas pasadas y se encarga, de forma soterrada y traicionera, de volatizar aquellos tebeos que más hemos querido. En préstamos, mudanzas, o descuidos los perdimos de forma irremediable e incomprensible para, a partir de ese momento, añorarlos profundamente en nuestra herida memoria. Algo triste, sí, pero así es). Pues bien, estos tebeos que todavía conservo son uno de mis más preciados tesoros. Ellos, junto a otros muchos, todos, son mi amigos, los que me proporcionan ratos de agradable y placentero ocio y, sobre todo, de reparadoras nostalgias; serán el legado que orgullosamente intentaré transmitir a mi hija. ¿Qué otra cosa más sincera que ésta le podría decir a nuestro admirado dibujante, si me estuviera escuchando, o de qué otra forma más nítida y manifiesta le podría uno demostrar su franca estima? Yo no lo sé. Pero no puedo dejar de recomendar encarecidamente a este ilustrador a todos aquellos que tengan alguna sensibilidad gráfica, por su singularidad es uno de los imprescindibles en cualquiera colección de tebeos. Y, para terminar, lo que sí quiero dejar aquí de manifiesto es que yo he disfrutado enormemente con sus trabajos, toda mi vida, que me he entretenido y enriquecido con sus viñetas y que él es uno de los muchos que me han hecho querer incondicionalmente a los tebeos. En suma, es uno de mis preferidos. Así ha sido y así seguirá siendo hasta que las Hadas me vuelvan a recoger para llevarme, en mi último viaje, a mi añorado Ávalon. Eso sí, a ser posible, lo haré leyendo alguna aventura del noble Manos Kelly o del intrépido Mac Coy.

“Si busco en mis recuerdos los que me han dejado un sabor duradero, si hago balance de las horas que han valido la pena, siempre me encuentro con aquellas que no me procuraron ninguna fortuna. Antoine de Saint-Exupery, escritor francés (1900-1944).

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